Mapa de los 50 países donde la persecución a cristianos es más extrema, con Corea del Norte a la cabeza.
Mapa de los 50 países donde la persecución a cristianos es más extrema, con Corea del Norte a la cabeza.

Las realidad mundial en cuanto a la persecución de cristianos a nivel global deja unas cifras escandalosas. Según la ONG Internacional Open Doors y su informe anual, un total de 365 millones de cristianos sufren persecución por su confesión cristiana. El informe analiza el periodo de octubre de 2022 a septiembre de 2023 y fue presentado en la Cámara de Diputados de Roma la pasada semana, situando a Asia como el peor continente para los cristianos: allí son perseguidos o gravemente discriminados dos de cada cinco personas que se manifiesten crstianas. Destacan también países como Nicaruaga, declarado país opresor, donde desde 2018 se han registrado 667 ataques católicos perpretados por el Gobierno de Daniel Ortega.

El índice de persecución en cada país se calcula sobre 100 puntos, en función de seis elementos: la violencia física -asesinatos, ataques a iglesias, secuestro- , la falta de libertad en la vida privada, en la vida familiar -presiones domésticas en caso de conversión, por ejemplo-, en la vida comunitaria -represalias en los servicios o por parte de vecinos o allegados-, en la vida nacional -legislación-, y en la vida eclesial -si hay posibilidad de reunirse, celebrar y formar en la confesión cristiana-. En este año, 76 países ven vulnerados alguno de estos puntos, o varios, haciendo peligrar su vida por ser devotos de la fe cristiana.

LOS PAÍSES MÁS VIOLENTOS
Los países donde el acoso religioso es más intenso se encuentran en Asia y África, especialmente en el África Subsahariana. Los que registran un nivel extremo de persecución han pasado de 11 a 13 desde el último informe publicado. Los tres peores son Corea del Norte, Somalia y Libia, donde las dinámicas tribales, un extremismo activo y la inestabilidad endémica obligan a los cristianos a vivir su fe en secreto y de manera clandestina, según señala la investigación de Open Doors. En el país gobernado por Kim Jong-Un, la población cristiana representa tan solo un 0,38% del total (casi 26 millones de habitantes), pero ha ascendido al primer puesto en persecución religiosa. Se calcula que alrededor de 400.000 cristianos viven su fe de forma clandestina en Corea del Norte.

En Asia, Yemen, Pakistán, Irán, Afganistán, India, Siria y Arabia Saudita también se registran los peores índices de peligro para cristianos. A nivel global, la creciente inestabilidad la lidera África Subsahariana, con un aumento muy considerable de la violencia. El país que está viviendo un ascenso meteórico de la persecución es Nicaragua, que hasta el año pasado estaba fuera de la lista. En el informe de 2023 entró en el puesto 50, y este año ha subido al 30. Además, destaca porque si bien generalmente la persecución suele ser más intensa hacia los protestantes que hacia otras ramas del cristianismo, en Nicaragua el catolicismo es el que está siendo más atacado.

Por otra parte y pasando a África, en Nigeria se registra el 82% de los cristianos asesinados a causa d esu fe. Así, de los 4.998 cristianos asesinados en este año, 4.118 se encontraban en este país de África Occidental. Le siguen el Congo (261), India (160), Uganda (55), Birmania(34) y Burkina Faso (31). El país más poblado de África también ocupa el tercer lugar por el número de iglesias “objetivo”: cerradas por autoridades o destruidas. Se encuentran a la cabeza en el número de cristianos secuestrados:3.300 de los 3.906 mundiales. “Estos secuestros tienen como objetivo, por una parte a las jóvenes casadas y convertidas por la fuerza al Islam y, por otra, a los líderes eclesiásticos, porque así pueden obtener un rescate considerable, explica Illia Djadi, analista de Open Doors en África Occidental.

EL mundo experimenta un retroceso en las libertades religiosas que queda patente en las cifras.
EL mundo experimenta un retroceso en las libertades religiosas que queda patente en las cifras.

Existen ataques como el de las pasadas navidades en el estado de Plateau, donde cerca de 200 cristianos fueron asesinados y se incendiaron ocho iglesias; también se obligó a varios miles de personas a abandonar la región, según fuentes sobre el terreno de las que se hace eco la ONG internacional. Esas mismas fuentes revelan que los grupos yihadistas del Sahel están reclutando nuevos adeptos entre los peuhl, una etnia musulmana nómada que sufre una grave pobreza que les hacenmucho más vulnerables.

Pakistán, por su parte, se mantiene en los primeros puestos de la lista desde hace años. Irán baja una posición pero los ciudadnaos cristianos allí son considerados “de segunda”, obligados a reunirse en pequeños grupos en sus casas ya que el régimen islámico percibe las iglesias como “amenazas”.

Infografía realizada por Open Doors.
Infografía realizada por Open Doors.

En décimo lugar se encuentra Afganistán, que registra un descenso motivado por que los talibanes están prestando más esfuerzos a consolidar su poder. India, por el contrario, se mantiene estable por debajo del citado país, con el constante retroceso en las libertades fundamentales de la minoría cristiana. Siria y Arabia Saudita experimentan un leve ascenso en el número de crisitanos manifiestos, con el consecuente peligro que supone una conversión así, del Islam al cristianismo, considerada por sus fieles como “inaceptable”.

Puestos más bajos pero igualmente destacables los ocupan países de América: Cuba es el lugar donde mayor persecución religiosa se registra, ocupando el vigésimo segundo lugar. De este continente también Nicaragua (30), Colombia (34) y México (37) se encuentran entre los 50 peores países para los seguidores de Jesús.

Destaca también el dato de que la iglesia cristiana sigue disminuyendo en Oriente Medio. Se trata de la cuna del cristianismo y gran parte de la iglesia está perdiendo la esperanza: el régimen de discriminación y pobreza es demasiado pesado de soportar, especialmente para los jóvenes, que no ven futuro como creyentes en su país.

Es igualmente alarmante el dato de China, que además de vivir una persecución digital en auge, asiste al cierre de 10.000 iglesias. Se reunían en espacios que se alquilaban para ello, como cines, pero que podían llegar a congregar a 1.000 personas. El cierre obliga a reuniones más pequeñas en casas y no existen tantos líderes para orientar a estos grupos pequeños.

UN RETROCESO SOCIAL

En China la persecución ha aumentado de manera “digital”.
En China la persecución ha aumentado de manera “digital”.

Pensar que la , cada día más globalizada, avanza en tolerancia, es un error en este ámbito religioso. En los 30 años de informes de la Lista Mundial de la Persecución de Open Doors, el fenómeno de la represión cristiana ha crecido exponencialmente. En 1993, los cristianos afrontaban un nivel de persecución de alto a extremo en 40 países; en 2023, la cifra se ha duplicado a 76 países que superan los 41 puntos indicativos de niveles de persecución extrema. Solo en los 50 primeros, 312 millones de personas cristianas sufren niveles altos o extremos de persecución.

El retroceso es real en lo que concierne al respeto del derecho humano sobre la libertad religiosa. Según la Delcaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 18 recoge la Libertad sobre la religión o de creencias: “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho comprende la libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección”. En la Observación general 22 del Comité de Derechos Humanos, se recoge también que según el anterior artículo, “no se permite ninguna limitación de la libertad de pensamiento y de conciencia, ni de la libertad de tener o adoptar la religión o las creencias que uno elija”.

Activistas trabajadores para la ONG internacional declaraban en la presentación de este informe que en 31 años continúa creciendo esta represión, y que a pesar de lo que pueda parecer, “2023 ha sido un año récord”. Las cifras hablan tanto como los testimonios, que revelan una realidad muy dura y cruel sobre un derecho fundamental como es la libertad religiosa.

Alrededor de 30 cristianos fueron asesinados por su fe cada día de 2023
Los datos son abrumadores en su análisis. Cada día del pasado año fueron asesinados un total de 30 personas, lo que deja una cifra de 4.998 personas. En una comparativa, es ligeramente menor a la de 2022 y a la de 2021, pero el número de ataques a iglesias o propiedades de seguidores cristianos alcanzó los 14.766, el número registrado más alto de la historia.

La mayoría de los asesinatos, como ya se ha citado, se han cometido en el país africanod e Nigeria, donde se registraron 9 de cada 10 homicidios por motivos religiosos. Open Doors señala que la situación para los seguidores de Jesús en esta zona es cada vez más peligrosa como consecuencia de “la inestabilidad política, la guerra y el extremismo”. En este ambiente, “grupos yihadistas como Al Qaeda y Boko Haram han prosperado. Los gobiernos no consiguen detener esta persecución, y los militantes atacan impunemente a las comunidades e iglesias cristianas”, según indica el informe.

Aparte de los crímenes como tal, se suma otra cruel cifra a tener en cuenta: 4.215 cristianos fueron arrestados por motivos religiosos en sus países, y millones de personas fueron obligadas a abandonar sus hogares por mantenerse firmes en su fe. Se duplican las cifras de 2022: bajan las de asesinados pero aumentan al doble los arrestados. Se incrementa así la persecución contra cristianos y se vuelve cada vez más violenta, según se denuncia en el informe. En 2022, la cifra de asesinados cristianos fue de 5.621: uno de cada siete sigue siendo la estadística de cristianos que sufre niveles altos de persecución por su condición religiosa.

El informe de Open Doors trata también de medir las víctimas cristianas de abusos, violaciones y matrimonios forzados, otra violenta forma de extorsión, maltrato y persecución entre fieles cristianos, que afectó a 3.231 personas según los datos. Igualmente, se registran ataques en forma de pintadas, cierres o destrozos en iglesias, con ese ya mencionado aumento de 2.110 a 14.766.

PERSECUCIÓN DIGITAL
No hay límite en las formas de persecución que, además de acaparar todas las formas de violencia física, comienza a ganar terreno en la “persecución digital”; esta cobra fuerza en países como China. De las mil millones de cámaras de vigilancia que hay en el mundo, la mitad se ubican allí, para captar entre otros delitos ser “crsitiano clandestino”. Existen testimonios reales de ciudadanos chinos como Ming que hablan del aumento de la persecución, el seguimiento constante y diario, y las restricciones que sufre, como la de ir a la iglesia o los múltiples registros de domicilio a los que es sometido. Prácticas como compartir Biblias le pueden llevar a ser encarcelado.

“Prestar una biblia es considerado un crimen”
Nalin (seudónimo), es un cristiano de Sri Lanka que, desde su nacimiento siguió la fe budista, hasta que cierto día, cuando tenía apenas 11 años, conoció a Jesucristo.

Para Nalin, la peor persecución sucedió en 2014, cuando fue incriminado injustamente. “Cierto día una madre y su hija llegaron a nuestra casa. La madre me preguntó si tenía una Biblia para prestarles; me dijo que su hija quería leer la Palabra. Entonces, le di la Biblia, la niña regresó más tarde y me preguntó sobre el evangelio, el cual compartí con ella. La niña también dijo que le gustaría saber más acerca de Dios, así que le di otros libros”, recuerda el cristiano. Dos días después, Nalin recibió una llamada de la policía pidiendole que prestara declaración. Unos 15 monjes lo acusaron de intentar convertir a los budistas al cristianismo. “Les dije que nunca había hecho eso. Pero ellos me recriminaronhaberle dado una Biblia: ‘trataste de convertirla'. Cuando expliqué que ella me la había pedido, gritaron que no tenía derecho a darle Biblias a los budistas”. Finalmente, ese problema se solucionó y Nalin pudo regresar a casa. Una semana después, los monjes volvieron a confiscar sus Biblias. Nalin y un grupo de hermanos se reunieron en una iglesia doméstica en otra aldea. Cuando los cristianos llevaron el caso a la policía, los monjes mintieron e insistieron en que no habían hecho nada, y exigieron pruebas del robo de las Biblias.

Debido a lo que sucedió, él temía por su vida y pensó que lo atacarían. Lo que temió sucedió en ese mismo año (2014). Nalim fue víctima de una paliza tan fuerte que lo llevó al hospital. “Mientras estaba en el hospital, un colaborador de Open Doors me contactó y pagó todos mis gastos médicos. Dos años después, en 2016, tuve la oportunidad de participar en el curso de preparación para la persecución. Allí, aprendí lecciones valiosas y bíblicas para saber enfrentar este tipo de opresión”, explica. Open Doors prepara a los cristianos que viven en un contexto de persecución para estas desagradables situaciones.