La ‘pandemia silenciosa’: aumentan los problemas de salud mental

Las muertes por suicidio se incrementaron casi un 5% en 2020 en Castilla y León con respecto al año anterior, hasta las 228

La crisis sanitaria ha puesto en alerta a los psicólogos y psiquiatras clínicos, que advierten de que ahora existen más probabilidades de padecer algún trastorno mental. / NEREA LLORENTE
La crisis sanitaria ha puesto en alerta a los psicólogos y psiquiatras clínicos, que advierten de que ahora existen más probabilidades de padecer algún trastorno mental. / NEREA LLORENTE

Confinamientos, crisis económica, pérdida de seres queridos y del empleo… La pandemia ha traído consigo una infinidad de cambios que están causando estragos en la salud mental de los ciudadanos. El covid no solo ha provocado secuelas físicas; los casos de depresión y de suicidio han subido incesantemente en los últimos dos años. Las muertes por suicidio aumentaron un 4,58% en 2020 en Castilla y León respecto al año anterior, hasta las 228.

En 2020, los suicidios alcanzaron un máximo histórico (se elevaron a 3.941) –fue el año con mayor número de muertes de este tipo del siglo- ya que entre los menores de 50 años hubo más fallecidos por suicidio que por coronavirus. Así, este problema está muy presente en la sociedad y se ha visto agravado a raíz de la pandemia, que ha provocado que muchos “perdieran parte de los alicientes que tenían”, según el psicólogo y vicedecano del Colegio de Piscología de Castilla y León, Jesús de Blas.

Hace solo unas semanas, la salud mental pasó a primer plano. La actriz Verónica Forqué conmocionó a la opinión pública y su suicidio se sumó a un contador que en 2008 ya superó a los accidentes de tráfico, a los que ahora doblan. En 2020, murieron en Castilla y León 106 personas en las carreteras.

La crisis sanitaria ha puesto en alerta a los psicólogos y psiquiatras de la provincia de Segovia, que advierten de que ahora existen más probabilidades de padecer algún trastorno mental. Pero De Blas confía en que la sociedad española “está empezando a quitarse el velo” con la que se considera la otra emergencia sanitaria.

Lo cierto es que los problemas de salud mental y, en especial, los suicidios, siguen siendo un tema tabú para muchos. “Cuando un niño muere de cáncer, es casi una crisis nacional, pero cuando se suicidan 30, no se habla de ellos”, lamenta el vicedecano del Colegio de Piscología de Castilla y León, una opinión que comparte la gerente de la ‘Asociación Amanecer’ de personas con enfermedad mental, familiares y amigos de Segovia, Patricia del Río, quien considera que ahora la pandemia ha hecho que “se hable libremente” de este asunto.

Un factor de riesgo

Identificar un problema de salud mental no siempre es sencillo y una parte clave del proceso es la autoconcienciación de la propia enfermedad. No obstante, hay ciertas señales que dan alguna “pista” como, por ejemplo, la pérdida del interés por lo que siempre se ha disfrutado o de las expectativas de futuro. En los casos extremos, esto lleva a la persona a tener “el pensamiento equivocado de que no hay recursos ni hay salida y decide quitarse la vida”, explica el psicólogo. El suicidio es una solución drástica e inmediata frente a un problema que puede tener una solución por otras vías a medio plazo.

Aunque son muchas las causas que pueden llevar a tomar una drástica decisión, para De Blas la depresión es un factor de riesgo y “tiene una relación directa con el suicidio”, así como el creer en la imposibilidad de enfrentarse a situaciones como el maltrato, la violencia de género o el acoso escolar.

A su vez, desde el Colegio de Psicología de Castilla y León inciden en la importancia de poner el foco en el sufrimiento que los suicidios generan en el entorno, en el que se pueden llegar a desarrollar incluso sentimientos de culpabilidad. “Puede haber entre ocho y diez personas afectadas por cada suicidio”, asegura De Blas.

De igual forma, la ‘Asociación Amanecer’ no solo se centra en las personas con problemas de salud mental, sino también en los familiares y en su entorno, a los que involucran en el trabajo de prevención, información y mantenimiento.

Principal demanda

Una de las principales demandas de quienes padecen problemas de salud mental es la presencia de psicólogos en atención primaria, algo que consideran imprescindible, puesto que los pacientes se derivan al centro psicosocial Antonio Machado de Segovia. “A una persona que se ha intentado suicidar, se le da una pastilla y se le manda a consulta con un plazo de dos meses, lo que es improcedente”, critica De Blas.

Aún hoy hay quienes consideran que pedir ayuda psicológica es algo así como “una debilidad”, algo que los profesionales especializados asocian a la falta de concienciación sobre este asunto. Al igual que se acude al dentista o a fisioterapia en caso de necesitarlo, reivindican la importancia de pedir ayuda ante problemas emocionales.

Educación y prevención

La educación y, con ello, enseñar a manejar las emociones desde la primera edad contribuye a romper el estigma que rodea a las enfermedades mentales. Es por ello por lo que las asociaciones y entidades trabajan en la prevención e información, tanto para los propios afectados, como para sus familias y la población en general.

La ‘Asociación Amanecer’, que este año cumplirá su trigésimo aniversario, trabaja con 48 personas en Segovia, que dividen en grupos en los que cada uno traslada su caso al resto y lo abordan de forma terapéutica, de la mano de los dos psicólogos con los que cuenta el centro. Aunque tratan a personas que en alguna ocasión ha pensado en quitarse la vida, para este año tienen como objetivo crear un grupo de ayuda mutua.

Quienes cada día luchan contra los problemas de salud mental –como pacientes y como profesionales especializados- celebran ahora que estos asuntos hayan dado el salto al Congreso. El pasado mes de octubre, el Gobierno promovió el Plan de Acción 2021-2024 de la Salud Mental dotado de 100 millones de euros. El siguiente paso es que aumente el presupuesto del denominado ‘tercer sector’, las asociaciones y entidades de salud mental que prestan el servicio al que, en ocasiones, no llega la administración pública. Suplen así sus déficits y esperan que la tan ansiada normalidad se imponga, en este caso, en la salud mental.