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El presupuesto de la diócesis de Segovia alcanzó el año pasado los 7.466.000 euros para todas sus actividades. / NEREA LLORENTE

Toca rendir cuentas. La Conferencia Episcopal Española celebra este domingo, 7 de noviembre, el Día de la Iglesia Diocesana, con el doble objetivo de poner sobre la mesa la actividad económica y pastoral de las diócesis realizada en el último año y de sensibilizar a los católicos sobre la necesidad de contribuir de forma activa a su desarrollo. La de Segovia se suma gustosa a esta iniciativa y ofrece a la comunidad diocesana un completo informe sobre lo que ha sido el trabajo desempeñado en el último año, así como los resultados económicos del pasado ejercicio.

Como cabía esperar, la crisis sanitaria derivada de la pandemia del Covid ha marcado de forma indeleble la actividad de la Iglesia en la provincia tanto en la acción pastoral como en la gestión económica, ambas afectadas negativamente por los efectos del coronavirus.
Los datos facilitados por la Diócesis señalan un preocupante panorama económico después de algunos años de bonanza que permitieron obtener un balance positivo en sus cuentas. Así, 2020 concluyó con un déficit ligeramente superior al millón de euros, de un presupuesto total de 7,466.317 euros.

El nuevo modelo de gestión a la hora de consolidar en el balance las cuentas de resultados de organismos diocesanos como el Seminario, la Casa de Espiritualidad, la Casa Sacerdotal y la Librería Diocesana, que se suman a los del Obispado, la Catedral y las parroquias ha evidenciado las cifras negativas registradas el pasado año.

Así, el Seminario Diocesano generó unas pérdidas de 32.795 euros, y la actividad en la Casa Sacerdotal y la Casa de Espiritualidad sumó unas pérdidas globales de 146.000 euros, mientras que la actividad de la librería diocesana acumuló un saldo negativo de algo más de 34.000 euros. El confinamiento y las restricciones sanitarias lastraron de forma importante la actividad en los citados centros, que dependen en gran medida de la actividad que se genera en la propia diócesis a través de convivencias, encuentros y otros eventos que no han podido celebrarse o lo han hecho con aforos muy reducidos en este tiempo.

En el capítulo de ingresos, la aportación del Fondo Común Interdiocesano, procedente de la ‘equis’ que los ciudadanos ponen a favor de la Iglesia Católica en la declaración del IRPF sigue siendo la más importante, con un 27,78% del total, seguida de la aportación de los fieles, que agrupa el 17,81 por ciento. En este último apartado, la diócesis expresa su satisfacción por el mantenimiento de esta partida, fruto de la generosidad de los fieles, aunque la pandemia redujo sensiblemente los ingresos en las colectas, al obligar a cerrar al culto las iglesias o acotar sus aforos. Así, las parroquias obtuvieron en 2020 por este concepto algo más de 847.000 euros, frente a los 1.162.413 contabilizados en 2019.

La pandemia ha obligado a habilitar en el balance económico una partida de 1.051.603 euros en el apartado ‘necesidad de financiación’, con la que se ha hecho frente a los gastos derivados de la crisis sanitaria y que sitúa a la diócesis en situación de saldo negativo.

En cuanto a los gastos, la conservación del valioso patrimonio arquitectónico diseminado en toda la provincia obliga a la Iglesia a destinar hasta cuatro de cada diez euros invertidos en este apartado, con un presupuesto que supera los tres millones de euros. Las retribuciones del clero (21,9%) y del personal seglar (9,63%) conforman otro de los capítulos más importantes.

Para aportar

Desde la diócesis, el administrador diocesano Rafael de Arcos subraya que 2020 ha sido un año “complicado” por la pandemia, pero valora la generosidad de los segovianos hacia su diócesis, que no duda en calificar como “encomiable”. Así, señala que “aunque seamos una diócesis pequeña, cada uno comprende lo que supone formar parte de la Iglesia; y es que, como reza el lema de la campaña por el Día de la Iglesia Diocesana ‘Somos lo que tu nos ayudas a ser, somos una gran familia contigo’».

De cara al futuro, indicó que se seguirá trabajando a la hora de emprender “inversiones que sean sostenibles, con la finalidad de seguir avanzando en un camino que, poco a poco lleve hacia la autofinanciación”.

Además, recordó que las aportaciones de los fieles será un punto a reforzar, y recordó que además de las colectas, se puede colaborar con la acción diocesana a través de suscripciones anuales, o bien a través de medios telemáticos como Internet o Bizum.

La conservacion del patrimonio ocupa gran parte de la actividad de la Iglesia en Segovia
La conservación del patrimonio ocupa gran parte de la actividad de la Iglesia en Segovia. / EL ADELANTADO

Menos sacramentos y más actividad asistencial

Adaptada a las circunstancias, la actividad de la diócesis a lo largo del pasado año evidenció los efectos negativos de la pandemia, sobre todo en su vertiente celebrativa, donde las parroquias vieron sensiblemente reducido el número de bodas, bautizos, comuniones y confirmaciones con respecto al año anterior, reducción que en algunos casos alcanzó el 50%. Así, 2020 registró un total de 208 bautizos, 420 comuniones y 315 confimaciones, así como 66 ceremonias de matrimonio, cifras menores que las contabilizadas en 2019.

En el aspecto asistencial, el Covid ha hecho aumentar la actividad dirigida a las personas y colectivos más castigados por la crisis económica, a través de Cáritas Diocesana. Así, cerca de 3.500 personas fueron atendidas a través de los distintos programas y servicios que se prestan desde la oenegé en la provincia, en los que colaboran un total de 250 voluntarios. De cara al exterior, Manos Unidas llevó a cabo cuatro proyectos de cooperación al desarrollo que han beneficiado a más de 10.000 personas en países como India, Guatemala, Filipinas y Uganda, y en los que se han invertido 151.000 euros.

Tampoco olvida la diócesis otros proyectos como el Centro de Orientación Familiar (COF), por el que pasaron 150 personas para obtener apoyo y asesoramiento en este ámbito, así como otras iniciativas como acompañamiento a los internos del Centro Penitenciario, o la asistencia a personas mayores y discapacitados a través de las residencias de ancianos de Cáritas, Cruz Blanca, Hermanitas de los Pobres y Frater.

La cultura y el patrimonio también han ocupado gran parte de la vida eclesial, donde se han llevado a cabo intervenciones en 63 bienes inmuebles de interés cultural, así como intervenciones en 28 parroquias y otras a través de convenios interinstitucionales.
De igual modo, la Catedral continúa siendo uno de los monumentos en los que más se trabaja, y el pasado año se invirtieron 478.000 euros, mayoritariamente en el proyecto de restauración de las vidrieras.

En el ámbito pastoral, Segovia cuenta con un total de 135 sacerdotes y cinco seminaristas, tres de ellos ya en el Seminario Mayor, que atienden y colaboran en las 339 parroquias de la provincia.

En estas parroquias cooperan también como catequistas 475 personas, así como 77 celebradores de la palabra. En la vida religiosa y contemplativa, se contabilizan un total de 229 religiosos y religiosas y 85 monjes y monjas de clausura, así como 14 monasterios y conventos.

Los tres colegios católicos de la provincia reúnen a casi 3.000 alumnos en infancia (536), enseñanza primaria (1.179) y secundaria (1.250), atendidos por 150 profesores. Asimismo, la enseñanza de religión es impartida por 88 docentes en todos los centros educativos, y se complementa con la Escuela Diocesana de Teología, que tiene un total de 25 alumnos.

El obispo apela a la conciencia diocesana para vivir “con interés e ilusión la vida en la Iglesia

En la carta que el obispo de Segovia César Franco dirige a la comunidad eclesial segoviana con ocasión del Día de la Iglesia Diocesana, el prelado recuerda la importancia de vivir la fe en el seno de la Iglesia; así como el riesgo de “perder la conciencia” de pertenecer a una diócesis. Así, señala que la Iglesia Dicoesana “no es una estructura que se superpone a la realidad más cercana y cálida de las comunidades parroquiales; es el fundamento de las mismas”, y advirtió de que la pérdida del sentimiento de pertenencia a una diócesis hace “decrecer la ayuda, la colaboración y la comunión eclesial, y surge entonces el peligro del aislamiento y la autocomplacencia en la propia comunidad”.

Monseñor Franco asegura que en la Iglesia “somos todos necesarios según nuestra vocación personal y estado de vida” y señaló que una diócesis “no puede subvsistir sin la ayuda de todos”. De este modo, invita a los católicos de la provincia a “conocer bien la diócesis y sus planes, a informaros de sus necesidades y proyectos pastorales y sobre todo, a vivir con interés e ilusión vuestra pertenencia a la Iglesia en la que recibimos de Dios los dones de la salvación y devolvemos con generosidad lo que viene de Él”.