Edición pasada de las 'águedas' de Zamarramala. / E.A.

En un acto íntimo y relegado casi a las mujeres que integran el concejo de Aguederas de Zamarramala, el 10 de febrero de 2020 Laura Gil y Patricia Merino recibían de sus antecesoras en la Plaza de las Alcaldesas la montera que este año deberían lucir como alcaldesas de la fiesta de Santa Águeda, que desde ocho siglos conmemora el mando femenino en la colación zamarriega. Entonces ya se hablaba de un virus procedente de China que obligaba a suspender eventos como el Mobile World Congress de Barcelona ante los riesgos sanitarios que suponía un posible contagio masivo.

Casi un año después,  el coronavirus ha alcanzado el nivel de pandemia mundial y ha laminado todas las expectativas de celebración de acontecimientos de toda índole que supongan una gran concentración de público, lo que hará imposible que en 2021 Laura y Patricia puedan ejercer el mando como alcaldesas ya que el Concejo de Aguederas de Zamarramala ha decidido suspender todas las actividades previstas para este año, ante la negativa y preocupante evolución de la crisis sanitaria.

María José Pascual, presidenta del concejo, señala que esta decisión solo tiene precedentes en los años de la Guerra Civil, donde la contienda impidió celebrar la fiesta, pero señala que la medida obedece a la imperiosa necesidad de ajustarse a las recomendaciones y exigencias que impone la actual situación sanitaria.

“Estamos muy tristes y decepcionadas  -explica la presidenta-, pero entendemos que en este momento la gente está sufriendo y lo más importante es la salud, y lo que hace falta es que esto pare cuanto antes”. Asimismo, señaló que el carácter de la fiesta de Santa Águeda  es “multitudinario y participativo”, que este año no iba a ser posible desarrollar bajo estas premisas, por lo que “la decisión lógica” era la suspensión hasta el año que viene.

Laura Gil, que junto a su prima Patricia iban a ser este año las alcaldesas, tampoco oculta su decepción ya que “estábamos esperando con mucha ilusión una fiesta que significa mucho para las dos”. “Evidentemente, las cosas están como están y la situación es muy complicada, por lo que la celebración no tiene este año mucha razón de ser, sobre todo en Zamarramala, donde ha habido muchas familias golpeadas por esta enfermedad”.

La alcaldesa señaló que ya se habían iniciado algunos preparativos a lo largo del año, que quedaron en suspenso tras la decisión de aplazar los actos,  así como  la decisión de los nombramientos de ‘Matahombres de oro’, ‘Ome bueno e Leal’, alcaldesinas y aguederas honorarias. Será en 2022 cuando las zamarriegas volverán a recuperar el mando que este año les ha arrebatado la pandemia, y que  Segovia celebrará con el mismo entusiasmo que en años anteriores.