En Trescasas, el parque infantil se encuentra cerrado y precintado, y así seguirá a no ser que cambie la situación. /NEREA LLORENTE
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La nueva normativa aprobada por la Junta de Castilla y León para parques y zonas deportivas de uso público al aire libre va a complicar la reapertura de estas áreas. La mayoría de los municipios, principalmente los más pequeños, mantendrán cerrados esos espacios, porque las numerosas medidas que se fijan sobre seguridad e higiene hacen prácticamente imposible que se reabran, debido a que se necesitarían más recursos económicos y de personal, que los ayuntamientos segovianos no disponen.

La administración deja en manos de los municipios la responsabilidad de establecer las “medidas necesarias” para mantener la distancia de seguridad interpersonal, lo que genera muchas dudas entre los responsables municipales, que no saben a qué atenerse, ni cuales pueden ser las que garanticen totalmente la seguridad de sus vecinos. “Están pasando los balones a los ayuntamientos y esas medidas nos invitan a no abrir los parques”, afirma el alcalde de Cabañas de Polendos, Javier Gómez, que de momento mantiene cerrados los cuatro parques de la localidad, así como las pistas deportivas y hasta el frontón. “¿Cómo haces lo de las distancias, lo señalas? Nos han encerrado y pinta mal”, comenta molesto el regidor.

Otra medida fija un aforo máximo de una persona por cada cuatro metros cuadrados. “Es inviable tener abierto el parque infantil porque son muchos condicionantes los que exigen”, señala el alcalde de Trescasas, Borja Lavandera, que por el momento, sólo ha reabierto las zonas verdes de la localidad, y mantiene cerrados y precintados las áreas infantiles y los circuitos cardiosaludables. “Es inviable, porque los operarios municipales no podrían hacer otra cosa. Es una pena que los más pequeños no puedan ir al parque a montarse en los columpios, pero no podemos garantizar la seguridad de la gente. Hasta nueva orden, todo seguirá cerrado”, asegura.

A algunas localidades parece que la nueva normativa no les va a afectar demasiado. Es el caso de Santa María la Real de Nieva que, según explica su alcaldesa, Pilar Ares, “no tenemos mucha zona de parque infantil”. Pero lo que sí les preocupa es si este verano van a poder abrir o no la piscina municipal, ya que llevan acondicionándola a la nueva situación, para intentar que abra el 10 de julio, pero quizás no va a poder ser así. “Todo va a depender de cómo evolucione el tema sanitario (como consecuencia de la pandemia del Covid-19), ya que estamos viendo rebrotes en algunas zonas y no sabemos qué puede pasar. La apertura de la piscina depende exclusivamente de la situación sanitaria”, manifiesta.

Y preocupado se encuentra también el alcalde de Riaza, Benjamín Cerezo por las nuevas normas en cuanto a parques y circuitos saludables. El Rasero, el parque con mayor superficie de la localidad riazana, del que sus vecinos disfrutan a lo largo del año, pero sobre todo en los meses de verano, se encuentra cerrado, y así va a seguir, según palabras del propio alcalde, durante todo el verano, si no cambia la situación. 

Por su parte, el Procurador del Común considera, en cuanto a las zonas de juegos infantil, que las medidas habituales deben ser completadas con otras que deben disponer los ayuntamientos, adaptadas a la nueva situación. Previamente a la reapertura de estos espacios, aconseja realizar un revisión completa de los elementos y de las estructuras instaladas, procediendo a su puesta a punto y reparación. Además, recomienda separar los equipos que se ubiquen a menos de dos metros de distancia entre ellos, para favorecer una circulación segura.

En cuanto a la limpieza, el Procurador establece que se debe efectuar una desinfección de todos los elementos de juego, de forma periódica, especialmente en las áreas destinadas a los menores de seis años. Asimismo, considera muy conveniente que se informe a la ciudadanía sobre las fechas y horarios de la última desinfección.

A esa recomendación, añade que este tipo de instalaciones tengan garantizados itinerarios peatonales seguros para el acceso y la salida de los recintos que ocupan, para los que pueden establecer, si resulta posible por la estructura del área, accesos diferenciados.