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La calle Blanca de Silos, en el barrio de Santa Eulalia, es uno de los puntos del futuro carril bicil que puede presentar más problemas. / Kamarero

El carri bici es un proyecto que al menos desde primeros de diciembre está en la agenda del gobierno municipal, porque se incluyó en el acuerdo público a tres bandas que firmaron los grupos Socialista, de Izquierda Unida y de Podemos-Equo en el Ayuntamiento de Segovia para abordar inversiones tanto con remanentes de Tesorería como con el presupuesto ordinario. Finalmente el equipo de la alcaldesa Clara Luquero informó de que se acometería con 400.000 euros de remanentes y se ha trabajado de manera más o menos discreta hasta el pasado día 5, cuando la alcaldesa, acompañada por los concejales de Medio Ambiente y Juventud y de Obras, Servicios e Infraestructuras, presentaba en rueda de prensa un recorrido que se extenderá desde Nueva Segovia al Hospital General, con un único itinerario para bicicletas y patinetes (o vehículos de movilidad personal), para conectar barrios como San Millán, Santa Eulalia, el Campus María Zambrano de la UVa, las zonas residenciales situadas en torno a la avenida de la Constitución y el barrio de Nueva Segovia en la glorieta dedicada a la Trashumancia, junto al parque del alto Clamores.

Finalmente la inversión estimada asciende a 306.000 euros, tiene un plazo de ejecución de tres meses y debe estar concluida antes del 31 de diciembre.

En vista de las reacciones, sobre todo en el barrio de Santa Eulalia y entre el vecindario de la avenida de la Constitución, se avecina un otoño caliente a costa de esta iniciativa, uno de los proyectos estrella del Consistorio por el montante económico, porque las posiciones de los colectivos que la defienden y de los retractores están alejadas.

El discurso oficial, que hacen suyo colectivos como Bicicla o la Asamblea Segoviana por el Clima, es que la nueva movilidad ha llegado para quedarse y el carril bici es una pieza más en esa movilidad que llega a Segovia para otoño y a pedales, entre aplausos y abucheos, empezando estos últimos por el principal grupo de la oposición municipal, el del Partido Popular, que en reiteradas ocasiones ha insistido en que la ciudad y su tejido económico y social tienen otras prioridades más importantes.

Nadie duda de que el colectivo Bicicla, que nació hace casi una década, en septiembre de 2012, ha sido impulsor de la movilidad ciclista en Segovia. Su portavoz, Roberto Segovia, es consciente de que hay críticas en barrios como Santa Eulalia, que los cambios son difíciles de afrontar para la mentalidad más conservadora pero alude que, ante eso, “hay que intentar transmitir sobre todo la idea de que más allá del carril bici, esta movilidad distinta puede ayudar a dinamizar el barrio. La bicicleta es un elemento más en el tráfico y tenemos que acostumbrarnos todos”.

Recuerda que se ha descartado la idea original de restar paso en las aceras para hacer este itinerario y, aunque admite que no va a contentar a todo el mundo, se ha buscado no causar molestias y preservar la seguridad de todos y principalmente de los peatones.

Segovia apunta que en el último impulso a esta iniciativa ha tenido protagonismo Juan Carlos Monroy, copromotor de un Anillo Ciclista Urbano, del que bebe en parte el proyecto municipal. Junto con Bicicla y otros colectivos como la Asamblea Segoviana por el Clima, el pasado mes de octubre organizó una marcha reivindicativa en bici que tuvo muy buena acogida, con más de un centenar de ciclistas

Voluntad Política

A partir de ahí, y tras la salida de Claudia de Santos del equipo de gobierno municipal, así como por el apoyo explícito de Izquierda Unida, socio en el gobierno del Ayuntamiento, se retoman los contactos para impulsar un carril bici y en esta ocasión encuentran que sí hay voluntad política por llevarlo a cabo y además con la implicación de varias concejalías, con Medio Ambiente y Obras en primer lugar pero también la propia de Movilidad, la de Seguridad o la de Deportes. “Nuestro temor era que la alcaldesa lo echase atrás pero esta vez no ha sido así”, comenta Segovia.

Entre otras circunstancias favorables se ha producido por un lado la disponibilidad de unos fondos extra procedentes de remanentes de Tesorería de años anteriores, por otro la normativa de la Dirección General de Tráfico limitando más la velocidad en las vías urbanas y también ha pesado que Segovia se había quedando atrás en comparación con otras ciudades con experiencias de movilidad muy positivas como Pontevedra, Sevilla, Vitoria, Sevilla, Valencia…

Segovia está cansado de escuchar que esta no es ciudad para bicis y replica: “Claro, es una ciudad medieval para carros y caballos pero las cosas han cambiado, para coches tampoco es”. Está convencido de que la resistencia del inicio poco a poco se irá venciendo: “Pasará como con la prohibición de fumar en los bares, que al final se ha aceptado como algo bueno”.

“Destroza el barrio”

No lo ve así la presidenta de la Asociación de Vecinos de Santa Eulalia, Esther Santos, quien parte de la premisa de que con el itinerario propuesto, que afecta a la plaza de Somorrostro, a la de Santa Eulalia, a la calle Blanca de Silos, a la plaza de la Universidad y a la avenida de la Constitución, “nos destrozan el barrio. Somos los más perjudicados”.

Santos hace suyo el argumento que entre otros ha defendido el PP desde el primer momento y afirma que “esos 306.000 euros se podían destinar a ayudas a la gente que lo está pasando mal, como el comercio de proximidad, los taxistas, las tiendas de recuerdos, la hostelería, la gente que más lo necesita”.

A esta dirigente vecinal no le convence tampoco el plan para reubicar plazas de aparcamiento y replica que hacerlo en la calle de los Arroyos, en el vecino barrio del Cristo, no es de recibo para quienes tienen su residencia en los primeros números de la avenida de la Constitución.

Por otro lado, apunta que en Segovia “no hay cultura de bicicleta como en Vitoria o en Ámsterdam. ¿Quién va a ir al hospital en bici o patinete?”, pregunta, al tiempo que se muestra más favorable a unir el carril bici de la carretera de La Granja con la Vía Verde “porque estamos de acuerdo en que hacer deporte es muy sano pero meterlo por un barrio con un rico patrimonio histórico pero que se nos cae a cachos, y con una población donde la media de edad es de 72 años, es complicado”.

El Adelantado ha comprobado que no se trata solo de la opinión de la dirigente de la asociación de vecinos. Tiene constancia, incluso, de que vecinos y comerciantes de la avenida de la Constitución están presionando para organizar movilizaciones en contra del proyecto y para reclamar de nuevo viejas demandas.

M, por ejemplo, asegura que en la zona “la gente está muy nerviosa porque esta avenida es la gran olvidada, estamos huérfanos de las administraciones, primero porque si era de la Junta y el Ayuntamiento no podía hacer nada y cuando con dinero de la primera se habló de una inversión de 700.000 euros, al final se gastó la mitad y se dejó a medias. Es una vergüenza”.

Por eso, añade, “si preguntas, el 95% de los vecinos creen que el carril bici es una tomadura de pelo mientras seguimos esperando la zona ORA, porque no hay quien aparque; mientras los pájaros llenan bancos y aceras de excrementos, con árboles enormes con riesgo de caída de ramas… Esta es la entrada a la ciudad desde Madrid y la imagen es tercermundista”.

Otro vecino, Jesús, comenta con una comerciante lo del carril bici y ambos coinciden en que aumentará el riesgo para los peatones en este punto. “Segovia no es una ciudad para la bicicleta. Si ya lo dice el folclore, que todos son cuestas arriba y abajo. No se ven bicicletas por la ciudad y eso que ya hay señalización horizontal con el dibujo de la bicicleta”, dice. Le preocupa la reducción de plazas de aparcamiento y considera que el gobierno municipal “ha declarado la guerra a los coches, es una cuestión política pero ya me gustaría a mí ver a la alcaldesa dando ejemplo yendo en bici”.

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La avenida de la Constitución, ahora en obras en un tramo de acera, es uno de los puntos del recorrido del carril bici previsto para otoño-invierno. / Nerea Llorente

Universidad

En el barrio de Santa Eulalia se encuentra el Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid. Entre los estudiantes, la gran mayoría desconoce el proyecto municipal pero, en general, todos ven muy positivo la propuesta de un itinerario para movilidad ciclista urbana. Incluso los que proceden de otras ciudades muestran su extrañeza porque Segovia no cuente con una red de carril bici.

El propio vicerrector, Agustín García Matilla, lo defiende “como una de las alternativas para una movilidad no contaminante”. Apunta que la bicicleta es una forma de transporte propia de otras ciudades universitarias europeas y califica como “paso importante” la propuesta municipal.

Además, informa de que entre el personal del campus “contamos con verdaderos promotores de la práctica del ciclismo y estaríamos en condiciones de contribuir a promover esta práctica saludable”.

García Matilla, que subraya que “Segovia es, además, una ciudad idónea para el paseo”, añade que los integrantes de la comunidad universitaria son usuarios potenciales y se muestra convencido de que desde el área de Deportes de la UVa, que siempre ha apoyado el transporte no contaminante, se pondrá nuevamente a disposición de los estudiantes el préstamo de bicicletas en diferentes periodos, ya que “la movilidad sostenible es un objetivo compartido por la Universidad de Valladolid”.

Trayectoria

Desde la Asamblea Segoviana por el Clima, María Sintes aplaude la iniciativa municipal porque ha partido del voluntariado y el activismo de colectivos como Bicicla desde hace casi diez años, intentando sensibilizar sobre un uso de la bicicleta no exclusivo como deporte “sino porque se puede utilizar como medio de transporte de cercanías para aproximar barrios que están distantes en una ciudad que es relativamente pequeña”.

Sintes aplaude igualmente que el Ayuntamiento, de la mano del asociacionismo de los usuarios, haya puesto en manos de la consultora EBxM (En Bici por la Movilidad) el estudio del diseño del itinerario, porque sus responsables han nacido del activismo, de la comunicación sobre movilidad en bicicleta a través del blog enbicipormadrid.es y porque ya han trabajado con otros ayuntamientos en ciudades como Madrid, por ejemplo, aprendiendo incluso de los errores de otras experiencias fallidas.

Desde esta asamblea, que integra a distintos colectivos ecologistas, sociales, etc., afirma que “en el Ayuntamiento tienen claro que tiene que ser algo que sume y no cree discordia y reacción, aunque reacciones habrá porque todo lo nuevo genera reacción y la ciudadanía necesita tiempo para acoger cosas que antes no estaban”.

“Entiendo que se haya generado miedo en ciertas personas o asociaciones, lo nuevo genera miedo —añade Sintes— pero hay que pensar que no estamos en la situación de la mejor ciudad posible, la ciudad perfecta y de repente llega la bici y la fastidia. En absoluto estamos en ese punto. Segovia es una ciudad que tiene más movilidad motorizada de la que soporta, de la que necesita y de la que la salud y bienestar de la ciudadanía requiere. Si hay un problema es el de los atropellos”.

Por eso propone dar el tiempo necesario para entender que la bicicleta “puede ser un aliado, como lo es en muchísimas ciudades”. Para ello insiste en que “el cambio no consiste en hacer la infraestructura y me olvido; es hacer un trabajo pedagógico, de información y educación a ciclistas, peatones, conductores, Policía, vecinos…”.

Los partidarios del carril bici, aunque apuntan a la necesidad de más cambios en movilidad y recalcan la importancia de habilitar aparcamientos seguros para bicicletas en distintos puntos de la ciudad, aseguran que habrá conductores que harán cuentas, y si ven que tienen un itinerario que ofrece también garantías para su seguridad, “pensarán que igual les compensa ir en bici por Segovia en lugar de ir a 20 ó 30 kilómetros en coche por sus calles”.

Uno de los convencidos es César Iglesias, de la Asociación de Peñas del barrio del Cristo del Mercado. “Siempre habrá alguna excusa para decir que no es el momento oportuno. Los carriles bici son elementos comunes en casi todas las ciudades. No cojo la bici pero a partir de ahora me lo planteo para ir al trabajo, si veo facilidades no veo por qué no. Ahorras en gasolina, en garaje… En Madrid cada vez hay más personas que lo hacen y es una ciudad con un tráfico complicado”.

Eléctrica

Tanto Miguel Santiberi, de Envía en Bici, una empresa de mensajería que lleva siete años demostrando que en Segovia la bicicleta es un medio de transporte viable y seguro, y en su caso de trabajo, como Ángel Sastre, de Naturcleta, un establecimiento de La Granja dedicado a la bicicleta, coinciden en que para circular por Segovia es recomendable una bicicleta eléctrica. El segundo señala que en el último año ha habido una demanda “enorme”, aunque es verdad que todavía con diferencia para montaña.

Ambos explican que el motor de la bicicleta eléctrica permite desplazamientos entre 10 y 15 minutos de un punto a otro de la ciudad, sin grandes esfuerzos, sin sudar en las cuestas y en el caso de las plegables, incluso pueden dejarse en los lugares de trabajo o de estudio.

En cuanto a los precios, Sastre reconoce que el abanico es amplio pero asegura que desde 1.000 euros se puede conseguir una bicicleta eléctrica para circular por la ciudad. En cuanto a los kit para reconvertir una bicicleta de paseo en eléctrica, indica que depende de la batería pero a partir de 500 ó 600 euros se puede adaptar en motor delantero, trasero o en el eje de pedales.