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Vista de un tramo de la Murallay del recinto amurallado con la Catedral sobresaliendo, desde el Monasterio del Parral. / Kamarero

Segovia es una ciudad amurallada pero la mayoría de segovianos, y en parte los turistas, vive de espaldas a la Muralla, monumento principal en una ciudad Patrimonio de la Humanidad en la que un acueducto romano, una catedral gótica que ha merecido el literario sobrenombre de ‘la dama de las catedrales’ y un Alcázar, que parece un castillo salido de un cuento de hadas, con frecuencia eclipsan su indudable valor patrimonial y potencial turístico.

Los responsables municipales calculan que desde 2006 el Ayuntamiento ha invertido 5,8 millones de euros en las intervenciones de conservación y restauración de mayor calado en esta Muralla del siglo XII, Bien de Interés Cultural (BIC) declarado monumento en 1949.

Este año están previstas dos importantes intervenciones, una para la restauración de un tramo de 311 metros en el lado norte, desde la Puerta de San Cebrián hasta el muro que cierra la propiedad del Hospital de la Misericordia. Se trata precisamente de una zona con especiales condiciones topográficas, muy irregulares, que dan mayor complejidad a la obra. Por ejemplo, el desnivel medio, desde el pie de muralla hasta el paseo de Santo Domingo de Guzmán, es de 20 metros.

Las obras de restauración cuentan con una importante financiación estatal, a través del 1,5% cultural del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Está previsto que comiencen el mes que viene por la empresa Estudio Método de la Restauración, a la que se adjudicaron por 1.124.373 euros. El Ayuntamiento cofinancia este proyecto con una aportación de 366.150 euros (el 25% del total).

La otra intervención, indirecta, corre a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y se producirá con la rehabilitación del Teatro Cervantes, muy ligado al tramo de muralla ‘pegado’ a los restos de este inmueble construido en el primer tercio del siglo XX junto a la Casa de los Picos —una de las cinco casas fortificadas que se conservan junto a la Muralla—.

El interés de este tramo estriba en que todavía conserva restos del sistema constructivo original del monumento. En este sentido, el proyecto de rehabilitación del edificio —que en realidad será una reconstrucción, ya que se encuentra prácticamente demolido— realza el valor del paño de la muralla, en el límite sur del solar y con cara a la Calle Real, por la oportunidad de integrarlo en el interior de la arquitectura del futuro teatro. Así lo sostiene al menos el equipo de arquitectos que elaboró el proyecto, la UTE Fuster-León-Muñoz.

La Muralla conforma el cerramiento del teatro por ese lado meridional, un rasgo muy personal que lo define. Por ese motivo, y por una cuestión de respeto a su muro de piedra, la caja propuesta estará separada de la muralla y, de esta manera, se potencia su percepción como un elemento único con toda su escala. Los arquitectos afirman que “es especialmente importante” la forma de hacer visible este elemento, pues se trata de la perspectiva natural del espectador en su recorrido desde el acceso a la sala del teatro.

El proyecto subraya su contundencia, al recibir el paño del monumento el baño de la luz cenital que cae desde la parte superior. “De noche —apunta— una cuidada iluminación resaltará la teatralidad de los claroscuros que resulten por las imperfecciones del paso del tiempo sobre el lienzo”.

La unión temporal de empresas (UTE) Torrescámara-EMR (Estudios Métodos de la Restauración), procedente de Valencia, es la adjudicataria de las obras de rehabilitación del Teatro Cervantes, con un presupuesto final de 7,4 millones de euros, cuyo inicio está previsto para principios de otoño.

La subdelegada del Gobierno en Segovia, Lirio Martín, ha destacado recientemente en El Adelantado, la relevancia de estos dos proyectos, ambos con una importante inversión estatal.

Martín también ha señalado el esfuerzo de la Unión Europea, y del Gobierno de España, para poner en manos de ayuntamientos, comunidades autónomas y agentes sociales los mimbres necesarios para tejer proyectos susceptibles de recibir los más de 130.000 millones de euros que ya han comenzado a llegar a España como fondos de recuperación, tras los estragos económicos y sociales generados por la pandemia.

Precisamente, la concejala de Patrimonio Histórico de Segovia, Clara Martín, ha manifestado recientemente que si fructifican las gestiones para recibir fondos europeos vía el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, al que pertenece Segovia, el Ayuntamiento tiene varios proyectos en cartera, entre ellos intervenciones menores en la Muralla.

Descripción

La capital segoviana, debido a su situación geográfica, siempre ha sido un lugar con un elevado valor estratégico militar. La ciudad está situada sobre una roca de forma alargada de Este a Oeste, delimitada por el río Eresma y el arroyo Clamores. La Muralla tiene un perímetro de más de 3.000 metros y se conserva prácticamente en su totalidad, aunque muestra una gran variedad constructiva, fruto de actuaciones y en ocasiones de restauraciones más o menos afortunadas a lo largo del tiempo, según historiadores y expertos en patrimonio cultural.

Sus restos más antiguos, grandes sillares de granito, se remontan a la época romana y han servido de apoyo a la muralla medieval. Estos restos son apreciables a lo largo de determinados tramos por medio de basamentos de granito como los que se conservan en el nivel inicial del Alcázar y en la zona de la Puerta de San Andrés.

mapa 1916
Mapa de la ciudad de Segovia en 1916, que muestra las puertas, postigos y casas fortificadas de la Muralla.

Siglo XII

La construcción de la Muralla medieval se data entre el año 1088 y el 1112. La presencia de los reyes castellanos en el Alcázar en la baja Edad Media generó el trazado que hoy en día se conserva.

Si la longitud es de 3 kilómetros y 410 metros, el espesor medio de sus muros es de 2 metros y 511 centímetros y la altura media, desde el pie de la roca a las almenas, alcanza 9 metros y 484 milímetros. Tenía 86 cubos y 80 están todavía en pie. Además, se conserva en gran parte, e incluso es visitable, el adarve, que en su origen tenía la función de paseo de inspección.

La posterior conversión de Segovia en una ciudad palatina y burguesa en los últimos años de la Edad Media llevaron a la pérdida de su valor militar y entró entonces en un proceso de destrucción y abandono, al ser innecesaria desde el punto de vista estratégico. A partir de ese momento solo se llevarán a cabo reparaciones y también desmantelamientos de la muralla.

La ruina

La despoblación de la ciudad por la crisis de la industria lanera en el siglo XVIII llevó a la ruina de la Muralla, mientras que en el siglo XIX, se debate entre la utilidad defensiva ante el último ataque armado, de los carlistas, en la década de los treinta, y controversias sobre la conservación del monumento.

Las desamortizaciones decimonónicas produjeron grandes daños a la organización del espacio urbano y los inmensos vacíos ocasionados intramuros hacían posible nuevas alineaciones de calles en las que la muralla era en ocasiones un estorbo. Por eso, en la década de los sesenta del XIX cae la Puerta del Sol y en la de los ochenta la de San Martín y poco después la de San Juan.

El desinterés de la ciudad por la Muralla queda patente en algunos artículos publicados por el periódico La Tempestad que calificaban de cursis las puertas derribadas.

postigo del Obispo
Grabado de Roberts que recoge el Postigo del Obispo de la Muralla.

Avanzado el siglo XX la Dirección General de Bellas Artes toma conciencia de que la Muralla es un legado a transmitir a las generaciones posteriores. Las principales obras de restauración se llevaron a cabo entre 1942 y 1952, 1953 y 1962, 1970 y 1983 y 1989 y 1995.

Como curiosidad, la Muralla consta en el inventario de bienes municipal con el número 2 de matrícula y como un servicio público.

Los riesgos

Un estudio geotécnico sobre los problemas que afectan al recinto amurallado de Segovia, recogido por la UTE Fuster-León-Muñoz en el proyecto de rehabilitación del Teatro Cervantes, indica que la Muralla se construyó sobre un material perfectamente estable que solo tendría que presentar problemas por el deterioro temporal de las piedras y cemento que la conforman. Sin embargo, advierte que la existencia de una capa permeable inferior y excavaciones por causas humanas o naturales han motivado voladizos de banco calizo en sus niveles más inferiores, más delgados y fracturados, que comienzan a desprenderse arrastrando, en el peor de los casos, el bloque superior sobre el que se asienta el monumento. Indica “peligro inminente de hundimiento” de la roca caliza en la zona de la cuesta de la Zorra por la existencia de una cueva de unos 10 metros de altura y con una profundidad de 20 metros.

Entre los principales problemas de la Muralla de Segovia, sobre todo en su cara norte, se encuentra la vegetación. Hierbas, matorrales, arbustos y árboles pueblan la ladera desde el paseo de Santo Domingo de Guzmán, ocultando su paño y, en algunos puntos, colonizándolo (son especialmente dañinos los aliantos, que han enraizado incluso en la coronación de la muralla). Esta vegetación afecta también a la propia roca donde se sustenta, facilitando el acceso del agua y acentuando el proceso de destrucción.

Las aves también son un riesgo para esta construcción histórica, sobre todo las palomas. Otras, como la chova piquirroja, que anida en sus huecos, está protegida incluso en proyectos como el que el Ayuntamiento va a comenzar en septiembre entre la Puerta de San Cebrián y el Hospital de la Misericordia.

raices de aliantos en el muro de la Muralla
Raíces de aliantos en el muro de la Muralla.