La Muralla conforma el límite sur del solar en el que se asentaba el Teatro Cervantes. La última rehabilitación se paralizó en el año 2007. / E. A.

El tramo de la Muralla que se encuentra dentro de los límites del Teatro Cervantes tiene gran interés porque todavía conserva restos del sistema constructivo original de este monumento de la ciudad. El proyecto de rehabilitación del edificio —que en realidad supone una reconstrucción, ya que se encuentra prácticamente demolido— realza el valor del paño de la Muralla, en el límite sur del solar y con cara a la Calle Real, por la oportunidad de integrarlo en el interior de la arquitectura del futuro teatro.

Así lo sostiene el equipo de arquitectos que elaboró el proyecto y que integran la UTE Fuster-León-Muñoz-Segovia, que recibió el encargó en 2010 desde el Ministerio de Fomento, en la actualidad Ministerio de Transportes, Agenda Urbana y Vivienda.

Este último, conocido por las siglas de Mitma, a través de la Dirección General de Agenda Urbana y Arquitectura, ha iniciado esta semana el procedimiento de contratación de las obras de rehabilitación del Teatro Cervantes, propiedad del Ayuntamiento de Segovia, con un presupuesto de licitación de 10,6 millones de euros. La previsión es que la intervención comience la próxima primavera.

La solución arquitectónica proyectada prima la viabilidad de los espectáculos que se prevé podrá acoger el teatro —prácticamente todas las artes escénicas y disciplinas musicales, desde el ballet a la lírica— pero compatibilizándolo con el valor del entorno, pues no en vano se encuentra en el recinto amurallado de la ciudad y en plena Calle Real, una de las vía más emblemáticas y de mayor tránsito.

La Muralla cobra protagonismo en la recuperación del Teatro Cervantes
Solar del Teatro Cervantes en una fotografía tomada el jueves de esta semana. / Kamarero

Los responsables del proyecto insisten en que es fundamental conservar la cualidad del edificio introspectivo del teatro, que viene dada por las características peculiares del solar sobre el que se asienta o asentaba. En este sentido, hay que señalar que ocupa el antiguo patio de la Casa de los Picos, edificio que a su vez se apoya en la Muralla y cede su planta baja para proporcionar acceso al teatro.

La Muralla conforma el cerramiento del teatro por ese lado meridional, un rasgo muy personal que lo define. El estudio integral previo sobre el edificio ha servido para valorar la importancia artística, constructiva y sentimental del Cervantes y definir que debe conservarse, rehabilitarse y enfatizarse como elementos claves del proyecto, así como lo prescindible por falta de interés y por los problemas constructivos y funcionales que conllevaría su conservación.

La propuesta final, definida como “solución moderna”, lo adapta a las exigencias funcionales y técnicas actuales pero “en armónica convivencia entre lo existente y lo propuesto”. Sobre esta base, la Muralla, como elemento arquitectónico de mayor importancia, ha supuesto el punto de partida para la rehabilitación del teatro, tanto por su presencia física como por la función que tiene de delimitador de espacios, “como pieza de referencia en la manera de recorrer y sentir la experiencia de acudir como espectador al Teatro Cervantes”, señala el proyecto.

Separación del monumento

Por ese motivo, y por una cuestión de respeto a su muro de piedra, la caja propuesta estará separada de la Muralla y, de esta manera, se potencia su percepción como un elemento único con toda su escala. Los arquitectos afirman que “es especialmente importante” la forma de hacer visible este elemento, pues se trata de la perspectiva natural del espectador en su recorrido desde el acceso a la sala del teatro.

El proyecto subraya su contundencia, al recibir el paño del monumento el baño de la luz cenital que cae desde la parte superior. De noche, apunta, una cuidada iluminación resaltará la teatralidad de los claroscuros que resulten por las imperfecciones del paso del tiempo sobre el lienzo.

La Muralla cobra protagonismo en la recuperación del Teatro Cervantes
La piedra de la Muralla está en mal estado en algunos puntos por la humedad. / Estudio Integral del Teatro Cervantes

Escalera de acceso

El mismo objetivo se persigue con la escalera de acceso que se adosará al realce de la Casa de los Picos, liberando a la Muralla de elementos añadidos. Precisamente, esta escalera es uno de los elementos que se mantiene del antiguo teatro de los años veinte del siglo pasado, como acceso natural y habitual hacia la sala, ya que se considera uno de los más importantes del mismo.

Se trata de “un largo tramo de escaleras que eleva al público desde la calle hasta el nivel del vestíbulo de la sala principal, en un gesto grandilocuente que se toma como punto de partida para enfatizar en la propuesta la teatralidad de la secuencia de llegada”, señalan. Eso sí, se adaptará, tanto por motivos funcionales como de acceso de personas con movilidad reducida.

En definitiva, la Muralla enmarcará lateralmente el espacio interior en el que se situará la caja contenedora de los usos principales del edificio, rodeada por corredores laterales de acceso al patio exterior y a la sala. De forma ligeramente curva, con la intención de acentuar la introspección del teatro, hacia el exterior se suaviza el paso de unos espacios a otros, proporcionando una mayor continuidad.

En la planta superior, de acceso al anfiteatro, se ha optado por eliminar los corredores laterales externos, de manera que la caja aparezca como un volumen exento, que no toque los cerramientos laterales. La finalidad de esta solución arquitectónica es poner en valor la Muralla, respetar su traza y “entenderla como un elemento continuo y único, como fue concebida”. Esa separación proporcionará, por primera vez, la posibilidad de ver este tramo del monumento de forma integral. Recuperará así su protagonismo como memoria de tantos siglos de la historia de Segovia “en su fortaleza y en su desgastada piedra”, señalan los autores del proyecto.

La Muralla cobra protagonismo en la recuperación del Teatro Cervantes
La estructura metálica de la cubierta motivó la paralización de la rehabilitación en 2007 por exceso de volumen. / Kamarero

El peso del pasado

Para la construcción del Teatro Cervantes en 1922 se llevaron a cabo muchas actuaciones que transformaron la Muralla, la Casa de los Picos y su entorno. Una de ellas consistió en bajar la cota del terreno para poder encajar la caja escénica y el patio de butacas. En esta zona la roca estaba muy superficial, por lo que para poder bajar la cuota hubo que horadarla, en algún punto hasta 1,5 metros de profundidad.

La roca base de construcción de la Muralla quedó al descubierto y la base del muro está más expuesta de lo que debería, según el estudio integral que se elaboró como base al proyecto arquitectónico. Como la roca se compone de calizas y dolomías, muy propensas a la erosión, se propone extremar el cuidado en este punto, ya que puede llegar a ser inestable.

Durante las obras del teatro, además, se utilizó la Muralla como un muro más de la construcción, empotrando en ella las viguetas del forjado y las bajantes, modificando su trazado en la zona más cercana al torreón, apoyando sobre el adarve el cerramiento e incluso construyendo una escalera en el interior del torreón.

En la parte de la Muralla que forma la fachada principal del teatro se abrieron dos grandes huecos para poder permitir el acceso desde la Calle Real y se taparon las ventanas de asiento.

Si la construcción del teatro en 1922 fue bastante agresiva con la Muralla, la intervención llevada a cabo entre 2005 y 2007 no lo fue menos. Así lo afirma el citado estudio a pesar de que entonces la Ciudad Vieja de Segovia ya había sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y existía normativa de protección.

El proyecto contemplaba una zona de protección pero cuando se comenzó a construir fue mínima. En este sentido, si bien los forjados no se empotraron directamente en la Muralla, se separaron unos centímetros (estaba previsto al menos un metro), al cortar la estructura del teatro original se dejaron los muñones en su interior. A esto se añade una cimentación de los pilares metálicos muy poco respetuosas, totalmente pegados al paño y afectando a la roca. Por último, es sabido que el volumen de la estructura metálica sobrepasó la altura permitida y fue el origen de la paralización de las obras en 2007.

El estudio hace una serie de recomendaciones para la intervención en el tramo de Muralla del entorno del Teatro Cervantes, con gran detalle en cuanto al estado de conservación actual de cada punto, descripción de las lesiones encontradas y posibles tratamientos y métodos de reparación de las mismas. Opta por soluciones poco agresivas o inocuas siguiendo el principio de mínima intervención y respeto al monumento pero con la retirada de añadidos y utilización de técnicas tradicionales. Incluye un catálogo con fichas descriptivas y fotografías.

Intervenciones históricas

Desde que en 1542 el concejo de Segovia mandase derribar los dos arcos de la puerta de San Martín que se estaban comenzando a caer, el tramo de Muralla en esta zona ha sufrido no menos de cuarenta transformaciones o intervenciones históricas.

Se sabe que el siglo XVII, la Casa de los Picos y la puerta de San Martín estaban ya en mal estado y en 1701 un incendio causa graves destrozos, así como en la Muralla. En la segunda mitad del siglo XIX se derriban la puerta y parte del paño de la Muralla en la huerta de la Casa de los Picos. En 1995 se llevó a cabo la última restauración de este tramo de la Muralla.