Imagen reciente de una botella de refresco colocada entre los sillares del Acueducto. / E.A.
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El lunes concluyó el plazo de consulta pública de la modificación de la Ordenanza municipal de convivencia ciudadana para incorporar aspectos relacionados con la protección del Acueducto. Ciudadanos y colectivos han tenido casi un mes, desde el 8 de septiembre, para presentar propuestas o sugerencias y solo una vecina lo ha hecho para solicitar que se especifique en ella la prohibición de que los perros orinen sobre el monumento.

Como se recordará, la modificación incluye expresamente al Acueducto al prohibir aspectos negativos como la realización de grafitos, pintadas y otras expresiones gráficas, la colocación de pancartas, carteles y folletos, depositar residuos y la realización de actividades no permitidas, juegos y otros usos impropios.

Entre otros ejemplos, prohíbe apoyarse en el monumento de cualquier forma y comer o beber en el ámbito definido por los arcos.

No está permitido alimentar a las palomas en ese mismo ámbito, amontonar nieve o esparcir sal junto al monumento, introducir papeles, colillas, envoltorios, etc. entre las juntas de sus sillares o en el canal, donde tampoco se permite, y se sanciona con multas de hasta 3.000 euros, el acceso desde el desarenador de San Gabriel hasta su final, en el interior del recinto amurallado, o escalar, trepar o descolgarse sin autorización expresa.

Otras prohibiciones son apoyar en sus columnas bicicletas, carteles, mochilas, bolsas, cámaras fotográficas o cualquier objeto, o depositar junto al Acueducto, aunque sea de forma transitoria, materiales o herramientas de obra, escombros o similares.

La modificación de la ordenanza pasa ahora de nuevo a la tramitación interna dentro del gobierno municipal. Cuando se aprobó en 2011 se hizo bajo el paraguas del Negociado de Tráfico. Hay que tener en cuenta ahora la reordenación de las áreas municipales y todo indica que cobran protagonismo las concejalías de Seguridad –por la labor de vigilancia que ejercerá la Policía Local– y la de Patrimonio Histórico, que hasta este año había liderado la regulación de la protección del Acueducto y su entorno.

El criterio técnico ha motivado que en lugar de una única ordenanza específica esa protección del principal monumento de la ciudad se procure a través de la modificación de cuatro ya existentes (esta de convivencia y las de ocupación de vía pública con terrazas de hostelería, la de tráfico y la general de ocupación de vía pública), así como un protocolo sobre la celebración de actividades y eventos en su entorno.