Gonzalo de la Osa participa ahora en la feria de artesanía que se desarrolla en Valladolid. / E.A.
Gonzalo de la Osa participa ahora en la feria de artesanía que se desarrolla en Valladolid. / E.A.

La música. Es esta la raíz de su vida. Y el origen de un negocio que puso en marcha hace algo más de tres años. Cuando su grupo hacía los discos y los carteles para promocionar los conciertos, era él quien se encargaba de las ilustraciones. Después, Gonzalo de la Osa pasó a hacer colaboraciones con revistas, videoclips “de animación” y alguna exposición. Sintió que necesitaba más. De ahí que decidiera introducirse en el mundo del textil. ¿Su objetivo? Trasladar sus diseños a todo tipo de productos: tote bags, camisetas, sudaderas o bloc de notas. Estos artículos los vende por toda España a través de las ferias de artesanía en las que participa: ahora está en Valladolid. Es así como logra expandir su ‘arte’.

Es músico profesional. Toca la batería desde hace más de 25 años. De la Osa ha formado parte de un buen número de bandas y orquestas. Ahora toca con amigos en un grupo de jazz. Tiene entre manos un proyecto del que aún “no se puede comentar nada”. Y hace tiempo que realiza un disco homenaje a la cantante brasileña Elis Regina.

No es de extrañar su afición por la música: le viene de familia. El segoviano heredó la batería de los años 60 de su padre. Fue así como empezó a tocar. Pese a ello, no puede decir que tenía claro que quería que su vida tomara este camino. “He hecho un poco de todo, muchas chapuzas”, cuenta. Es de los que dejan que las cosas surjan. Y le sorprendan.

Está licenciado en Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas. Tuvo que especializarse para desarrollar su faceta como ilustrador. Y lo hizo de forma autodidacta: “Por la propia inquietud”, asegura. Hace tres años y medio, se lanzó a la aventura: compró máquinas textiles. Empezó haciendo encargos. Ahora ya cuenta con un pequeño taller, ‘Little Quincy’. Con el nombre quería hacer un guiño al compositor americano Quincy Jones. Esto es una muestra más de que la música es clave en su vida.

De la Osa lleva todo el negocio solo. Reconoce que no es sencillo sacarlo adelante. “Hay que apostar mucho, es un gran riesgo”, sostiene. Esto hace que el resultado sea todavía más satisfactorio. “El producto gusta mucho”, dice con orgullo. Va abriéndose camino. Sueña con poder “vivir bien” de esto. Y compaginarlo con la música. Sin prisa. Pero tampoco sin pausa.