¿Sería posible vivir sin música? ¿Cómo sería un mundo sin este arte? Estas preguntas rondaban su cabeza. Sabía que la respuesta a la primera cuestión era un “no” rotundo. La contestación a la segunda, por ende, también era negativa. Laura Muñoz (Segovia, 1985) llegó a una conclusión: sin melodías, el mundo estaría envuelto en tristeza. De ahí que deseara rendir homenaje a los músicos. Fue así como nació su exposición ‘Caricias al alma’. La ‘Unión Musical Segoviana’ es la protagonista de sus fotografías.

La muestra decoró las paredes de un conocido restaurante segoviano durante algo más de un mes –del 1 de junio al 5 de julio. Pero lo cierto es que la mayor parte de su galería la componen imágenes del medio rural. Siempre ha puesto el foco en este entorno. Por ello, hace algo más de cinco años, realizó la exposición ‘Campos de oro’. Fue así como se adentró en el mundo de las exposiciones. Con el tiempo, vio la luz ‘Miradas’, una muestra sobre animales.

Se hizo con su primera cámara en 2016. Hacía tiempo que le interesaba la fotografía: nunca antes se había aproximado a ella. Le gustaba hacer fotos en su pueblo y en las ciudades que visitaba. En 2017, se apuntó a un taller. Hacía “de todo un poco”: las temáticas de las instantáneas eran de lo más diversas. Al principio, fue solo un hobby. Pero cada vez le llamaba más la atención la fotografía. Aunque su profesión es bien distinta de su pasión: trabaja como ordenanza desde hace seis años.

Si hay algo por lo que le “encanta” la fotografía, es porque le permite transmitir emociones. “A veces, veo cosas o sitios que siento que tengo que capturar”, cuenta. Muñoz ha adoptado una mirada fotográfica. Es desde esa perspectiva desde la que ve la vida.

La pandemia hizo que tuviera “un poco apartada” la fotografía. No obstante, durante la crisis sanitaria, participó en la exposición de PhotoEspaña: envió las instantáneas que había tomado desde su balcón. “Fue una bonita experiencia y alegría que la gente me dijera que vieron mi imagen colgada de un edificio”, asegura. Esto le “anima” a no dejar de recorrer las calles con su cámara en mano. Sueña con que sus trabajos sigan recogiéndose en exposiciones. Para que todo aquel que asista a ellas pueda apreciar la belleza que trata de capturar.