Fernando Ibáñez de Prado. / Kamarero
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La pandemia provocada por el Covi-19 ha ayudado a que nos quede más claro el concepto de servicio esencial. Ante nuestros ojos hemos contemplado cómo los diputados, puestos en pie, aplaudían a Valentina, la trabajadora que desinfectaba la tribuna de oradores tras cada intervención. Lo mismo ha ocurrido con la el servicio de Recogida de Basuras y Residuos Urbanos, que además de realizar esa función añadieron la de desinfectar las calles. Fernando Ibáñez de Prado, jefe de la contrata de FCC, nos ha contado lo que sucedió desde días antes de que se decretara el estado de alarma, los trabajos realizados, los materiales utilizados y los miedos de sus operarios ante determinados residuos, justo cuando FCC cumple sus 24 años encargada del servicio y aguarda a la resolución del recurso que puede ampliar por otros 10 su presencia en Segovia.

— Los servicios de recogida de residuos urbanos ¿han tenido más trabajo durante el confinamiento producido por el estado de alarma?
— Hacemos varios servicios y hemos notado que ha habido un aumento en algunos pero en otros no ha sido así. Nuestra función se divide en recogida de basuras y limpieza viaria. En recogida de basuras, algunas fracciones aumentaron durante estos días y otras, en cambio, disminuyeron.

La diferenciación en fracciones se refiere a que en Segovia, la recogida de basuras está separada por orgánica-resto, embases, papel y vidrio. La orgánica-resto bajó, los embases subieron, el vidrio, en la zona céntrica que es más hostelera, recogimos menos pero, en la zona de los barrios, en las zonas residenciales, el vidrio también subió, o lo que es igual, durante este tiempo, hemos consumido más vidrio en las casas y menos en las zonas hosteleras.

Respecto a la limpieza viaria, en los primeros días del Estado de Alarma, se notaron muchísimo los cambios producido por la situación que vivíamos. Eran días en los que apenas había gente por la calle, solo quienes desarrollábamos servicios esenciales, y se notaba que en zonas en las que habitualmente te encuentras papeleras llenas, con residuos por el suelo, no había nada que recoger. El cambio se tradujo también en que, en algunos lugares en los que no estamos acostumbrados a ver los suelos llenos de cosas tiradas, como zonas cercanas a las farmacias y en algún supermercado, estaban llenos de guantes y mascarillas tiradas.

— En estos días se ha destacado el comportamiento poco cívico de algunas personas que han tirado al suelo las mascarillas y los guantes ¿cómo nos comportamos?
— Como en casi todos los aspectos de la sociedad, parece que lo que más salta a la vista es lo que está mal hecho. Es lo mismo que ocurre con las pintadas, los segovianos no están todo el día poniendo pintadas pero, un día puede darse el caso de que un par de personas hacen cuatro, con unos mensajes que pueden caer muy mal a la sociedad y, no por ello decimos que la sociedad segoviana es la responsable ¿pintan mucho en los edificios? No, hay cuatro que lo hacen.

Lo que más nos sorprende es cuando vemos guantes y mascarillas por el suelo. Tanto que podemos pensar en lo descuidada que puede ser la gente pero hay que pensar que la mayoría de la gente, son educados.

— Volvamos al tema de la pandemia. Cuando comienza esta situación, en el mes de marzo, debió ser un cambio total en su forma de trabajar ¿cómo fueron los primeros días? ¿Cómo cambiaron las cosas?
— Siempre hemos intentado hacer las cosas conforme a las indicaciones que nos han llegado del Ayuntamiento y del Ministerio de Sanidad.

Los primeros días, igual que todo lo ocurrido ha sido nuevo para los ciudadanos, también lo era para nuestro servicio, para el Ministerio de Sanidad, para todo el mundo. Por lo tanto, incluso sus indicaciones, eran cambiantes de una semana a otra.

Llegado marzo, antes de que se declarase el estado de alarma, hubo una reunión en el Ayuntamiento en la que ya hablamos del problema que comenzaba a generarse en España y de cómo podíamos ayudar nosotros, de las desinfecciones.

En aquellos días, cuando aún teníamos una vida en la ciudad más o menos normal, comenzamos a desinfectar puntos concretos que podrían tocar las personas como las barandillas, bancos de la calle y, los primeros días, cuando no estaba prohibido utilizar los juegos infantiles o los gimnasios de mayores, también los desinfectamos.

Este fue un trabajo añadido que durante unos días supuso un sobreesfuerzo que tuvo que hacer la plantilla. Una vez que llegó el estado de alarma, comenzaron a disminuir la suciedad, los residuos y las papeleras llenas. Cuando la suciedad en las calles comenzó a ser menor, pudimos centrarnos más en la desinfección. Ahora, cuando ha aumentado el movimiento de personas de nuevo, se siguen realizando las desinfecciones y cada vez es más necesario seguir con una limpieza ordinaria y atender las calles en relación a la gente que pasa, que cada vez es más.

— ¿Qué maquinaria habéis utilizado en este periodo a causa del estado de alarma y la necesidad de desinfección?, ¿lo teníais todo o ha sido necesario mejorar este punto?
— Prácticamente lo teníamos todo. Hacemos un montón de servicios y muy variopintos, por lo que tenemos un equipamiento bastante completo que, debido a la situación en la que estamos, en la segunda prórroga del contrato, y esperando a que se renueve la maquinaria… Tenerla, la tenemos. Obsoleta y vieja, dando problemas pero la tenemos.

Al principio, alguien donó al Ayuntamiento una mochilas pulverizadoras que el Ayuntamiento nos cedió y, junto a las que nosotros teníamos, son las que hemos utilizado para desinfecciones puntuales de lugares como las entradas de las panaderías, entradas de farmacias, entradas de centros de salud…

Además, hemos usado una lava-aceras, que pertenece al contrato, y se ha usado de manera diferente y antes de lo habitual porque, según el contrato, normalmente se usa de mayo a septiembre pero, este año, ya se ha usado en marzo.

También hemos adaptado un equipo que hemos traído de otra delegación, un equipo que se usa para fumigación con herbicidas y ha sido adaptada para aplicar los desinfectantes. Por lo tanto, mochilas ya teníamos, aparte de las que nos han donado, la lava-aceras, los equipos hidrolimpiadores que tenemos para quitar pintadas, a los que se puede añadir también el desinfectante y las cisternas baldeadoras que van echando agua por la ciudad. Todo eso lo teníamos.

— ¿Habéis recibido muchas llamadas de ciudadanos para avisar o quejarse de algo?
— Sobre la desinfección de calles ha habido alguna llamada pero, respecto a esto, todos hemos visto cómo en las noticias, provinciales o nacionales, ha salido que han pasado con tractores fumigadores echando desinfectante por ciertas localidades, y parece que ha tranquilizado mucho a las personas de los lugares en los que se ha hecho. Pero, la realidad es que, las indicaciones del Ministerio de Sanidad decían que no se debía ir echando desinfectante “en banda” por las calles. Esa era la realidad. Lo digo porque estoy recordando el caso concreto de una calle en la Albuera, donde un vecino, lo que quería era ver pasar máquinas de ese tipo y, se hizo, se desinfectó pero no se roció Segovia entera con lejía, porque eso es una locura y no era la recomendación que teníamos del Ministerio de Sanidad. La lejía da alergias, tampoco es necesario ir baldeando con una cantidad de desinfectante exagerada. La gente debe sentirse segura, pero hay que tener cuidado con todo lo que se pide, a veces no es lo mejor.

El Ministerio de Sanidad a través de la corporación municipal nos lo trasladaba a nosotros las indicaciones. Analizábamos lo que nos decían y, por ejemplo, sobre echar agua por las calles, el Ministerio nos indicaba que utilizáramos agua con jabón tensoactivo, y eso hicimos. Para desinfección, la lava-aceras sí ha estado desinfectando pero ahora, después de las últimas indicaciones, también va solo con jabón.