Publicidad

Si las comparaciones siempre son odiosas, en este año de pandemia, más todavía. Comparar el número de funciones y de compañías o la estimación de público en la 34ª edición de Titirimundi, el Festival Internacional de Títeres de Segovia, con ediciones pasadas no tiene sentido porque, una vez que en marzo se decidió aplazar su celebración desde el tradicional mayo titiritero segoviano a otoño, del 22 al 27 de este mes de septiembre, cualquier parecido con lo anterior será una celebración, y así lo plantea la organización, con su directora Marián Palma a la cabeza, que habla precisamente de celebrar la vida; eso sí, con todas las medidas sanitarias y de higiene a las que la crisis sanitaria por la Covid-19 obliga.

Por primera vez en la historia del festival no habrá espectáculos de marionetas en la calle y, por lo tanto, no habrá público en las escaleras de la plaza de San Martín ni en otros rincones de la ciudad que tan bien ha sabido ganarse Titirimundi como suyos para que segovianos y visitantes disfruten de una manifestación artística que, como ha explicado hoy el consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega, en la presentación del programa definitivo, “se encuentra entre las expresiones más antiguas de nuestra cultura, es un arte que se ha mantenido vivo y a lo largo de los siglos ha ido evolucionando y sigue siendo fuente de inspiración de vanguardias artísticas y de la renovación escénica contemporánea”.

La alcaldesa, Clara Luquero, había comentado un poco antes que la reconocida y premiada directora y escenógrafa Ana Zamora, ha declarado en algunas ocasiones que sus montajes, entre los que destacan los de su propia compañía Nao D’amores, con sede en Segovia, no existirían “si ella no hubiese crecido en la ciudad de los títeres”.

En la presentación del programa, que ha tenido lugar en el jardín del Torreón de Lozoya, una de las quince sedes, todas de acceso limitado, se siguió un riguroso protocolo de seguridad, una muestra de lo que será el desarrollo de las 89 funciones programadas con 21 compañías en la que probablemente sea la edición más española de Titirimundi, pues todas son nacionales o están asentadas en España, excepto una, la del checo Pavel Šmíd, que se encuentra de gira por Europa pero estará “seguro”, si la propagación del coronavirus no se dispara, cuando se celebre el festival.

Palma, que reconoce que “la decisión más difícil fue eliminar toda la programación de calle, sin duda una de las señas de identidad de Titirimundi”, asegura que no por ello el festival de este año es menos Titirimundi, porque “el teatro de títeres está y el hecho artístico se mantiene” como hace 34 años.

Eso sí, con un programa más reducido pero que incluye todas las técnicas, desde las más tradicionales (títeres de cachiporra, de guante, de tablilla, de hilos…) a las vanguardistas, innovadoras, espectáculos que no dejarán indiferente a un público exigente, como apuntó la alcaldesa.

Colaboración institucional

Todos los presentes en el acto, Luquero y Ortega, especialmente, pero también la propia directora del festival, la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín o el vicepresidente de la Diputación José María Bravo, han mostrado su convencimiento de que el apoyo institucional a Titirimundi es en este momento más importante si cabe, así como la colaboración entre diferentes administraciones y entidades para promover la cultura.

La regidora segoviana se ha congratulado de esa implicación institucional, “imprescindible”, afirma, y ha recordado que el Ayuntamiento de Segovia siempre ha respaldado” a Titirimundi, este año nuevamente con 100.000 euros, además de apoyo logístico porque se trata de “uno de los referentes culturales de Segovia y ha contribuido al desarrollo económico del territorio” desde la promoción turística.

De manera similar, el consejero, que ha estado acompañado del viceconsejero Raúl Fernández Sobrino y del director general de Políticas Culturales, José Ramón González, ha insistido en que este encuentro en torno a los títeres “ha generado a su alrededor una forma de comprender la acción pública basada en la suma de esfuerzos y voluntades entre las distintas administraciones públicas y entidades públicas y privadas, además del apoyo y la empatía de la sociedad hacia este proyecto”.

“Todos nos sentimos representados en Titirimundi, que se ha convertido en un modelo de cooperación y colaboración que identifica nuestra forma de trabajar en Castilla y León”, ha añadido, al tiempo que ha avanzado la apuesta de la Consejería “por el crecimiento y el futuro de este festival”, materializado en esta edición en una financiación de 100.000 euros, además de la cesión temporal del Palacio de Quintanar, Centro de Creación Artística e Innovación de Castilla y León.

La subdelegada ha incidido en el apoyo económico del Gobierno de España a las empresas culturales que en el caso de Titirimundi tendrá que esperar a que el Ministerio de Cultura y Deporte resuelva la convocatoria de subvenciones anual para festivales.

Extensión en la provincia

La Diputación aporta 50.000 euros a Titirimundi para extender parte de su programación a 38 municipios de la provincia, además de ceder el Teatro Juan Bravo para algunas de las funciones programadas en la capital.

El vicepresidente de la institución provincial y diputado delegado de Cultura, José María Bravo, ha asegurado que el interés de los ayuntamientos segovianos por estos espectáculos ha sido grande, con casi medio centenar interesados, aunque los requisitos de seguridad que exige la crisis sanitaria han motivado que la cifra final se hay reducido.

Ha puesto de relieve, además, que se trata de municipios de población muy diversa, incluyendo algunos pequeños como Torrecilla del Pinar, por ejemplo. El resto son Bernuy de Porreros, Trescasas, Carbonero de Ausín, Escalona del Prado, Santiuste de San Juan Bautista, Coca, Cabezuela, El Espinar, Cerezo de Abajo, Navas de Riofrío, La Lastrilla, Valverde, Palazuelos de Eresma, Navas de Oro, Martín Miguel, Boceguillas, Bernardos, Navalmanzano, Muñoveros, Carbonero el Mayor, Otero de Herreros, Grajera, Añe, San Cristóbal, Turégano, Prádena, Sebúlcor, Castillejo de Mesleón, Corral de Ayllón, Aldeanueva de la Serrezuela, El Guijar, San Pedro de Gaíllos, Basardilla, Cuéllar, Villafranca, Fuenterrebollo y Cantalejo.

El artista Pavel Šmíd (República Checa) y su espectáculo ‘Una clase sobre el tiempo’. / Titirimundi

“Proximidad emocional”

Afirma la organización de Titirimundi que este año no será el de la cercanía física ni la interacción entre público y artistas, rasgos de identidad de este Festival Internacional de Títeres de Segovia, como los espectáculos callejeros o su carrusel. Sin embargo, espera suplir esas carencias con “proximidad emocional”.

Casi un millar de compañías han mostrado su arte en él en sus más de tres décadas de historia y la concepción de esta peculiar edición otoñal es la de abrir “una ventana a la riqueza de la ilusión que propicia la creación artística”, apostando además por un sector, el de las artes escénicas, duramente castigado por la pandemia.

Este Titirimundi especial se llenará de criaturas particulares, como las de Roberto White, las del veterano Jordi Bertran con su emblemática ‘Antología’ o las de Javier Aranda (‘Vida y Parias’); la delicadeza de María Parrato, proporcionando ‘Alas’ para renovar los espacios más íntimos o la fe en el porvenir con Títeres Etcétera (‘Totolín’). No faltará la audacia de La Chana con su nuevo montaje (‘Blancanieves’) y su inolvidable ‘Entrediluvios’, los cuentos de Rodorín y de La gotera de lazotea, los caminos de búsqueda de La Ortiga y su ‘Kumuluninbu’, o hacer la realidad más mágica ‘Con la cabeza en las nubes’ de la siempre imaginativa Eugenia Manzanera o del insustituible ‘Mister Barti’ de Alex.

Desde Chequia llegará Pavel Šmíd para hablar de lo rápido o lento que se discurre por la vida, y Pelele y El Retablillo nos llevarán a la tradición del títere de guante y cachiporra en el tradicional personaje de ‘Don Cristóbal’. La sana locura de los franco-argentinos de Mundo Costrini se mezclará con la fantasía de las compañías segovianas Mutis y Tamanka y con la algarabía de los Titiriteros de Binéfar y su reciente montaje de canciones titiriteras.

Y llegará la intimidad más suave desde todo aquello que revive a través de los residuos de la memoria con ‘La melancolía del turista’, de Oligor y Microscopía, esas ‘Cosas que se olvidan fácilmente’, de Xavier Bobés y ‘Conservando memoria’ con El Patio: poniéndolo todo a buen recaudo, cuidando la permanencia, manteniendo vivos a otros y sin daño, en un homenaje a los abuelos y por ende a lo extraordinario de las vidas de personas anónimas y a la vez tan cercanas.

“Experiencias artísticas donde uno se topa consigo mismo y con aquello que le trasciende. Más que nunca necesitamos de la cultura como instrumento para llegar a nosotros mismos, como observatorio de lo inalcanzable, como alguien decía estos días –apunta la directora del festival, Marián Palma-. Somos seres culturales”.

Venta de entradas

Las entradas se pondrán a la venta el día 10 exclusivamente online y en el Centro de Recepción de Visitantes del Azoguejo, aunque para los espectáculos del Teatro Juan Bravo, será a través de su taquilla y su modalidad online.

Una de las representaciones de Inés Pasic. / Titirimundi

Función social

Este año no será posible el desarrollo de Titiricole, la propuesta de Titirimundi para el público infantil que desde 1998 ofrece a los niños la oportunidad de realizar sus títeres en la escuela y representar sus obras en los mismos espacios que los titiriteros; tampoco se desplazarán en autocares los niños de los colegios de la provincia hasta la capital para asistir a las sesiones escolares y, por ese motivo, la organización ha querido regalar tres funciones especiales, a puerta cerrada, que serán transmitidas en streaming a los centros educativos y a los alumnos de Titiricole.

Marián Palma, directora del festival, ha explicado que también se quiere extender esta función social anual pero online a los pacientes de la Unidad de Pediatría del Hospital de Segovia y una función gratuita el 26 de setiembre a sanitarios y a sus familias, previa recogida de entradas en el Centro de Recepción de Visitantes.

El único taller de esta edición será online también y serán clases magistrales de Inés Pasic, desde Perú, para docentes, profesionales y público.

Por otro lado, está prevista la presentación del libro ‘Detectives de objetos’ por su autora, Shaday Larios (Microscopia) y su editor, Carlos Rod, de la uÑa RoTa.