El vicepresidente Francisco Igea, seguido de Miguel Ángel de Vicente, antes de comparecer ante los medios. /KAMARERO
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La Junta de Castilla y León ha anunciado este jueves que prorroga el cierre perimetral de la Comunidad hasta el 3 de diciembre, periodo en el que además seguirá cerrada la hostelería y los centros comerciales y seguirán vigentes las restricciones para la práctica del deporte en espacios cerrados y en reuniones, lo que aprobó hace quince días para frenar la covid.

Lo ha anunciado en la rueda de prensa el vicepresidente y portavoz del Ejecutivo, Francisco Igea, acompañado de la consejera de Sanidad, Verónica Casado, junto a quien se reunirá la próxima semana con representantes de los sectores de la hostelería, el comercio y el deporte para analizar “cómo relajar” las restricciones vigentes, que se mantendrán hasta que baje la incidencia de la covid junto a otras complementarias como el toque de queda y las especiales para la ciudad de Burgos.

Igea ha reconocido que dado el nivel máximo de alerta en el que se encuentran Castilla y León y el resto de autonomías, parece “un poco difícil que esto mejore” de cara al próximo puente de diciembre -del 5 al 8 de diciembre-, justo después del plazo dado por la Junta para mantener estas restricciones, pero se ha remitido al acuerdo alcanzado ayer en el Consejo Interterritorial de Salud para tomar medidas consensuadas respecto a ese periodo y la Navidad. “Intentaremos una postura común“, ha resumido.

El puente no es el objetivo, ni las Navidades, el objetivo es el control de la pandemia“, ha insistido el vicepresidente al ser preguntado por el hecho de que las limitaciones prorrogadas hoy lleguen precisamente a los días previos al puente, ya que la Junta no tiene “en la cabeza” llegar con buen dato a una fecha concreta “y luego tener otra ola dos meses después”. La idea es “volver a la vida normal y segura”, para lo que es necesario que haya el “menor riesgo e incidencia posible”, ya que “ir trabajando a olas no es una buena idea”, ha planteado Casado.

Ambos representantes del Ejecutivo autonómico han reconocido el temor existente ante la relajación de la sociedad en el cumplimiento de las medidas preventivas de contagios y, de cara al puente, se ha decantado por “restringir la movilidad” porque cuanto menos intercambio de personas hay entre comunidades, menor es el riesgo de transmisión del virus.

Igea ha reiterado que su intención respecto a los hosteleros y el resto de empresarios es “llegar a un acuerdo razonable“, pero preservando la idea de que “no hay economía mientras la pandemia esté en lo alto”, aunque ha descartado en varias ocasiones durante la rueda de prensa, adelantar qué nivel de incidencia pretende poner la Junta como límite para comenzar esa ‘desescalada’ de medidas.

Preguntado por las incidencias acumuladas que han tomado como referencia en autonomías como Cataluña (500) o el hecho de que Madrid haya mantenido la hostelería abierta y haya conseguido disminuir los niveles de contagios puede influir en su propuesta, Igea ha dicho que tendrán en cuenta “todas las experiencias”, tanto en el ámbito nacional como el internacional.

Si queremos abrir lo antes posible, mantengamos las medidas“, ha recalcado el vicepresidente, convencido de que debe ser la voluntad de los ciudadanos y los empresarios por cumplir las medidas preventivas la que lleve a la mejoría de los datos epidemiológicos, y posteriormente a la apertura de los establecimientos.

Preguntado por la confluencia de miles de personas para contemplar las luces de Navidad instalas en la principal calle comercial de Valladolid, Igea ha dicho que le preocupan “mensajes equivocados” sobre las actividades que pueden o no hacerse o convocarse.

No es una buena idea convocar cosas que puedan a acabar en una elevada concentración de personas, aunque sea al aire libre“, ha dicho en términos generales, para matizar posteriormente que lo acontecido en Valladolid el pasado fin de semana “no tiene mayor importancia” y que se trató de un “efecto no esperado” para el Ayuntamiento.

Igea ha ironizado con que al alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, no le gustan sus “sermones”. “Lejos de mi intención sermonear al alcalde”, ha incidido tras remarcar que en esta situación, “la imagen también dice mucho”.