Alfonso Fernández Mañueco charla con el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea. / EUROPA PRESS
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El vicepresidente de la Junta de Castilla y León lo dijo con claridad en el encuentro que tanto él como el presidente, Alfonso Fernández Mañueco, mantuvieron ayer en Valladolid con directores de los medios de comunicación regional: “Si sigue creciendo la curva de la incidencia de la pandemia, dentro de dos semanas o de un mes podríamos vivir una situación inviable que nos obligaría a un confinamiento extremo y general”.

Con anterioridad tanto presidente como vicepresidente reconocieron que estábamos “claramente” en una segunda ola de la pandemia. Hace dos semanas, el Consejo de Gobierno en pleno se reunió con un comité de expertos y se le interrogó sobre la procedencia de solicitar la declaración de un estado de alarma regional. De los 20 científicos convocados, 18 dijeron que no y 2 manifestaron sus dudas.

Hasta el momento, la Junta ha decretado, con autorización judicial, diversos confinamientos locales, y por acuerdo de su máximo órgano ejecutivo ha impuesto medidas restrictivas en las reuniones sociales y a la hostelería.

No obstante la advertencia anterior, el vicepresidente no quiso extremar su pesimismo, a riesgo de caer en un cierto lenguaje contradictorio. “La curva de incidencia del Covid es mucho más lenta en la última semana y más plana, pero no sabemos hasta dónde puede llegar”. Si bien la tasa de incidencia es alta en el tramo de 14 días, en el de los últimos siete días ha bajado el ritmo de nuevos casos: es decir, se crece menos deprisa que en el periodo precedente.

El vicepresidente aludió a una predicción matemática sobre el posible comportamiento futuro de la pandemia en nuestra comunidad autónoma: “De cara a un futuro a medio plazo soy razonablemente optimista: en dos semanas o un mes la curva llegará a su tope, y entonces empezará a bajar”.

El propio Igea, como se decía con anterioridad, comprende que ambos mensajes pueden resultar contradictorios, “pero son ciertos”, matiza, y fija el indicador que en el futuro orientará la política autonómica en la tasa de prevalencia y en la presión del número de casos activos en los ingresos hospitalarios y en las UCIs. Tildó la situación de los intensivos como “muy preocupante”, y señaló que esta es la variable clave de gestión sanitaria puesto que si existe tensión sobre las UCIs “la actividad hospitalaria ordinaria se paraliza”.

A diferencia de lo que pasó en la primera ola de contagios de la primavera pasada en Segovia, la presión hospitalaria de esta segunda ola es menor, y esta comparación se mantiene en relación con otras provincias regionales y en especial con otras capitales de provincia: ahora mismo, el foco se centra en Valladolid, Salamanca y León, además de en algunas localidades menores.