La alcaldesa ha anunciado que en breve comenzará el trámite administrativo para la ocupación del CIDE por empresas. / Kamarero
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La capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias sin perder el ritmo de trabajo son dos premisas que la alcaldesa de la ciudad, Clara Luquero, ha establecido en su equipo de gobierno, según ella misma asegura, consciente de que todavía hay mucha incertidumbre sobre la evolución de la crisis sanitaria y económica durante los próximos meses, algo que inevitablemente puede condicionar la actividad municipal y, desde luego, el presupuesto para 2021.

Luquero hace balance del primer año de mandato coincidiendo con el aniversario de la constitución del Ayuntamiento de Segovia y lo hace con una detallada relación, casi área por área, de lo realizado en doce meses aunque reconoce que en gran parte todavía se trata de proyectos, presentados en las últimas semanas, e incluso admite que no está claro que todos ellos puedan ejecutarse en los próximos meses.

Cuenta la regidora segoviana que uno de los objetivos de este primer año de cuatro de mandato ha sido definir la hoja de ruta para gestionar el futuro de la ciudad. Habla así por un lado de planeamiento, con la aprobación definitiva del Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS), o el incipiente trabajo para el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), pero también del Plan Estratégico y de Innovación y, tras la finalización de las obras del edificio CIDE (Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial), anuncia que en breve se iniciará la tramitación administrativa para que puedan establecerse empresas innovadoras en este inmueble municipal.

El gobierno municipal mantiene sus objetivos, su modelo para Segovia y los proyectos “de ciudad” “porque creemos que es lo que necesita y seguiremos trabajando en esa línea pero adaptándonos a la situación”, confiesa Luquero.

De momento ha hecho la cuenta de los “sobrecostes” que ha tenido la pandemia hasta ahora. El Ayuntamiento ha hecho frente a las necesidades de la ciudad durante el confinamiento e inmediatamente después desde una vertiente social o de asistencia a las familias y colectivos más vulnerables pero también con medidas económicas para ayudar a la hostelería y el comercio –se han movilizado 1.300.000 euros para estos sectores, indica–, incluyendo bonificaciones o directamente la exención en el pago este año de algunas tasas municipales.

La alcaldesa sabe que “quizá la postcrisis traiga situaciones que tendremos que atender y, por lo tanto, hay que ir trabajando paulatinamente e ir resolviendo problemas a medida que vayan surgiendo”. Sostiene que por esa razón le ha pedido al concejal de Economía y Hacienda, Jesús García Zamora, que garantice los recursos económicos suficientes para atender necesidades básicas como la alimentación o la vivienda si fuera necesario. “El Ayuntamiento derivará los recursos que haga falta, de las arcas municipales, que nadie lo dude”, sentencia.

Reconoce que cuando se empiece a trabajar en el presupuesto de 2021 habrá que estudiar detenidamente la merma que habrá en los ingresos, “que la va a haber”, así cómo la adaptación de los gastos a esa circunstancia. “Lo peor que puede pasar es que algún proyecto que planificamos para ejecutar a tres años haya que hacerlo en cuatro y, si no es posible, en cinco, pero hay que seguir avanzando y atendiendo a las necesidades”, insiste la responsable del gobierno de la ciudad.

En este sentido defiende, a pesar de las críticas recibidas desde la oposición, sobre todo desde el Partido Popular, el mantenimiento casi íntegro de las inversiones reales del presupuesto de este año, por valor de cinco millones de euros, “porque también están reactivando la economía en otros sectores a parte de la hostelería y el comercio”.

Sin embargo, Luquero reconoce también que “ni siquiera sabemos qué vamos a poder ejecutar, por ejemplo, en octubre, porque todo depende de si tenemos la mala fortuna, que ojalá no, de tener un rebrote, y haya que volver a adaptarse”.

Esa capacidad de adaptación debe ir pareja, en su opinión, a “una responsabilidad y un planteamiento ético, porque hay que ejecutar el presupuesto municipal más que nunca porque contribuye a generar empleo; siempre y en una situación como ésta más que nunca”, recalca.

A tres años

Entre los proyectos “de ciudad” plurianuales, el equipo de gobierno tiene pendiente, además de la ejecución del Plan de Recuperación del Valle de Tejadilla, el desarrollo del proyecto Smart Digital Segovia o la tercera fase del ARU (Área de Regeneración Urbana) de los barrios de San José y El Palo-Mirasierra. Este proyecto, cofinanciado por el Gobierno de España, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento, permitirá la rehabilitación y mejora de un centenar de viviendas, cuyos propietarios también contribuirán económicamente, y la reurbanización de vías y espacios públicos; en este caso un tramo de la calle Tomasa de la Iglesia y otro de la calle de París.

Será también un periodo en el que se testará el nuevo servicio municipal de limpieza viaria y recogida de residuos de la ciudad, ya que el nuevo contrato con FCC se firmará posiblemente en agosto.

Otro servicio “a prueba”, sobre todo debido a la pandemia, es el de transporte público en autobús urbano. Tras la renovación del contrato el año pasado, el aumento medio de viajeros ha sido del 8% y en los dos primeros meses de este año, antes de que se declarase el estado de alarma, el incremento se había situado en el 13%. En las últimas semanas, este servicio va recuperando poco a poco la normalidad y actualmente la ocupación ronda los 6.000 viajeros diarios, en torno al 60% de la ocupación registrada en julio de 2019, sin alumnos de colegios e institutos, por ejemplo.

La ciudad se enfrenta a cambios en la movilidad de la ciudadanía y Luquero admite que hay planes para la peatonalización del recinto amurallado pero no pone fechas y niega que las restricciones al tráfico que desde la Fase 2 de desescalada afectan a esta zona de la ciudad los fines de semana vayan en esa dirección. “Lo que hemos hecho ha sido tratar de disuadir a los vehículos que cruzan el casco para ir de un punto a otro de la ciudad pero ahora mismo cualquiera puede acceder ya sea residente, vaya a hacer una gestión o a tomarse una caña o a comprar en un establecimiento comercial”, apostilla. Eso sí, advierte que hay que irse preparando para cumplir la normativa sobre áreas libres de emisiones.

La recuperación del tirón turístico es otro de los retos y la alcaldesa se muestra optimista al respecto. Ha recordado que la Empresa Municipal de Turismo ha centrado sus esfuerzos “en un ambicioso plan de reactivación”.