Manuela Moscoso estudia segundo año del grado en Comunicación y Medios Digitales. / Roberto Arribas

La apuesta por el desarrollo sostenible, la globalización, el imparable avance tecnológico o la lucha contra el cambio climático están marcando el devenir de nuestra sociedad en las últimas décadas. Todo apunta a que el siglo XXI será, además, el de la inclusión y la plena participación de las mujeres. No obstante, aún queda mucho camino por recorrer: si el avance en la igualdad es ya casi una realidad plena en algunos países, en otros escenarios mundiales las mujeres se enfrentan a un entorno hostil en aspectos como la pobreza, la falta de empleo, el acceso a la sanidad o el ejercicio de los derechos humanos.

La boliviana Manuela Moscoso, estudiante de Comunicación y Medios Digitales en el campus de IE University en Segovia, nació apenas arrancaba el siglo XXI. Ella representa a esa generación de jóvenes que trabajan para impulsar el empoderamiento de las mujeres, y que se involucran en proyectos globales como lucha contra el cambio climático o el combate ante la desigualdad.

Con tan sólo 20 años, esta universitaria es una de las coordinadoras del proyecto “Latinas for Climate” (L4C), una ONG de carácter internacional formada por jóvenes latinoamericanas que buscan “concienciar sobre la crisis climática desde una perspectiva de género y de derechos humanos para educar a niñas, jóvenes y mujeres con el fin de que se empoderen y promuevan un futuro mejor”. La alumna boliviana es, actualmente, una de las 20 coordinadoras de esta organización, que cuenta con más de un centenar de miembros en todo el mundo. El leitmotiv de la ONG es aparentemente sencillo (y contundente): “La justicia climática también es justicia de género”.

Desde su responsabilidad como coordinadora de recursos humanos en L4C, Manuela Moscoso crea contenidos para redes sociales, como vídeos en Tik Tok o Lives (directos) en Instagram, donde entrevista a mujeres latinoamericanas sobre diversos temas, entre los que figuran el feminismo y el medio ambiente. “Me considero una activista medioambiental desde 2019 y estoy convencida de que tanto la igualdad de género como el voluntariado son esenciales para construir nuestro porvenir”, asegura. Uno de sus últimos vídeos en Instagram, por ejemplo, denunciaba la explotación ilegal de las minas de oro en su país, que no solo están dañando el medio ambiente debido a la contaminación de los ríos por mercurio, sino que también están poniendo en peligro la misma existencia de la población indígena en Bolivia.

Fruto de su trabajo, la estudiante boliviana participó en Local Conference of the Youth en España, donde además de aportar su visión, se presentó un informe de recomendaciones políticas en el que se reflejaron las propuestas de cambio para la COP 27, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebró recientemente en Egipto.

BOLIVIA
El germen donde surgió esta determinación de Manuela Moscoso por un crear un mundo mejor hay que encontrarlo al otro lado del Atlántico, en Bolivia. Ella nació en La Paz, la capital del país, aunque su familia procede de Sucre, la bella ciudad boliviana que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1991. Desde muy joven se le encendió la llama de la solidaridad y, ya de niña, comenzó a ayudar a personas menos afortunadas que ella. Mucha “culpa” de ello la tuvo su familia y una mujer, Adela, de la etnia aymara, la comunidad indígena que con más de tres millones de personas se reparte entre Perú, Bolivia y Chile.

“Crecer junto a Adela hizo que cambiara mi pensamiento hacia la sociedad boliviana”, afirma Manuela Moscoso, que subraya que “sentí muy pronto la necesidad de no quedarme en mi burbuja de privilegios y de acercarme a la realidad de mi país; por eso, comencé a trabajar como voluntaria en Santa Cruz —la ciudad más poblada de Bolivia y uno de los motores económicos del país sudamericano—, donde me uní a la red de voluntariados Actividades OK.” En esta organización, trabajó con niños sin hogar y ancianos, “además de organizar un pequeño taller sobre empoderamiento femenino”. “Todo aquello hizo cuestionarme mi realidad, aprendí mucho de personas que tenían una vida muy diferente a la mía”, reconoce.

SEGOVIA
Actualmente, se forma en Comunicación y Medios Digitales en el Campus de IE University en Segovia. Afirma que está encantada de vivir en Segovia. Cuando los estudios se lo permiten, visita la Casa de la Lectura, para tomar prestado algunos libros, o acude con sus amigos a restaurantes que le fascinan por su alta calidad culinaria, como Casa Comala, en la parte de la judería segoviana, o Yum.Baar, en la Plaza de los Espejos. Para relajarse, la estudiante boliviana cita los paseos por el Valle del Clamores, ubicado junto al campus.

Manuela Moscoso participa de la oferta de IE University y colabora habitualmente con el IE Creativity Center, ubicado en la Casa de la Moneda, en la organización de festivales de cine, o con la Oficina de Igualdad de IE University y su Purple Corner. De la universidad destaca la “enorme diversidad” que existe entre el alumnado (IE cuenta con estudiantes de 140 nacionalidades) y “la majestuosa arquitectura del antiguo Convento de Santa Cruz, siento que soy una estudiante en el mundo de Harry Potter”, asegura. Para reflejar todas sus vivencias, Manuela Moscoso mantiene un blog en Instagram titulado “Aventurando” donde nos descubre, entre otras cosas, nuevos sitios para comer, lecturas o las últimas exposiciones de arte”.