La iconografía de la portada del claustro de la Catedral, en vídeo

La guía oficial del templo, Milagros Esteban Pérez, realiza un recorrido de la muestra de estilo gótico isabelino a través de la serie '#ArteComentado'

La portada que da acceso al claustro de la Catedral de Segovia, ubicada en la capilla del Cristo del Consuelo y que destaca por su belleza artística e iconográfica, es la protagonista del nuevo vídeo de la serie ‘#ArteComentado’ a través de los detalles de la guía oficial del templo, Milagros Esteban Pérez.

La portada es una muestra del estilo gótico isabelino, también conocido como hispano-flamenco por la combinación de corrientes del gótico flamígero con formas mudéjares, y cuya construcción fue posible gracias a ser costeada por la reina Isabel la Católica.

Lortada de acceso al claustro de Juan Guas se une a una lista formada por el ‘Tríptico del Descendimiento’, de Ambrosius Benson; ‘La Duda de Santo Tomás’, de Alonso Sánchez Coello;La Misa de San Gregorio’, de Pedro Berruguete; ‘La Fuente de la Gracia’, copia de la original de Jan van Eyck; ‘El Árbol de la Vida’, de Ignacio de Ríes; ‘Cristo Yacente’, de Gregorio Fernández; el retablo del Llanto sobre Cristo Muerto, de Juan de Juni; el retablo de la Capilla Mayor de Francisco Sabatini; y el ‘Tríptico de la Virgen con el Niño’, del Maestro de la Santa Sangre.

Portada del Claustro de la Catedral de Segovia. / EL ADELANTADO
Portada del Claustro de la Catedral de Segovia. / EL ADELANTADO

Historia y simbología de la portada

La monumental portada que da acceso al claustro de la Catedral fue diseñada por el arquitecto bretón Juan Guas y se dice que fue costeada por la reina Isabel la Católica. El arquitecto fue una de las figuras más destacadas en el proceso de renovación urbanística que vivió la ciudad de Segovia durante el reinado de los Reyes Católicos, siendo el máximo representante del llamado gótico isabelino.

Las obras de la portada para el claustro de la antigua catedral comenzaron a finales de 1483. Cuando Juan Guas terminó la parte arquitectónica, contó con el escultor Sebastián de Almonacid para realizar las esculturas que la integran. Tras la destrucción parcial de la antigua catedral durante la Guerra de las Comunidades y la decisión de erigir un templo nuevo separado del Alcázar, la portada y el claustro fueron trasladados, piedra a piedra, a la nueva catedral en 1526.

Desde el interior de la Catedral, la portada presenta un arco conopial. Destaca el escudo de los Reyes Católicos, labrado por el entallador Juan de Cerdeñón, y una representación escultórica de la Piedad en el tímpano. El resto de las tallas representan a santos, apóstoles y ángeles sosteniendo los símbolos de la Pasión, rodeados de decoración con motivos vegetales. Las esculturas están policromadas en oro sobre fondos anaranjados y azules oscuros.

Desde el claustro, la portada no es tan exuberante pero se asemeja en ornamentación a la anterior. En esta ocasión, el conjunto está realizado en color blanco, a excepción de las manos y las cabezas de las imágenes. Las escenas que se pueden apreciar en este lado son la Anunciación, la Visita a Santa Isabel, el Nacimiento de Cristo, la Huida a Egipto y la Presentación en el Templo. Además, destaca la representación de la Verónica, situada en el centro de un arco festoneado cóncavo.