Hosteleros de Segovia, en la concentración del sector en Valladolid. / AIHS
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La hostelería reivindicó a las puertas de las Cortes de Castilla y León las ayudas prometidas para un sector que no ha ganado para disgustos desde que el coronavirus apareció en la vida de todos. La restauración es uno de los sectores más perjudicados por la aparición del patógeno, ya que el alto nivel de contagio que registra el coronavirus choca frontalmente con la propia esencia de la actividad hostelera.

Sometido a cambios normativos constantes (el último hace apenas días y que decretó de nuevo el cierre de buena parte de los negocios), el sector reclama ayudas directas que mitiguen, al menos en parte, las pérdidas que acumula en los últimos meses.

La Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos (AIHS) no quiso perderse la cita y sus miembros fueron a Valladolid para reivindicar las “ayudas directas y urgentes” que necesitan los negocios segovianos para “evitar la ruina” de los empresarios y de sus familias.

El vicepresidente de la AIHS, Jesús Castellanos, afirmó que muchos negocios del sector “no puede subsistir” por sí mismos ante la situación provocada por la pandemia, por lo que reclamó ayudas que contribuyan a cubrir “los gastos fijos” de los empresarios para al menos dejar “la cuenta a cero”. “No queremos préstamos, señor Mañueco, queremos que se nos ayude”, manifestó.

Castellanos reclamó que se tomen medidas como las anunciadas en Francia o Alemania, donde se va a ayudar al sector, y así no “dejar atrás” a miles de familias que se verían afectadas ante la “ruina de hasta un 50% de los negocios”.

El vicepresidente aclara que esta manifestación, que ya estaba proyectada antes del cierre decretado esta semana, busca señalar a la Junta “que lo está haciendo mal” y aclara al Gobierno autonómico que “la hostelería no es el problema, sino parte de la solución”. Recuerda también que el sector ha tenido que invertir para adaptarse a las diversas normativas impuestas en los últimos meses, la última en estufas y cortavientos, un desembolso que no ha ayudado a paliar la situación dados los cambios normativos constantes.

“La Junta ha cogido el gusto por prohibir”, reflexiona, a la vez que reconoce que se está haciendo todo desde la “improvisación”, ya que muchas medidas no están amparadas en “informes científicos”. De igual forma, señaló que otras administraciones tampoco se están preocupando de la hostelería, por lo que aprovechó para mandar un mensaje a los ayuntamientos y al Gobierno central sobre la necesidad de afrontar esta situación y no desentenderse del problema.

Al ser preguntado sobre los próximos meses, Castellanos asegura que de momento no “ven futuro” y que los peores pronósticos hablan de que el cierre que afrontan desde hoy se podría alargar “hasta el final de las navidades”, un contexto que cortaría de raíz un periodo especialmente fructífero para la restauración.

Manifestación

En torno a un millar de empresarios y trabajadores de la hostelería se congregaron frente a las Cortes de Castilla y León contra el cierre decretado, lo que a su juicio pone en peligro a 30.000 negocios y en torno a 150.000 empleos en la Comunidad.

“¡Queremos trabajar!”, han proclamado durante una concentración pacífica en la plaza de las Cortes, aunque se han vivido momentos de tensión tras su finalización, cuando un centenar de los asistentes intentaron ocupar la Avenida Salamanca, lo que provocó la intervención de agentes de Policía Nacional para retener a un manifestante que intentó cruzar la calle.

Durante la concentración, el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España, Jose Luis Yzuel, criticó las “decisiones arbitrarias y nefastas” de las administraciones con un sector que dice “solo tiene un 3,2% de vinculación” con los contagios.

Argumentó que tras 21 días del cierre de la hostelería en Cataluña, los contagios diarios se han multiplicado por seis, mientras que en Madrid sin tomar esta medida ha mejorado sus datos.

“No tienen ni idea de cómo solucionarlo, no somos responsables de los contagios”, reiteró el representante nacional de la Hostelería, quien recalcó que si se toman medidas drásticas con los bares, restaurantes y otros negocios es necesario que se les dote de ayudas directas.

Durante la lectura del manifiesto, Yzuel dijo sentirse “ninguneado” y “arruinado” por la labor de las administraciones públicas, a quienes ha reclamado que se destinen 8.500 millones de euros para que no se destruya el tejido empresarial.

Los manifestantes han mostrado su descontento con gritos como “No somos el problema, somos la solución”, “La hostelería es segura” o “Manos arriba, esto es un atraco”, y han portado pancartas con los lemas “Miles de personas al borde de la mendicidad”, “Mis hijas están hambrientas” o “No somos culpables, somos víctimas”.

Mañueco decretó el cierre esta semana y pidiendo que no se “demonice” a un sector como el hostelero a la vez que manifestó que se espera cerrar en breve las medidas de un Plan de Choque con 73 millones para el sector después de que se haya alcanzado un principio de acuerdo que incluye el acceso a financiación con interés 0 y dos años de carencia.

Mañueco defendió que la hostelería cumplió con su “responsabilidad” pero justificó la medida de cierre en la necesidad de limitar los contactos sociales, algo que extendió también al ámbito privado.

El comercio minorista podrá permanecer abierto

El Acuerdo 78/2020 aclara diversas excepciones a tener en cuenta. De esta forma, los establecimientos comerciales minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, establecimientos sanitarios, centros o clínicas veterinarias, productos higiénicos, librería, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía, peluquerías, tintorerías y lavanderías o sucursales bancarias podrán permanecer abiertos.

Por su parte, casi todos los negocios hosteleros se verán afectados por las medidas, pero la Junta detalla las siguientes excepciones: los servicios de entrega a domicilio o recogida en el establecimiento o en vehículo; los restaurantes de los hoteles y otros alojamientos turísticos, que pueden permanecer abiertos siempre que sea para uso exclusivo de sus clientes; los servicios de restauración integrados en centros y servicios sanitarios, sociosanitarios y sociales; servicios de restauración de centros de formación y los servicios de restauración de los establecimientos de suministro de combustible o centros de carga o descarga o los expendedores de comida preparada.