Cochinillos y corderos son los platos de la gastronomía segoviana. / NEREA LLORENTE

En estas fechas festivas los negocios se adentran en una burbuja navideña, de temporada alta, de la que saldrán en enero con un duro invierno por delante. Las restricciones anti covid amenazan con ‘pinchar’ una burbuja que este año se vivirá de forma diferente.
La Junta de Castilla y León, con motivo de la situación epidemiológica y con la “mala sensación” de que la tendencia en la Comunidad está cambiando, ha concretado las restricciones al sector de la hostelería y la restauración, y confirma como horario de cierre de los establecimientos las 22:00 horas como máximo, sin que puedan admitirse nuevos clientes a partir de las 21:00 horas.

La Asociación de Hostelería y Turismo de Segovia (AIHS-Hotuse) criticó recientemente la medida anunciada por el vicepresidente Francisco Igea y la consejera de Sanidad Verónica Casado. Según la Asociación, estas decisiones volvieron “a poner de manifiesto la escasez de recursos que tiene el Ejecutivo Autonómico a la hora de adoptar medidas para frenar la transmisión del Covid-19”, e insiste en el “varapalo” que supone la medida en un mes de diciembre que “ha sido siempre un mes referente en la factura de nuestros negocios”.

Sin embargo, algunos de los locales de hostelería y restauración más importantes de la capital encaran estas Navidades “con mucha ilusión”, sin olvidar el “enorme daño” que han provocado las restricciones al sector. Es el caso de Nuria Gómez, del Restaurante San Marcos, que señala la necesidad de seguir ofreciendo un buen servicio pese a las circunstancias. “Los clientes lo que necesitan ahora es alegría”, manifiesta.

En su caso, el límite horario en Nochebuena o Nochevieja no afectará demasiado porque solían echar el cierre, pero admite que para sus compañeros de sector “hace mucho daño”.

in embargo, insiste en afrontar el final de año “con mucha ilusión” y considera que, aunque sea de forma más repartida, “no se quitan las ganas de celebrar”. Gómez explica que el sector se ha adaptado a las circunstancias de una manera “ejemplar”, acondicionando sus productos para que estén listos para llevar y consumir desde casa.

De una manera similar encaran las Navidades en Venta Magullo. Al contrario que otros años, en unas fechas en las que se disparaban las reservas, los comedores estarán vacíos a las 10 de la noche, lo que hace prácticamente imposible organizar cenas y celebraciones de Navidad en el local “porque nadie quiere entrar a comer a las 8 y acabar antes de las 10”, asegura Óscar Calle, chef del Restaurante Venta Magullo. “Nosotros a estas alturas teníamos el comedor casi al completo, pero este año la gente se ha esperado a conocer las medidas”, explica.

Los establecimientos trabajan a contrarreloj para seguir perfeccionando el servicio a domicilio de cara a las cenas de Nochebuena y Nochevieja. “Estamos poniendo todos nuestros esfuerzos para que los platos que los clientes reciban en sus domicilios tengan la misma calidad que en el restaurante”, indica Calle, que aprovecha para agradecer el esfuerzo de todo el personal y anima a los segovianos a seguir yendo a los bares y restaurantes porque son unos “grandes profesionales”.