Agustín García Matilla. / Foto: Alberto Morala Sanz
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Profesor y Periodista o, lo que es igual, ante cualquier pregunta tiene suficientes argumentos y mil maneras de exponerlos… y, por lo tanto, cada sugerencia se convierte en una cascada de datos que ni siquiera tiene que consultar.

Agustín García Matilla, tras una larga historia dentro del mundo de la Educación… “una maravillosa profesión”, llegó a Segovia hace 12 años y se encontró con una universidad dispersa: Palacio de Mansilla, Casa de la Tierra, Centro Comercial Mahonías, Edificio de Magisterio, conocido hoy como “Santiago Hidalgo” y Plaza de Santa Eulalia… Hasta que, con el trabajo de mucha gente (mención especial a los anteriores vicerrectores del Campus), se ha conseguido alcanzar la meta deseada, un nuevo campus realizado en dos fases, cuya segunda fase pronto estará ya en marcha permitiendo moverse por la Universidad sin necesidad de un mapa.

García Matilla se muestra satisfecho por el aumento en el número de alumnos y por la relación con el resto de las universidades segovianas. Nos habla del futuro de la Universidad y del papel de la Universidad Pública en Segovia. Nos recuerda los premios recibidos por este Campus como el Premio Triclab, que hace unos días le entregó la Universidad de Zaragoza por ser la mejor experiencia en Intermetodología. De sus “encuentros” y de algunos “desencuentros”… de todo, mucho… aquí recogemos una parte.

—¿Cómo ha comenzado el nuevo curso en el Campus “María Zambrano”, de la Universidad de Valladolid en Segovia?
—Hemos subido en más de un 15% el número de alumnos en este año y, superamos la cifra de 600 nuevos estudiantes entre todas las titulaciones, lo que significa que hay un aumento muy significativo en relación a los 523 alumnos más del curso anterior pero sobre todo, ese porcentaje de aumento nos satisface porque se sobrepone a la evolución muy negativa de la pirámide poblacional.

Hicimos una campaña muy intensiva de promoción en institutos e incluso en ferias, en la Comunidad de Madrid. Yo mismo me desplacé, junto a los compañeros y compañeras de diferentes centros e incluso, en redes sociales, hemos hecho alguna acción relevante. Estamos satisfechos. Sobre todo estamos satisfechos con la publicidad “boca a boca” que hacen nuestros estudiantes que hablan muy bien del Campus y de la “buena energía” que aquí se produce.

— ¿En esas cifras se observa también un aumento en el número de alumnos que vienen de fuera de nuestra provincia?
— Sí, una titulación como Publicidad y Relaciones Públicas, recibe alumnos de las 17 Comunidades Autónomas y, por otra parte, los estudiantes que nos vienen desde Segovia, no solo son de Segovia capital, también de la provincia. Es muy significativo además que los estudiantes que vienen de Valladolid capital, tienen un nivel de satisfacción muy grande. De hecho, en la última Seminci, han vuelto a ganar el Concurso de Micro Cortos, dos estudiantes de este Campus.

En definitiva, es muy variada la procedencia de los estudiantes que ven el prestigio de este Campus y, por lo tanto, podemos decir que estamos haciendo una contribución “muy relevante” a la Comunidad Autónoma.

— Antes de continuar hablado de la Universidad, hablemos de su trayectoria hasta llegara a ser el vicerrector del Campus María Zambrano…
— En los 40 años como profesional de esta “profesión maravillosa que es la Educación”, he pasado por algunas de las universidades más importantes de España.

Empecé por la UNED, nada más terminar los estudios de Ciencias de la Información. Con la primera mujer rectora fui nombrado director técnico de la UNED. He estado muchos años en la Universidad Complutense. En la Universidad Carlos III, que fue mi anterior destino, fui director de Comunicación en la última etapa de Gregorio Peces Barba y, en la Universidad de Valladolid, el proyecto más ambicioso de toda mi carrera, puedo decir que, desde que llegué en el año 2007, he pasado por todos los posibles cargos que pueda haber en la Universidad.

Fui coordinador de un área que prácticamente era un departamento, el Área de Comunicación Audiovisual y Publicidad. He pasado también por el Decanato de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación y finalmente, por este Vicerrectorado, en el que tengo que hacer un homenaje porque, la búsqueda de asentar un Campus en esta ciudad, partió de Santiago Hidalgo, siguió con José Vicente Álvarez y continúa con Juan José Garcillán. Todos ellos han peleado por conseguir este Campus.

Cuando llegué en el año 2007, me encontré un solar. Yo, como nuevo catedrático, junto a todos los demás, íbamos con un altavoz reclamando el que pudiera haber un Campus Inter Centros. Toda la Comunidad Universitaria apoyó y reivindicó ese Campus y, con los estudiantes y el apoyo de toda la ciudad, finalmente, hemos llegado al momento en el que estamos a punto de inaugurar la segunda fase.

Hemos esperado casi veinte años, comenzó su historia en el año 1996. La Escuela de Magisterio de la Universidad Autónoma de Madrid pasa a la UVA. En el 98, Relaciones Laborales ya existía y dependía de Salamanca y se creó la titulación conjunta de “Relaciones Laborales y Turismo”, en el año 2001, la UVA absorbió el Colegio Universitario Domingo de Soto, un centro que estaba adscrito a la Universidad Complutense. Las dobles titulaciones y los master, ya son temas mucho más recientes, prácticamente de cuando me incorporé a esta Universidad. En este momento llevo aquí unos 12 años y repito, que para mí ha sido, de toda mi carrera universitaria, el reto mayor de mi vida.

— ¿Cuántos alumnos tiene este Campus de Segovia?
— En este momento hay 2.313 estudiantes en el Campus lo que significa que ha habido un avance importante. Ese dato nos convierte en el Campus de la UVA, fuera de Valladolid, con más estudiantes.

— Dirigir un centro con este tamaño y con este número de alumnos ¿dónde está la mayor dificultad?
— La mayor dificultad está en los problemas que tiene la Universidad Pública. El propio Salvador Carmona, Rector del IE University, del que soy muy amigo, nos planteaba esa dificultad. Él también fue profesor de la Universidad Carlos III y nos decía que mientras la Universidad privada tiene flexibilidad para tener ideas y actuar, en la Universidad Pública hay que pelear con los trámites burocráticos, con un control exhaustivo ante cualquier gasto que se realiza y, sobre todo, tenemos un presupuesto muy limitado.

Por ejemplo, el presupuesto de los tres centros del Campus supera ligeramente los 80 mil euros al año y mi Vicerrectorado, tiene un presupuesto de 34.500 euros. Eso significa que, teniendo que atender a todas las necesidades de gastos comunes y, todo lo que significa organizar casi 150 actividades fuera de la docencia reglada, necesitamos echarle mucha imaginación, para poder sacar adelante todo esto.

Incluso, aunque la Universidad de la Experiencia tiene su propio presupuesto… se han realizado varios seminarios sobre Despoblación, con cargo a presupuestos de los propios Grupos de Investigación… Hemos realizado dos Congresos Internacionales de Educación en Comunicación… Pero, sobre todo hay un problema que afecta a toda la Universidad… España es el quinto país que menos invierte en Educación. En términos relativos, dedica un 4% del PIB, cifra que solo supera a Bulgaria, Italia, Irlanda y Rumanía y, la inversión en Investigación más Desarrollo, es la mitad que en el resto de Europa. Europa invierte en ciencia más que antes de la crisis pero, España lo hace un 6% menos…

Con estos datos sobre de la mesa, estamos o, mejor dicho estoy, como vicerrector, evitando pasar gastos de los viajes a Valladolid, tanto en dietas como en locomoción, para ampliar las campañas de comunicación. Antes y ahora, los profesores han hecho muchos sacrificios. La historia de este Campus es la historia de un sacrificio permanente.

Ahora, en cambio, hay una envidia sana por parte de todos los Campus por este nuevo edificio singular. La inversión ha sido de 16,2 millones en su primera fase y 10,3 millones de euros en la segunda fase, de los que 2,5 millones han sido aportados por la propia Universidad. La Junta de Castilla y León se había comprometido en invertir hasta 32 millones y, al final, la inversión ha sido de 27 millones.

— Este nuevo edificio ¿cuándo se pondrá en marcha? y ¿cuándo se realizará la inauguración oficial?
— Con la colaboración de la Escuela de Ingeniería Informática, se abandonará el local ubicado junto a la iglesia de Santa Eulalia antes de diciembre. Eso permitirá que los primeros profesores que se trasladen sean los de Informática. A partir de enero, se instalarán el resto.

En cuanto a la Inauguración Oficial de la segunda fase será antes del verano. Aunque comiencen a funcionar las aulas y los despachos del nuevo edificio tras la Navidad, aún quedará por concluir el salón de grados y el salón de actos, lugar en el que queremos celebrar la inauguración.

— ¿Esta nueva fase solucionará los problemas de espacio?
— Sí, la comunidad académica ha hecho el sacrificio de mantenerse en este periodo de transición, entre el final de la primera fase y el final de la segunda, en espacios reducidos, con el desahogo de contar con la sede de Colmenares, el edificio Santiago Hidalgo de Magisterio.

Ahora, con la inauguración del nuevo edificio, como en cualquier otra universidad, los profesores tienen sus propios despachos de dos o cuatro plazas… Las tutorías, están en los pasillos centrales, aisladas de los despachos, para que cada profesor pueda atender individualizadamente a cada uno de los alumnos…

Pero uno de los datos fundamentales es el salón de actos con capacidad para 375 personas, un tamaño próximo al Teatro Juan Bravo, y un salón de grados que podrá acoger a unas 100 personas para atender tesis doctorales y otros actos académicos.

— ¿Qué tal está, en su opinión, la salud de la Universidad?
— En general, nuestros profesores están mejor formados que nunca y, a pesar de lo que se diga, la Universidad Española está muy bien situada. En el caso concreto de la UVA, se ha conseguido entrar entre el puesto 800 y 900 de las mejores universidades del mundo, teniendo en cuenta que se pueden contabilizar, en total, unas 50 mil universidades. En ese sentido, estamos bien situados.

Los profesores están mejor formados que nunca pero se está deteriorando la docencia. A un profesor nuevo que quiera acceder a unas oposiciones, se le valora en muy escasa medida la metodología docente y el valor de sus horas de clase.

— En definitiva hoy, a los profesores les exigen dar más pero, se les valora menos…
— En efecto, exigimos más en todos los aspectos pero sin embargo, lo que antes era la esencia de valoración en un currículo, la publicación de libros científicos, ahora se valoran muy poco al contrario que los artículos en revistas especializadas. Lo malo es que hay pocas revistas de “alto impacto” en España para publicar estos artículos.

— ¿Cómo ve el futuro de la Universidad, en general y, del Campus de Segovia, en particular?
— El futuro no solo puede tender a la enseñanza virtual. La Universidad tiene un papel muy importante de contacto y de diálogo permanente con sus estudiantes. Estamos viviendo el auge de la enseñanza virtual pero, algunas universidades, principalmente privadas, hacen una enseñanza virtual poco exigente que, de alguna manera, evita el contacto con los estudiantes
Por ejemplo la UNED, une los dos sistemas, la enseñanza virtual y las tutorías que permiten el contacto con el alumno.

Por otra parte, se está poniendo de moda la Enseñanza Dual. Una enseñanza en la que las empresas piden que las universidades atiendan a sus necesidades. Este sistema es un arma de doble filo porque es importante que la Universidad siga dictando lo qué es esencial para cualquier ciudadano que quiera estudiar en una Universidad. No se puede hacer Universidad a la carta de las empresas porque renunciaríamos a toda una tradición humanista.

Por otro lado, la Universidad debe romper con las áreas de conocimiento estrictas y cerradas. No puede haber una estructura de Ciencias Puras, de Humanidades, de Ciencias Sociales, de Facultades y Escuelas Tecnológicas… El mundo actual nos lleva a que tengamos que conseguir una simbiosis en la que los títulos permitan que estudiantes de Ciencias tengan una formación Humanista y en Ciencias Sociales y, a la inversa. Que se produzca una alfabetización en Ciencias Puras. Para ello, hay una labor importante en la educación en niveles no universitarios, desde pequeñitos debe conseguirse esa sensibilización.

En España nos obsesionamos con los informes PISA, que miden un determinado nivel en lectura, en conocimiento matemático y, sin embargo no nos preocupamos de la sensibilización a nivel ético, social e, incluso político.

— ¿Universidad Privada- Universidad Pública…?
— Te pongo el ejemplo de Segovia, no hay competencia entre las tres instituciones… cuatro si contamos a la Academia de Artillería, que estamos trabajando en esta ciudad.
La UNED se dirige a ciudadanos que por trabajo o, por otro motivo, no pueden asistir regularmente a las clases. El IE University es una experiencia de élite en la que se plantea una formación para estudiantes principalmente extranjeros y, con las becas que se dan, facilitar el acceso a estudiantes segovianos. La Academia de Artillería se dirige a un público específico y, la Universidad de Valladolid, en el Campus María Zambrano, es una Universidad que plantea la apertura en sus titulaciones, a personas que no tienen recursos para acceder a la universidad privada o que, directamente, creen que la universidad pública ofrece una mejor oferta.

Lo que no puede ser es que se plantee “barra libre” para las titulaciones nuevas de las universidades privadas y que se esté vaciando de algunas titulaciones a las universidades públicas. Es una injusticia porque, universidades como la de Valladolid, se tienen que enfrentar a titulaciones en la misma ciudad ofertadas por la universidad privada. Eso no es libre competencia, es deteriorar a la Universidad Pública. Lo que sería una aberración, por ejemplo, sería poner Medicina en Valladolid, cuando la Universidad de Valladolid tiene esa titulación que es prestigiosa y con una trayectoria de décadas.

Hay una inflación provocada por las administraciones, que han dado “barra libre” a esas universidades privadas. No es el caso de lo que tenemos en Segovia, donde entre las diferentes universidades tenemos una relación extraordinaria.

— Llegado a este punto ¿Cuál es su opinión hoy sobre la polémica surgida recientemente entre usted, como vicerrector del UVA en Segovia y, el presidente de la Diputación sobre ayudas, reuniones…?
— Tengo que dar por hecho que todas las instituciones tienen los mismos objetivos en favor de la educación y de la cultura. El único problema que se planteó era recordar que teníamos pendientes una reunión.

El presidente de la Diputación ha enviado una carta al rector diciendo que está abierto a la colaboración y, por nuestra parte, estamos convencidos de que esa colaboración es posible. Nunca se puso como condición una determinada cantidad de ayuda a la UVA. Lo que se planteó era, poniendo un ejemplo, que el Campus de Soria había recibido esa contraprestación de la Diputación de Soria pero, solo a modo de ejemplo y sin querer crear ninguna polémica, solo planteábamos que queríamos mantener la relación más fluida posible y que, con el anterior presidente había habido una comida , una visita a la segunda fase y una actitud que esperábamos que fuera la misma con el nuevo presidente de la Diputación, Por la carta que ha recibido el rector, estamos convencidos de que va a ser así.

Por lo tanto, ningún prejuicio por nuestra parte en cuanto a que la Diputación no sea un organismo colaborador de la UVA y, estamos encantados de tener esa colaboración pasada, presente y futura…