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Son la infantería de un ejército cívico que tiene como objetivo captar la solidaridad de sus conciudadanos hacia la donación de sangre. Consciente de su discreta pero imprescindible labor, la Hermandad de Donantes de Sangre congrega desde hace casi dos décadas a los delegados y delegadas en una jornada de convivencia que sirve no sólo para estrechar el contacto entre las personas que se dedican de modo altruista a esta tarea, sino para compartir propuestas y experiencias con las que enriquecer su tarea.

El salón de actos del colegio de Farmacéuticos fue de nuevo el lugar elegido para esta jornada, que llega a su vigésimo primera edición, donde los delegados y delegadas fueron saludados en la inauguración por la concejala de Servicios Sociales Ana Peñalosa y por el presidente de la Hermandad  Mariano de Frutos, para dar paso a las dos ponencias sobre las que giró el debate y posterior coloquio.

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León, José Mazarías, fue el primer interviniente con la ponencia ‘Donación de sangre y voluntariado: Haciendo comunidad’ en la que glosó la importancia de las hermandades y asociaciones dedicadas a este fin como eje vertebrador de la región a través de la solidaridad. En la segunda ponencia, la periodista Pilar de Miguel centró su intervención en la actividad de la Hermandad de Donantes de Sangre de Segovia como “referente de compromiso y solidaridad para los segovianos”, en la que evocó la presencia de esta institución en la vida social de la provincia, cristalizada en eventos como el torneo de tenis de El Espinar o la constante presencia del autobús de la unidad de Hemodonación en los barrios de la capital y en los pueblos de la provincia.

El almuerzo en el restaurante Convento de Mínimos puso el colofón a la jornada.