Susana Moreno abre las puertas de la sede del Colegio en el antiguo palacio del Marquesado. / Rocío Pardos
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Susana Moreno (Madrid, 1965) es una mujer de carácter, aunque en la distancia corta se empeñe en ocultarlo; modula una voz de tonalidades ocres con una expresividad a la que acompañan todos los músculos de su cuerpo, pero que luego, tras una frase contundente o un juicio axiomático, modera con una sonrisa que surge de repente en mitad del diálogo y que parece quitarle gravedad a la cosa. Salió a la palestra Moreno tras un duro comunicado que acompañaba a un recurso de reposición contra un acto administrativo, pero que indirectamente atacaba la naturaleza de la Comisión de Seguimiento del Plan Especial de las Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS). El colegio pidió que las decisiones de esta Comisión no tuvieran carácter vinculante, y también solicitó mayor presencia de arquitectos en su composición. Ninguna de las dos solicitudes ha tenido éxito.

— Recurso administrativo y crítica a la normativa del PEAHIS. ¿Y ahora qué?
— La pelota está en el tejado del Ayuntamiento de Segovia. Estamos esperando que negocie con nosotros.

— Negociar..,¿qué?
— La reconsideración de la Comisión del PEAHIS.

— O sea, que renuncian ya a pertenecer a la Comisión.
— Nosotros queremos pertenecer a la Comisión, pero también queremos que la Comisión recupere la legalidad y además que no sea una traba para las licencias. Entendemos que tal y como está constituida retrasa la concesión de licencias en algo tan importante como es la recuperación del patrimonio protegido.

— Vulnerar la legalidad es una palabra fuerte.
— La Comisión es un invento, un trámite más por el que tienen que pasar las licencias de obras, y que deriva en la emisión de unos informes vinculantes; adopta decisiones, lo cual contraviene la Ley y el Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, porque en el procedimiento de tramitación de licencias los informes de los técnicos nunca son vinculantes; y al ser un trámite más, repito, retrasa las licencias.

— Pero al ser tomada por técnicos la decisión elimina cualquier atisbo de discrecionalidad política.
— Pero la discrecionalidad de la propia comisión no se elimina. Fíjese que no se elimina, que la Comisión no está formada por expertos en patrimonio histórico ni tampoco por expertos en edificación. ¿Cómo una Comisión formada por no expertos emite dictámenes vinculantes? Dónde está la discrecionalidad, ¿en el informe emitido por el arquitecto municipal o en el de esta Comisión que en principio no es competente para poder informar?

— Pero, insisto, la Comisión está formada por técnicos.
— A nosotros nos gustaría que fuera una Comisión de técnicos. Pero no son técnicos en arquitectura; ni especializados en edificación que es lo que van a juzgar en el 99% de los casos. Son técnicos en otras disciplinas, y son maravillosos técnicos en sus disciplinas, pero no son técnicos especializados en la materia sobre la que van a decidir.

— ¿Por qué no recurrieron el PEAHIS directamente al contencioso en los dos meses posteriores a su publicación, y han esperado seis meses para recurrir un acto administrativo?
— Nosotros invertimos mucho tiempo y de manera altruista en mejorar un plan que de partida era muy malo. Pero ese PEAHIS era necesario aprobarlo. En los periodos de información pública dedicamos cerca de 1.500 horas en intentar mejorar la normativa. No queríamos retrasar la aprobación del plan. Preferíamos que se aprobara y que posteriormente en su gestión se fueran corrigiendo sus defectos. No lo recurrimos porque hubiera sido, como dice, ir directamente al contencioso y siempre hemos trabajado con la perspectiva de la negociación. La imagen del Colegio yendo al Juzgado no era la imagen que queríamos dar después de lo trabajado.

— Pero si agotan la vía administrativa, el siguiente paso será ir al contencioso, con lo que volvemos al punto de partida.
— Esperamos que el Ayuntamiento antes de llegar al contencioso reaccione. Porque creo que tiene una oportunidad de mandarle un mensaje al sector de la construcción de que apuesta por una gestión eficaz de las licencias. Estamos esperando ese mensaje.

— Cuál sería la reacción asumible.
— Que se mantuviera el procedimiento administrativo, que está reglado en la ley, sin que haya una Comisión que fiscalize o tutele el trabajo de los arquitectos municipales. No entendemos ni la desconfianza que hay en los arquitectos que redactan los proyectos de rehabilitación ni la que se demuestra con esta Comisión sobre el trabajo de los arquitectos municipales.

— ¿Si van al contencioso pedirán la suspensión del PEAHIS?
— No, en absoluto. Para nada. Es más, si pidiéramos la suspensión de esta Comisión, no invalidaría los trámites de concesión de licencias. De hecho, una de las cosas que nos preocupa es el retraso en las concesiones. Y fíjese, desde el mes de enero que se publicó el PEAHIS hasta mayo que se crea la Comisión no se ha informado ninguna licencia que tuviera Memoria de Idoneidad Técnica (MIT). Se ha paralizado la concesión de licencias solo porque no estaba creada una Comisión que no es necesaria para su tramitación. Se podía haber efectuado de acuerdo con el Reglamento de Urbanismo de CyL. Según la nota de prensa del Ayuntamiento de Segovia desde esa fecha se han convocado 5 reuniones de la Comisión. Se han estudiado 19 MIT, de las que solo se han aprobado 4; 4 se han denegado y del resto se han pedido rectificaciones. Yo, después de eso, no sé si todos los arquitectos son tontos o si realmente no se habían gestionado los expedientes antes de llegar a la Comisión y es la Comisión la que está suplantando el trabajo de los arquitectos municipales. Eso no sucedía antes en la Comisión de Patrimonio.

— Si hubiera una mayoría de arquitectos en esa Comisión se correría el peligro de que fueran juez y parte.
— Nosotros tenemos representantes en la Comisión de Patrimonio y en la Comisión de Urbanismo de CyL. Nunca ha habido ninguna queja ni ninguna posición partidista ni defensa de ningún arquitecto en particular; siempre nos hemos comportado como lo que somos: técnicos. La cuestión es sencilla. Imagínese que me tengo que operar y que se tiene que reunir una comisión para decidir, ante las distintas posibilidades, cuál es la mejor opción. Para el funcionamiento de un hospital son muy importantes el informático, el asesor jurídico, el jefe de personal, el gerente, pero si la mayoría de las personas que van a juzgar la operación no son médicos yo me cambiaría de hospital. Pues bien, nosotros operamos edificios: los restauramos; los rehabilitamos para darles una nueva vida.

— Pero en la Comisión ya existen arquitectos y arquitectos técnicos. Lo que entiendo es que querían ser mayoría.
— Sin lugar a dudas.

— ¿También para decidir la restauración de la calzada pública, otra de las competencias de la Comisión con decisión vinculante?
— El noventa o noventitantos por ciento de lo que se va a tratar en la Comisión, y a la vista está, son MIT relacionadas con proyectos de rehabilitación de edificios cuya competencia exclusiva es de arquitectos. Igual que el Tribunal Supremo establece que para poder informar urbanísticamente una licencia de obras el técnico debe ser un técnico competente para redactar ese proyecto, no entiendo por qué en este procedimiento, que sustituye al anterior trámite, tienen que ser técnicos que no son competentes en esta materia. Y repito, serán excelentes profesionales los actuales miembros, pero en lo suyo. Pero, además, tampoco ahorra trámites sectoriales que habrá que pasar obligatoriamente si concurren determinadas circunstancias. Si en el edificio en el que se va a actuar hay restos arqueológicos, tendrá que remitirse a la Comisión de Patrimonio, y si existiera hábitat de cualquier animal protegido, tendrá que someterse a una resolución de Medio Ambiente.

— Vamos a dejar volar la imaginación. Imaginemos que antes de la resolución administrativa de su recurso se les da participación en la Comisión siguiendo la posibilidad que permite el propio PEAHIS, ¿retirarían el recurso?
— Nosotros intentamos llegar en su momento a un acuerdo de mínimos. Ahora ya no estamos en eso. Ahora lo que queremos es recuperar la legalidad de esa Comisión. Queremos que exista, pero como establece el Reglamento para la Protección del Patrimonio Cultural. Que sea solo de seguimiento de la gestión que el Ayuntamiento hace sobre el propio plan; que favorezca el cumplimiento de los objetivos del plan.

— No me ha contestado a la pregunta.
— No, no, no retiraríamos el recurso.

— ¿Aunque fueran mayoría los arquitectos en esa Comisión?
— Ya no estamos en esa idea. Llevamos mucho tiempo pidiéndoles a los diferentes concejales que hagan algo para que la gestión de Urbanismo sea eficaz en materia de licencias porque cada vez es más ineficaz. Antes de recurrir planteamos un acuerdo de mínimos, que al menos los dictámenes que salieran de allí fueran dictámenes técnicos hechos por expertos.

— ¿Aunque fueran vinculantes?
— Estábamos en un acuerdo de mínimos, y no ha sido tenido en cuenta, y una vez que hemos presentado el recurso ya no vamos por un acuerdo de mínimos.

— En toda la entrevista ha insistido en la necesidad de la figura del arquitecto a la hora de dictaminar sobre la intervención en los edificios del área histórica. Me paseo por la Plaza de los Espejos y encima de ruinas destacables, como las del Palacio de Enrique IV, hay un edificio proyectado por un arquitecto rompiendo la armonía histórica y estética del lugar.
— También hubo un promotor, un constructor, unos adquirentes. Vamos a ver, la arquitectura es reflejo de la sociedad que existe en el momento que se proyecta. La sensibilidad va cambiando, así como los valores. Nosotros lo que hacemos es crear el hábitat que demandan los clientes, con una sensibilidad determinada. Esa arquitectura de la que me habla es una arquitectura realizada en un momento en el que la sociedad no tenía la misma sensibilidad que tiene ahora ni en cuanto a edificios protegidos, ni a patrimonio histórico ni a patrimonio arqueológico. ¿La valoración de hoy, una vez pasado el tiempo? Evidentemente la valoramos de manera negativa, pero en su momento no fue así. La sociedad no tenía esa sensibilidad.

— ¿Cuál es la salud arquitectónica del casco histórico segoviano?
— Segovia tiene un índice de licencias de obra mayor muy bajo. Está por debajo del 10% de todos los proyectos que se realizan en la provincia de Segovia. Y no hablo del Casco, que estaría en un nivel inferior. No se corresponde con la dinámica económica ni con la densidad de población de la ciudad. Nosotros lo achacamos a una mala gestión, tanto del planeamiento como de las licencias por parte del Ayuntamiento, que parece endémica desde hace mucho tiempo pero que no siempre fue así. Que tarden tanto las licencias, que hasta ahora hayan estado tan poco claros los criterios, por ejemplo para hacer una promoción en un edificio protegido, han desincentivado las inversiones. Ahora nos encontramos con un casco viejo, en su sentido literal; existen edificios abandonados, vacíos y muy deteriorados. Hace un tiempo, un 25% de edificios estaban vacíos.

— Hay una gran diferencia entre la situación de la Judería a la de, por ejemplo, Las Canonjías o San Juan.
— Mire, yo creo que las personas son imprescindibles. Hay gente que gestiona bien y gente que gestiona mal. Tuvimos la suerte de tener en su momento a un grupo de gestores buenos, hablo de los años 2007 a 2011. Ilusionaron a la gente para que sus viviendas fueran rehabilitadas. Fue muy importante su labor de informar a los segovianos para que su edificio fuera mejor, demostrándoles que valía la pena que lo fuera.

— ¿Quiere decir que ahora no hay buenos gestores?
— Se ha gestionado peor, y a la vista está. Al final, los resultados son los que son.

— ¿Es usted partidaria de que las administraciones públicas tengan sus edificios en el Casco Histórico?
— Los equipamientos tienen que mantenerse dentro del Casco porque le dan vida. De hecho, históricamente la periferia era residencial y los centros, con dotaciones multifuncionales. Estamos en una tipología de ciudad donde el centro tiene una densidad muy escasa, incluso cubriendo la totalidad de los edificios, y ello no permite sostener un comercio de calidad. Las administraciones ayudan a mantener la vida de los barrios, y actividad económica. Por ejemplo, la presencia el Instituto de Empresa ha ayudado a rehabilitar viviendas. Es mucho más sostenible ese modelo que el de pisos turísticos.

— No le gusta ese modelo.
— Es una actividad que no hace barrio, y además genera problemas de convivencia.

— ¿Es partidaria de la recuperación del Policlínico?
— El hospital debe estar donde está, y si hay que hacer una ampliación debería ser donde el propio hospital; concentrar la actividad médica y sanitaria en el mismo sitio porque es mucho más eficiente. El Policlínico es un equipamiento; el edificio podría jugar ese papel. Pero no necesariamente ese edificio. Como arquitecta digo que no es un edificio de valor y se podría tirar y hacer uno completamente nuevo de unas características probablemente más interesantes.