Sergio Jiménez, Graffiti Media, aplicaciones decorativas y publicitarias
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Si pintar con los utensilios habituales y conocidos, no es nada fácil pero, hacerlo con sprays de colores, da la impresión de que es “para nota”. Sergio Jiménez comenzó a los 16 años su afición por pintar en los muros desnudos con esta técnica tan especial y hoy, pasa la vida de un lugar a otro pintando murales y graffitis y, si bien es cierto que comenzó en las ruinas del viejo Regimiento, ha pintado hasta aviones A330.

De sus comienzos en este mundo tan singular, él mismo nos habla.

— Tenéis un gran éxito por vuestro trabajo ¿qué es lo que hacéis por una buena parte de la geografía nacional?
— Hacemos murales y graffitis profesionales, tanto para particulares como para negocios y, de un tiempo a esta parte, nos contratan para participar en muchos eventos en los que pintamos en directo. Hace dos semanas, había unas conferencias de jóvenes emprendedores en el Museo Reina Sofía y nosotros, en el Hall del Museo, estábamos pintando en directo.

— Los grafiteros tienen una fama… en algunos casos pintan los vagones del metro o las fachadas públicas…
— Sí, pero de un tiempo a esta parte, la gente diferencia bien lo que es el graffiti ilegal del vandalismo. Antes, hace 10 años, si preguntabas a cualquiera, pensaba que el graffiti era algo negativo o vandálico pero ahora, la gente diferencia muy bien lo que es “vandalismo”, pintar en el metro o por la calle, con hacer murales muy elaborados.

— Detrás de un grafitero ¿qué formación hay?
— En realidad, lo que hay es mucha práctica, porque el manejo del spray no deja de ser una técnica, como la acuarela o el óleo. Cuanto más practiques, mejor se te dará. Otra cosa es que hagas murales realistas, porque entonces necesitas alguna formación, ya sea de Bellas Artes, Ilustración, como es mi caso.

— ¿Cómo comenzó tu afición por la realización de grafitis o murales?
— En el año 2001, por culpa de un amigo. Él se inició por curiosidad, porque le llamaba mucho la atención el Hip Hop, la música y todo esto… y entonces, la música Rap estaba muy unida con el Break Dance y los graffitis. Este amigo, se compró unos sprays y, como estábamos todo el día con él, nos lo pegó. Él lo terminó dejando y otros seguimos…

— ¿Cuántos sois?
— Somos dos. Llevamos pintando toda la vida, desde los 16 años… y, a la hora de dedicarnos a esto profesionalmente, nos pusimos mano a mano, sobre todo por Madrid, no paramos. De un tiempo a esta parte, también estamos en otros lugares. Hace tres semanas estuvimos en Almería, en Torremolinos…

— ¿Hacéis desde obras muy grandes a otras más pequeñas?
— La semana pasada, hicimos un trabajo en una discoteca en la que querían hacer una especie de fotocall con colores fluorescentes y eso, en un día, estuvo hecho. Esta semana, tenemos que pintar una persiana de un negocio y, la habitación de un chaval…

— ¿Una habitación?
— Sí, una pared de una habitación. Quieren que pintemos un paisaje del espacio con un astronauta y…. eso es rápido.

— ¿Qué opinaban en casa cuando dijiste que te querías dedicar a esto?
— Bueno… cuando comienzas a pintar, la gente te conoce y sabe que pintas, te hacen encargos pequeños… si tienen una peluquería, te dicen que les pintes una cara de una chica con el pelo tal que así… luego llegó el momento de profesionalizarnos.

— Te escucho y no puedo evitar pensar que no es normal ganarse la vida como grafitero…
— En realidad, aunque la gente lo conoce como graffiti, porque lo hacemos con sprays, solo hacemos un grafiti de cada cien trabajos. Por lo general, la mayor parte de lo que nos encargan son murales. Digamos que de alguna manera es como una evolución, aunque el muralismo lleva existiendo desde hace siglos, solo que en lugar de pincel y con mucha paciencia, se hace más rápido y con spray .

— ¿Todos los grafiteros tienen una manera similar de hacer sus obras o hay diferentes estilos?
— Cada uno va evolucionando hasta tener su propio estilo, su propia técnica, que le hace más reconocible. Entonces es cuando te formas como artista y expones en galerías. Lo suyo es tener una personalidad propia.
Aquí, sin ir más lejos, en Segovia, tenemos el ejemplo de Gonzalo Borondo, que nació en Valladolid pero, se crió en Segovia. Borondo fue probando diferentes técnicas cuando hizo Bellas Artes en Madrid y, descubrió una técnica que era, pintar con pintura plástica en cristales… en cabinas de teléfonos, por ejemplo. Luego, con una espátula o algo metálico, rallaba la pintura y creaba siluetas con profundidad… Se hizo famoso internacionalmente con eso y, le llaman de muchos países.

— ¿Hace cuánto tiempo que no sales a la calle a pintar un grafitti de los de antes…?
— De manera ilegal, ya hace muchos años… Otra cosa es pintar en alguna pared que con permiso, quizás no por escrito pero si pasa la policía a lo mejor hasta te da conversación… eso… este mismo año pero, lo que es pintar por la calle, de manera ilegal… de eso, ni me acuerdo.

— ¿Próximamente donde tenéis previsto realizar algún trabajo?
— Primero en Madrid. En diciembre un evento en Valencia…

— Los chicos que hoy se dedican a hacer grafitis ¿os piden consejo?
— No, cada uno se mueve a su manera. Nosotros, cuando comenzábamos, pintábamos en el Regimiento, en la zona del antiguo gimnasio y en el parking, donde íbamos los fines de semana… A lo mejor hay algún chavalillo que… pero ahora no hay tanta afición en Segovia, en cambio, en otras ciudades como Madrid sí.

— Como lo que ocurre en el Metro, que pintan los vagones…
— Bueno, eso ha ocurrido siempre. Ahora se habla más porque de vez en cuando sale en el telediario pero… ha existido siempre y va a seguir existiendo.

— De todo lo que has pitado ¿qué obra te ha resultado más difícil?
— Fue un avión que pintamos hace dos o tres años pero, no porque fuera un avión A330, sino porque estuvimos con ese proyecto más de un año. Primero preparamos los diseños para que tuviera aire de grafiti pero a la vez debía ser corporativo. El problema era que debía realizarse con una pintura especial para pintar aviones, que aguantara una temperatura y presión especial y, para mayor dificultad, se podían emplear solo en una determinada temperatura y en el exterior… por lo que el avión tenía que estar en Barajas, tenía que tener permiso…¡fue un jaleo!

— ¿Dónde o qué te gustaría pintar?
— Segovia, es una ciudad que tiene mucha cultura pero, sin embargo, no hay una apuesta por el muralismo. Es cierto que es una ciudad histórica y hay que tener cuidado con utilizar colores… Pero hay paredes como la que he pintado en la calle de San Francisco, una pared de bloques de hormigón, muy fea, donde un mural, en escala de grises y con esa temática, a todo el mundo le gusta pero, el Ayuntamiento no hace, como en otros lugares, por sacar adelante este tema.
Hemos pintado en Belorado (Burgos), un lugar por donde pasa el Camino de Santiago. Su alcalde no para de hacer cosas para que se pinten murales, da gusto…
En Segovia, hace un par de años, preparé un proyecto, se lo quise presentar a la concejala de Cultura y fue imposible, jamás me llamaron para presentarlo en persona pero… en él proponía realizar murales en los muros del barrio nuevo, junto a la Plaza de Toros o en la Calle Larga, que hay una pared de cemento… un mural, en esos lugares, a la gente le gustaría…