Centenares de personas tomaron la salida en la avenida del Acueducto portando camiseta verde. / ROCÍO PARDOS
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La VI Marcha contra el cáncer mostró ayer la fuerza del compromiso de los segovianos que no se rinden y plantan cara a las enfermedades oncológicas apoyando la investigación médica y la mejora de los servicios sanitarios y sociales.

La caminata solidaria que discurrió entre los monumentos y calles de la ciudad fue también un testimonio de esperanza y una multitudinaria manifestación de confraternidad con las personas y familias que sufren una enfermedad que toca todos los hogares, tal y como señalaban muchos de los fieles participantes.

El compromiso común quedó sellado con el color verde de las camisetas que lucían los caminantes y que identifica a la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

La sexta edición cumplió las mejores expectativas de la junta provincial de la AECC, organizadora de esta iniciativa que movilizó a centenares de personas llegadas desde distintos puntos de la geografía segoviana. La organización había preparado 2.800 camisetas verdes para los caminantes y ante la avalancha de personas, que animadas por el buen tiempo de la mañana dominical, decidieron en el último momento participar tuvo que echar mano a las guardadas de ediciones anteriores. Hubo quien renunció al obsequio, pero dio su donativo y caminó con su vestimenta.
Unos 3.000 caminantes completaron el recorrido de cinco kilómetros, aportando cada uno un donativo de siete euros que elevan la recaudación a 21.000 euros, destinados a ayudar a los enfermos oncológicos y a sus familiares y a financiar la investigación, según los primeros datos recogidos por la presidenta de la delegación provincial de la AECC, Ana Sanjosé Rodríguez.

Ana Sanjosé recordó que cada caminante contribuye a financiar un estudio sobre tratamientos con inmunoterapia que lidera Carlos del Fresno Sánchez y coordina la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC-ISCIII). Este estudio ha sido becado por la AECC de Segovia con 100.000 euros en los dos primeros años de realización y cuenta con una aportación similar para su continuidad otros dos años.

La alfombra verde, que en la mañana del domingo se extendió por las calles de la ciudad a lo largo de un recorrido de cinco kilómetros, estuvo formada principalmente por parejas y grupos familiares y de amigos, con personas de distintas edades y llegados desde diferentes barrios de la capital y pueblos de la provincia. Hubo una gran representación institucional. La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, junto a integrantes de la Asociación contra el cáncer, fue la encargada de cortar la cinta de la línea de salida en la avenida del Acueducto a las diez y media de la mañana. A su lado estaban la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín; la diputada delegada del servicio de Asuntos sociales de la Diputación, Azucena Suárez; el recientemente nombrado delegado territorial de la Junta, José Mazarías; así como varios diputados nacionales, procuradores regionales y concejales.

La presidenta de la AECC de Segovia agradeció el respaldo dado por las instituciones y por los ciudadanos que acuden a “vivir con nosotros este día de ‘fiesta verde’ y nos ayudan a mantener los programas y la investigación que es nuestro caballo de batalla”. Pero especialmente elogió a las 120 personas que hicieron posible la organización de la Marcha.

El equipo de colaboradores, que desde días antes y ayer desde las ocho de la mañana ha trabajado con los organizadores, incluye a miembros de peñas de pueblos, asociaciones de vecinos, clubes deportivos, comercios, empresas, instituciones públicas y, por supuesto, a voluntarios de la AECC. Se ocuparon de realizar inscripciones, marcar el itinerario de la Marcha, hacer y repartir bocadillos así como cortar trozos de sandías y vender merchandising de la Asociación. Entre los colaboradores “hay una señora de un pueblo que nos ha dado sandías hermosísimas, que nosotros mismos hemos sacado de la tierra” comentaban los voluntarios.

Paseo por la ciudad

El buen tiempo animó las inscripciones poco antes de la salida, hasta el punto de que en poco más de una hora formalizaron su participación cerca medio millar de personas. Decenas de personas formaron una larga fila ante las mesas puestas junto a Santa Columba hasta que a las diez y media se dio la salida con música de dulzaina y tamboril del grupo Los Clamores.

Entre saludos y conversaciones, los integrantes de la ola verde marcharon desde la avenida del Acueducto hacia las calles del barrio de San Millán, Puente de Santi Espíritu, San Valentín, la plaza del Socorro y la Ronda de Juan II, para bajar luego desde la entrada del Alcázar por la calle Pozo de las Nieves al paseo de San Juan de la Cruz y la Casa de la Moneda; tras cruzar el puente siguieron por la Alameda del Parral hacia el barrio de San Lorenzo (Echarpiedra y Los Vargas), donde la música acompañó su paso hasta hacer el último tramo, el que costó un poco más, por Vía Roma y llegar a la Plaza de Artillería. Hubo bocadillos, refrescos y sandía para todos en la línea de meta.