El público se congregó en el mirador de Santa Columba y por las escaleras que suben al Postigo del Consuelo para poder contemplar a la Virgen de la Fuencisla que lucía manto azul. / ROCÍO PARDOS
Publicidad

Miles de segovianos han acompañado a la imagen de la Virgen de la Fuencisla en su traslado desde la Catedral hasta su santuario y tributaron una emotiva despedida en el Azoguejo con jotas, ovaciones y oraciones.

Si la amenaza de lluvia hizo que el jueves, día19, se suspendiera la procesión de la subida de la patrona por las calles de Segovia, el domingo 29 el sol realzaba la brillantez de imagen de María de la Fuencisla que en el día de su fiesta lucía el manto azul que regaló la reina María Cristina en 1887. Las altas temperaturas de una tarde de tardío verano hicieron que los servicios den emergencias sanitarias y los agentes de la Policía tuvieran que atender junto al Acueducto a varias personas que sufrieron desvanecimientos y malestar, por los que se interesó la alcaldesa Clara Luquero. Hubo quejas entre algunos asistentes por la falta de una ambulancia próxima.

La ausencia del obispo César Franco, que al parecer ha necesitado un nuevo ingreso hospitalario, también se hizo notar en la ceremonia y para él fueron las oraciones de los feligreses.

Los actos del “día grande” dedicado a La Fuencisla comenzaron muy de mañana, con el ya tradicional Rosario de la Aurora que recorrió la distancia que separa los Jardinillos de San Roque de la Catedral. Antes del mediodía, el altar mayor de la seo albergó la misa solemne en honor a la virgen presidida por el deán de la Catedral, Ángel García Rivilla, y que contó con la participación de la coral segoviana ‘Voces de Castilla’.

Ya por la tarde, tras el Santo Rosario, la Virgen de la Fuencisla inició el camino de regreso hasta su santuario de las Peñas Grajeras pasadas las cinco y media de la tarde, hora a la que salió de la Catedral acompañada por las autoridades locales y provinciales, el vicario general y el Cabildo Catedral, así como por una formación de alumnos de la Academia de Artillería con banda y música. También asistieron parlamentarios nacionales y regionales.

La imagen iba precedida por la cruz guía, los estandartes de los movimientos y asociaciones religiosas y las damas de las fiestas de Segovia

La llegada de La Fuencisla al Azoguejo fue saludada por el público con un gran aplauso y algunos vítores dedicados a la patrona, y tras ocupar el lugar de honor frente al Acueducto y bajo la fachada del Mesón de Cándido, fue cumplimentada por una sección de alumnos de la Academia de Artillería que desfilaron ante la imagen.

Llegó el turno del Grupo de Danzas Emperador Teodosio, que desde hace 43 años baila ante la patrona el día de su regreso al santuario. En esta ocasión han ofrecido las ‘Seguidillas a Nuestra Señora de la Fuencisla’, compuestas por Feliciano Ituero; la ‘Jota del Cubón’, de Aguilafuente; ‘El Caracol’, de Agapito Marazuela; y la ‘Jota de la Virgen’ compuesta por Luis Hidalgo Martín. También cantó el niño de 13 años Carlos Hidalgo Genique. En el prólogo de la actuación, Raúl Torquemada, en representación del grupo dirigió un sentido mensaje a modo de oración en el que pidió la intercesión de la virgen para todas las personas que sufren y en especial por las víctimas de las lluvias torrenciales de la Dana.

Las jotas dieron paso a la intervención del vicario general, Ángel Galindo, que mirando la imagen de La Fuencisla dijo: “Bajo tu amparo, señora de los dolores, salud de los enfermos, te ponemos los segovianos la vida de nuestro pastor”. Para la celebración con la que se ha clausurado el novenario a la patrona, el vicario recitó textos de Paul Claudel, Lope de Vega, Pedro de Alarcón, José Zorrilla y de un alumno de Infantil.
En la súplica eclesial, el vicario pidió a la virgen que concediera la fuerza de su espíritu “a todas las personas que trabajan en la vida con caridad”, pero también que no permita que los cristianos “se queden refugiados en las sacristías” y que en la vida política, empresarial y social se muestren comprometidos por la Justicia, “aunque a veces las ideologías no les permitan manifestarse como tales cristianos”. También reclamó su intercesión para que “sepamos educar a los hijos en la libertad y el respeto.

Tras el canto de la Salve, la imagen pasó bajo el Acueducto para continuar el camino de regreso a su casa. Hubo varias paradas, con bailes ante la imagen durante la romería que acabó ya al inicio de la noche con la llegada al santuario, donde el ‘arco’ de los danzantes de Emperador Teodosio enmarcó la entrada de la imagen, que vuelve a presidir el altar mayor a la espera de ser visitada allí por los segovianos.