Puerta de acceso al Palacio de la Floresta, en la calle de San Agustín. / Kamarero
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La empresa que gestiona una residencia de estudiantes, con cafetería y servicio de restauración abierto al público, en el Palacio de la Floresta tiene que hacer frente a un decreto de cese de actividad que ha recibido desde el Ayuntamiento de Segovia, aunque la concejala de Urbanismo, Clara Martín, ha explicado que lo que ocurre es que “lo que falta es papeleo, una serie de documentación administrativa para obtener la licencia de ocupación”.

Entre los certificados pendientes de entregar en Urbanismo, Martín ha indicado que se encuentra el de final de obra y ha advertido que si dentro del plazo establecido la empresa requerida no presenta toda la documentación solicitada “tendremos que pedir el precinto del establecimiento”.

El gobierno municipal pidió un informe técnico interno al departamento de Urbanismo que ha puesto de manifiesto que el Ayuntamiento ha cumplido con la tramitación administrativa de las licencias solicitadas para la adaptación de este inmueble histórico y, por lo tanto, sujeto a una serie de requisitos de conservación del patrimonio histórico.

En el caso del Palacio de la Floresta hay dos expedientes diferentes, uno más antiguo de declaración responsable –para obras menores– y otro de licencia de obras, autorizada el día 6 de este mes de febrero, aunque la residencia de este inmueble histórico, situado en la calle de San Agustín del recinto amurallado, lleva varios meses abierta.

El Palacio de la Floresta, situado en una parcela de más de 800 metros cuadrados del antiguo Barrio de los Caballeros, mantiene en el Plan Especial de Áreas Históricas (PEAHIS) el uso terciario que ha tenido desde el último tercio del siglo XX.

El edificio es un ejemplo de palacio barroco, de la primera mitad del siglo XVII, con una ampliación en la plazuela de Colmenares que se llevó a cabo entre 1975 y los primeros años ochenta del siglo pasado.

Entre los elementos valiosos se encuentra la sillería de piedra caliza en toda la planta baja de la fachada principal y en las esquinas del inmueble, el patio porticado interior, la cerrajería de forja en balcones y la rejería de las ventanas.

En los espacios interiores, galerías y escalera se conservan elementos originales junto a transformaciones llevadas a cabo en el siglo XIX y durante la adecuación para uso hostelero ya en el XX.

Las primeras obras de adaptación como residencia universitaria comenzaron en el verano de 2018, cuando los andamios cubrieron la fachada, y han consistido básicamente en el aprovechamiento de los espacios existentes en los comedores del restaurante para transformarlos en 26 habitaciones e incluir otro tipo de servicios como cafetería o sala de usos múltiples para los estudiantes, así como mejoras en la accesibilidad.