Fiscal Jefe Inmaculada Martinez Garcia Entrevista KAM5711
Inmaculada Martínez, fiscal jefe de Segovia en la oficina que tiene la Fiscalía en el Palacio Provincial. / E. A.

“Somos fiscales renacentistas” afirma Inmaculada Martínez, fiscal jefe de Segovia al explicar que en una Fiscalía ‘pequeña’ como la de la provincia los representantes de este Ministerio Público llevan asuntos de todo tipo. “Lo vemos todo y creo que eso es bueno para un fiscal, ver todo el conjunto, todas las actuaciones que se pueden llevar a cabo en cada órgano judicial”, explica esta responsable.

A ella, como jefa, le toca bailar con los asuntos más peliagudos. “Es lógico ¿no? Asumo los que me parecen que tienen una mayor relevancia o complejidad técnica, además de la coordinación general de la Fiscalía que parece mentira pero aunque sea pequeña la gestión diaria da trabajo”.Recientemente ha sido la fiscal en el caso por asesinato en grado de tentativa de la titular del Juzgado de Santa María la Real de Nieva y ahora trabaja en otro relacionado con trabajadores inmigrantes ilegales, todavía en fase de instrucción.

Asegura, por otra parte, que está muy contenta porque ha conseguido que se cree una nueva plaza de fiscal para Segovia y desde este año son nueve los que trabajan en la provincia. Hay que tener en cuenta que en los últimos años se habían creado dos juzgados de primera instancia e instrucción nuevos, un segundo de lo Penal y el Juzgado de lo Social está trabajando con un magistrado de refuerzo, y personal asignado, lo que ayudará a la creación del que será también segundo juzgado de este ámbito que entiende de los conflictos laborales.

Ahora “la pelea” es reforzar la plantilla de funcionarios de la Oficina de la Fiscalía, primero con un refuerzo pero sobre todo con la creación de una plaza más “que nos hace mucha falta porque todos los funcionarios tienen sobrecarga de trabajo. Muchos llevan dos o tres juzgados y otras cuestiones y, aunque estoy encantada con ellos porque son excelentes, esa sobrecarga repercute en que puedan desarrollar sus funciones de una forma más eficiente”.

Señala que en los 21 años que lleva como fiscal en Segovia no se ha ampliado la plantilla, a pesar de que se han creado más juzgados y obviamente han aumentado los asuntos.

Martínez confiesa, por otro lado, que todos “estamos deseando mudarnos al nuevo edificio de juzgados, pero nos va a dar mucha pena dejar el centro de la ciudad”.
Admite que el Palacio de Justicia de la calle de San Agustín se ha quedado obsoleto y, por ejemplo, el verano pasado hubo estancias, entre ellas la suya o la del presidente de la Audiencia, que superaron los 33 grados algunos días. Las nuevas instalaciones, además de una mayor comodidad por la disponibilidad de espacio, redundará en beneficio de la ciudadanía al concentrar todos los juzgados en un único sitio y acabar con la dispersión actual en distintas zonas de la ciudad. Confía en que 2023 sea el año definitivo del traslado porque recuerda que “se lleva hablando de ello desde que me incorporé a esta Fiscalía hace 21 años”.

Independencia

“Le puedo asegurar que yo duermo muy bien todas las noches. En la Fiscalía de Segovia trabajamos con absoluta objetividad e imparcialidad”, responde la fiscal jefe ante las críticas de la falta de independencia de algunos operadores de la Justicia como el Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Supremo y los propios fiscales, ya que al fiscal general del Estado le nombra el Gobierno de turno.

“Nuestro trabajo es bonito, es apasionante pero los fiscales nos hemos tenido que licenciar en Derecho —ahora grado de Derecho— y hemos tenido que aprobar una oposición de 500 temas que es una de las más duras del Estado. A partir de ahí estaremos más o menos acertados pero que los ciudadanos nunca tengan duda de que lo estamos haciendo de la forma más imparcial, estudiando cada caso concreto y los parámetros que plantean cada una de las partes en un conflicto. No se puede hacer de otra forma”.

Sobre el cuestionamiento constante de las decisiones en el ámbito de los tribunales, asegura que “la sensación que tengo es que se habla con información sesgada, de una parte, cuando es necesario un conocimiento global, del conjunto del problema, pero la opinión es libre. Cuando un ciudadano obtiene una respuesta favorable de un tribunal va a estar contento y la otra parte no. Eso entra dentro de la dinámica pero nosotros trabajamos siempre con la misma ilusión, el mismo cuidado y la misma independencia y efectividad, tanto jueces como fiscales trabajamos con esos principios; es que no puede ser de otra forma”.

En cuanto a nuevas leyes o proyectos de ley sobre violencia de género, igualdad, aborto, protección de la infancia, entre otras, muy discutidas en algunos ámbitos políticos, asegura esta responsable de la Fiscalía de Segovia que personalmente no siente presión, ni política ni social. “Nosotros aplicamos la Ley que en cada momento aprueba el Parlamento. Esa es nuestra herramienta de trabajo y la aplicamos en cada caso concreto, como el fontanero utiliza su caja de herramientas. Seguimos el procedimiento y actuamos en conciencia”.

Cuenta que entre 1994 y 1998 estuvo destinada en Baracaldo (Vizcaya), cuando se vivía en el País Vasco una situación “muy complicada”, pero ya desde entonces ha sabido abstraerse de cualquier presión mediática o de otro tipo. “Si no fuera capaz es tan fácil como colgar la toga y dejar la profesión. Somos fiscales y lo que hacemos es aplicar la Ley”.