La jura de las banderas es uno de los actos más emocionantes de la fiesta, cuando los abanderados lo hacen en honor de sus madres y esposas. / guillermo herrero
La jura de las banderas es uno de los actos más emocionantes de la fiesta, cuando los abanderados lo hacen en honor de sus madres y esposas. / guillermo herrero

No hay evento, acto o celebración estos días en el que no se hable, reivindique o exija una igualdad real entre mujeres y hombres. Ya sea la entrega de los Premios Goya, la próxima de los Oscars, o los mismos carnavales que se festejan estos días, las mujeres quieren hacer oir su voz más fuerte aún y demandar este siglo XXI como el siglo de las mujeres. Las aguederas de Zamarramala también se han adherido a esa reclamación y en el día grande de su fiesta pidieron igualdad y un mayor protagonismo de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.

La Fiesta de Santa Águeda de Zamarramala tiene su origen en el año 1227. La fiesta revalora el rol de las mujeres zamarriegas que tuvieron una participación bastante activa durante los eventos de la conquista del Alcázar de Segovia, en manos de los sarracenos en aquel entonces, cuando gobernaba Alfonso VI. La esencia de la fiesta se mantiene y los años y los siglos no han modificado prácticamente nada en su desarrollo, que solamente han permitido la creación de los galardones de Matahombres de Oro (este año a la cantante y actriz Ana Belén), Aguederas honorarias (María Ángeles Rueda, Raquel Fernández, Esther Maganto, María Dolores García y Yolanda Fernández) y Ome Bueno e Leal (Rosa Arranz, presidenta de Ismur).

A media mañana comenzó la procesión con la imagen de Santa Águeda, después de que el sacerdote fuera a buscar a las Alcaldesas de este año a su casa, las hermanas Elena y Esther de Andrés de Pablos. Las aguederas bailan durante la procesión, que llega hasta la salida del pueblo, frente al Alcázar, donde se rememora el crucial momento en el que con sus bailes las zamarriegas distrajeron la atención de los moros. También se produce uno de los momentos más emocionantes de la fiesta, los abanderados, casado y soltero, juran las banderas en honor de la patrona Santa Águeda y en honor de sus madres y esposas.

A continuación, la comitiva regresa a la iglesia, donde se celebra la misa, a la que sigue en la plaza el acto de nombramientos y entrega de premios de la fiesta. La presidenta del colectivo Iniciativa Social de Mujeres Rurales (ISMUR), Rosa Arranz, fue elegida este año Ome Bueno e Leal, la distinción que se otorga a aquellos colectivos o personas que hayan apoyado con su trabajo la mejora y desarrollo de la población. Rosa Arranz agradeció el reconocimiento y subrayó la labor que desarrolla Ismur en la lucha por la visibilidad de las mujeres rurales y su empoderamiento, por más justicia e igualdad y para que los pueblos “estén vivos”. “Llevamos años de trabajo, pero nunca de resignación. Un punto de llegada ha sido un punto de partida”, afirmó Rosa Arranz, quien manifestó su deseo de que el siglo XXI sea el siglo de las mujeres.

Ante una plaza llena de zamarriegos y visitantes, que por Santa Águeda llenan el núcleo para disfrutar de esta fiesta de Interés Turístico Nacional, la cantante y actriz Ana Belén recibió “feliz” el premio Matahombres de Oro 2018, que reconoce a un personaje que haya destacado por realizar actos en pro de la revaloración del rol femenino. Ana Belén recogió el alfiler de oro que representa al Matahombres, clavado en un tronquito de madera. La madrileña habló de sus raíces segovianas, ya que su padre era de Segovia y recordó los veranos pasados en su infancia en la localidad segoviana de Cabezuela, donde su abuela fue maestra. También aludió a su último trabajo en la serie de TVE ‘Traidor’, en la que interpreta el papel de una mujer “mala, malísima”. “Por eso, quizás, lo de Matahombres”, manifestó con humor.

Ana Belén valoró también que este siglo sea el de las mujeres, aunque destacó el papel desempeñado por muchas mujeres en el siglo XX, “que empezaron a plantar semillas, y las mujeres de ahora estamos calzando nuestros pasos a esas pisadas”.

os a esas pisadas”.
Como pregonero, este año fue elegido el periodista Javier Pérez de Andrés, quien entusiasmado por estar en Zamarramala, lamentó que “las mujeres no manden todos los días”. “Estoy encantado de acompañar a mujeres con montera y mantilla, un traje regional que forma parte de nuestra cultura como el patrimonio”, afirmó. Pérez de Andrés se refirió también a las premiadas este año, comentando de Rosa Arranz e Ismur, “mujeres del medio rural, que me tranquilizan”. “Y, quién no ha estado enamorado de Ana Belén”, añadió, ensalzando el trabajo de la artista.

Con las águedas de nuevo dispuestas en la plaza para bailar, se procedió a la quema del ‘pelele’, un muñeco elaborado con paja que representa a un hombre, concluyendo los actos oficiales con la actuación del grupo de danzas Emperador Teodosio. No faltó tampoco la degustación de la popular tajada de chorizo, cocido en vino, y la comida posterior, con jotas por la tarde en la Cerquilla y bailes en el mesón.