Vista aérea del recinto amurallado de la ciudad de Segovia. / El Adelantado
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Castilla y León, la región más más rica en patrimonio de España y la primera en el mundo en bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, celebra este domingo el XVIII Día Regional del Patrimonio castigada como casi ninguna otra Comunidad de España por la pandemia del coronavirus. Una situación que para la Federación por el Patrimonio de Castilla y León obliga a iniciar una reflexión sobre la necesidad de reorientar los usos de los bienes patrimoniales y su explotación económica.

“Parece claro –reza el manifiesto de la Federación– que vamos a tener que cambiar un tanto nuestra mentalidad de ‘afortunados herederos’ de un ‘lucrativo Patrimonio’. No todas las herencias hacen económicamente ricos a los herederos. Tal vez tenemos demasiado ligado el Patrimonio como herencia de un pingüe patrimonio generador de grandes ventajas económicas. Al menos durante un tiempo y quién sabe si definitivamente, el binomio Patrimonio-Turismo masivo ha quedado en entredicho. Esto significa, al menos de momento, la pérdida del mayor capítulo de ingresos y ligado a ello la razón fundamental de las inversiones en su rehabilitación y conservación”.

Para la organización, la nueva realidad no tiene por qué conllevar una renuncia al factor económico del patrimonio, pero sí su reorientación hacia “una perspectiva profundamente social, dirigida a la promoción y habilitación de formas de vida y fomento de trabajo para el entorno en el que se hallan esos bienes”. “Perfectamente –aseguran– pueden generar trabajos básicos y de expertos necesarios para la conservación de los bienes y para la habilitación de nuevos usos más ligados a formas de vida locales”.

‘Nuevos usos’ para los que sería necesaria una nueva mentalidad inversora “sin ánimo de lucro propio o ajeno”.