Una camarera segoviana atiende a varios clientes en la terraza en un local céntrico de la ciudad en cuyo escaparate se oferta una vacante laboral. / KAMARERO
Una camarera segoviana atiende a varios clientes en la terraza en un local céntrico de la ciudad en cuyo escaparate se oferta una vacante laboral. / KAMARERO

Llega el verano. Pero eso no siempre es sinónimo de vacaciones y descanso. Para algunos sectores, la temporada estival es una de las más importantes del año, pues supone un gran volumen de trabajo. Es el caso de la hostelería, de ahí que en los próximos tres meses los bares y restaurantes segovianos necesiten aumentar la plantilla de trabajadores para hacer frente al incremento de la demanda. Esa es la principal aspiración y, a su vez, el más serio problema.

Multitud de establecimientos hosteleros coinciden en la misma dificultad: «No encontramos trabajadores». Tampoco importa si son locales ubicados en calles frecuentadas de la capital segoviana o en pequeñas plazas de pueblos repartidos por la provincia. En muchos de sus escaparates se puede encontrar un cartel que anuncia de la necesidad de incorporar personal a la plantilla de forma inmediata: “Se busca camarero, dejar curriculum vitae en el interior”, anuncian.

“No se nos pasa leer ninguno. A todos los interesados les llamamos”, asegura una empleada de un bar céntrico de la ciudad de Segovia. No hay requisitos. No se necesita formación académica y, en muchos casos, tampoco importa la experiencia previa. La puerta está abierta a cualquier persona, declara.

Esta petición se traslada incluso a las redes sociales, donde han proliferado las ofertas de para diferentes puestos hosteleros, sobre todo en las dos últimas semanas. Muchos de los establecimientos necesitan ampliar la plantilla ante el comienzo de la temporada estival, donde el aumento de turistas y veraneantes implica una mayor demanda. Sin embargo, otros llevan desde principios de año intentando cubrir sustituciones y jubilaciones, y pronuncian unas mismas palabras: “No hay manera”.

Es una situación que se vislumbra en la navegación por SegoviaEmpleo.com, portal de empleo de la Fundación Caja Rural de Segovia. De las 60 ofertas laborales publicadas en el último mes, más del 25 por ciento consisten en puestos en el sector hostelero, ya sean camareros de sala o de barra, cocineros, encargados de restaurante, etc.

Un problema ya conocido

Si bien es cierto que el gran número de vacantes que hay en la actualidad se podría deber a la pandemia, que obligó a muchos negocios a cerrar o a reducir su actividad; desde la Asociación de Empresarios de Alojamiento, Hostelería y Turismo de Segovia (Hotuse) aseguran que este problema no es nada nuevo y que, a su vez, va más allá del impacto del covid.

“Esta situación es propia de los últimos años”, determina Jesús Castellanos, presidente de Hotuse. Con ello, se refiere sobre todo al periodo prepandemia. “Da la impresión de que ahora pasa algo diferente, pero la falta de personal ya se produjo en 2018 y 2019”, añade.

No obstante, el presidente de los hosteleros se niega a pensar que es un problema que tan solo afecta a la hostelería. “Es un hecho generalizado también en otros sectores como el transporte o la construcción; lo tenemos a nivel estructural en España”, puntualiza.

Según los últimos registros del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), la provincia de Segovia anotó el pasado mes de abril cerca de 6.000 personas desempleadas. Del total de parados, casi 4.000 eran beneficiarios de ayudas por desempleo, que engloban las prestaciones contributivas, subsidios o rentas activas de inserción.

Con estas cifras de paro y la actual crisis económica -a consecuencia del covid y agravada por la guerra en Ucrania-, Jesús Castellanos solo encuentra una explicación al gran número de vacantes: “Hay mucha gente que no quiere trabajar”, declara. “Muchas personas prefieren seguir recibiendo las ayudas del paro a incorporarse en la plantilla de un bar o restaurante”, insiste.

Tradición hostelera

Tal y como recoge el último informe del Mercado de Trabajo de Segovia elaborado por el SEPE con los datos de 2020, la ocupación que registró mayor número de contratos fue el de peón industrial -con 15.000 firmas-. El segundo puesto correspondió al de camarero asalariado, con un total de 7.033 contratos -el 11 por ciento del total- y un descenso del 63 por ciento respecto al ejercicio anterior, es decir, 2019. A pesar de esa caída, en 2020 se superaron las 1.300 solicitudes para acceder a este puesto. Entonces, ¿qué sucede ahora?

Aparte de lo defendido por el presidente de Hotuse, los bares y restaurantes no encuentran otra explicación a la falta de personal. La hostelería y restauración ha sido una actividad esencial en Segovia antes de la pandemia. Generaba empleo durante todo el año, especialmente en los meses de verano. Pero de repente, con la crisis del covid, todo se frenó. Muchas empresas acometieron ERTE y el pronóstico de recuperación de la normalidad no era halagüeño, de ahí que muchas personas dedicadas habitualmente a la hostelería prefiriesen buscar un empleo que implicase una menor incertidumbre.

“Muchos se fueron y no han querido volver”. Este es uno de los pensamientos compartidos por empresarios del sector. Es cierto que la labor hostelera implica mucho esfuerzo. “Tenemos el hándicap de que se trabaja generalmente los fines de semana”, determina Jesús Castellanos. Sin embargo, insiste en que los contratos ofrecidos en bares y restaurantes aplican todas las condiciones estipuladas en el convenio colectivo de hostelería, acordado y aprobado por los sindicatos. “Son tan dignos como los de los demás sectores”, remarca.

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El advenimiento de la temporada estival ha provocado el aumento de la demanda de camareros y cocineros. / KAMARERO

Condiciones laborales

Todas estas justificaciones derivan de las acusaciones de precariedad que se profieren sobre estos negocios. Tal y como recoge Efe, la pasada semana el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, consideró que el mercado laboral no tiene un problema generalizado de vacantes, sino que está localizado en algunos sectores -como la hostelería, el campo y la construcción- donde aconsejó “pagar adecuadamente” y respetar derechos y descansos laborales.

Ante ello, el presidente de Hotuse defendió que tanto el horario como el salario y otras cuestiones “están regidos por el convenio”. De hecho, esta temporada, con la gran oferta laboral que hay, “son los trabajadores los que ponen las condiciones muchas veces”, insiste. Y en el caso de que no sea así, las inspecciones de trabajo han tomado parte. “Esperemos que toda los controles que estamos sufriendo sean para mejorar y hacer las cosas bien, y que lo estemos sufriendo todos los sectores, no solo nosotros”, asevera Jesús Castellanos.

“Si el Gobierno quiere que paguemos más, lo tienen muy sencillo”, declaró el presidente de los hosteleros, quien apeló a una bajada de las cotizaciones de la Seguridad Social, entre otras. “La presión impositiva que tenemos ahora mismo es brutal”, incidió. A ello se suma el encarecimiento de las energías, cuyo precio se ha triplicado en tan solo un año y que suponen el 15 por ciento de los gastos de un pequeño negocio o empresa.

Incremento de costes

A ello se suma el incremento de los costes de las materias primas, pues “nunca jamás hemos tenido la inflación que tenemos ahora”, subraya. En relación a esto, son muchos locales los que han mostrado su preocupación y la han compartido con los clientes. Sus escaparates son un tablón de ofertas de empleo, pero también de notas informativas que refieren la subida del precio de los productos debido a el repentino crecimiento de los gastos.

“Con este nivel de costes es una auténtica aventura crear puestos de trabajo”, determina Jesús Castellanos. Y más aún cuando no hay seguridad de que se puedan cubrir ante la falta de demanda laboral. Por ello, desde Hotuse han decidido poner cartas en el asunto. “Estamos impartiendo cursos de formación sobre todo para personas procedentes de otros países y trabajamos con Cruz Roja y Cáritas, ya que la hostelería es una buena oportunidad para muchas personas que quieren entrar en el mercado laboral con un sueldo digno y tras haber aprendido un oficio”, concluye Jesús Castellanos.