La evasión con las letras

Tras haber publicado dos novelas de ficción, Ricardo Enjuto encuentra en la escritura una razón de ser que le enseña a gestionar la soledad

Ricardo Enjuto escritor
Enjuto publicó su última novela, ‘Segunda piel’, el pasado mes de septiembre. / E.A.

No cree que haya “un click” que se active. Y te arrastre hasta el mundo de la literatura. Su devoción por ella empezó cuando apenas era un niño. Por los primeros cuentos que le leían sus padres y sus maestros. Le viene “de serie”. A partir de ahí, Ricardo Enjuto no solo quería leer. También escribir. Se creó cierta “adicción”. Y pasó a dedicarle su tiempo. Aunque no ha sido hasta hace relativamente poco cuando comenzó a publicar. Y, con ello, a evadirse con las letras.

En su infancia, se atiborraba de novelas de aventura. Esa fue su “primera semilla”. Ahora encuentra en la escritura estabilidad. Es su razón de ser. Le ayuda a descubrirse a sí mismo. “Mientras que estás en esos mundos de ficción, apartas de la cabeza otros problemas”, declara. Lo considera “un disfrute”.

El segoviano reconoce que no todo el proceso creativo es sencillo. Tiene momentos de bloqueo. En algunos casos, esto es “angustioso”. Pese a ello, afirma que “este trabajo es un placer”.

Desde que era joven, redacta “cositas”. De algunas ha llegado a “renegar”. Pero ya tenía la pulsión por reflejar sus sentimientos en un papel. En aquel momento, escribía sobre su día a día. “Los diarios son un buen comienzo”, asegura. Poco a poco le fue poniendo poesía. Hasta que dio el salto a la ficción.

“Es bastante complicado dedicarse solo a la literatura”, lamenta. Es profesor de inglés en una escuela de adultos de Valladolid: en Adrados tiene sus orígenes. Cree que esto ha influido en sus libros, “situados en países anglosajones”. Hay un trasvase de influencias entre su vida profesional y la literatura.

Enjuto ha publicado dos novelas. La última, ‘Segunda piel’, el pasado mes de septiembre. Todo parte del 11-S. Los personajes buscan a sus seres queridos: en esa búsqueda, se conocen sus historias. El título ya hace referencia al tema central, “a esas personas que son tu vida y que nadie ve cuando te mira, pero que están debajo de tu piel”, explica.

Tiene una tercera en el cajón. Esta será “la más personal”: recoge la historia de su abuelo en Adrados, de una familia de campesinos sacudida por una situación dramática. Pasa de lo local, a lo universal.

Hay algo que comparte en todos sus trabajos: la soledad de sus personajes y “el tener que levantarse continuamente y luchar”.

Sus ideas son una especie de “chispazo”. A partir de una matriz, hace una arquitectura. No tiene una fuente de inspiración concreta. La propia vida le va poniendo delante motivos para escribir.