Un grupo de jóvenes gitanas, junto a la concejala Paloma Maroto, en la fiesta del pueblo gitano en la Alameda. / kamarero
Un grupo de jóvenes gitanas, junto a la concejala Paloma Maroto, en la fiesta del pueblo gitano en la Alameda. / kamarero

La escolarización de la comunidad gitana en Segovia ronda ya el 100%, con un incremento considerable en los últimos años, gracias al trabajo de concienciación promovido por la Fundación Secretariado Gitano en Segovia. Su coordinador, Luis Martínez Cuadrado, explicaba el viernes en la celebración del Día del Pueblo Gitano que el colectivo está dando grandes pasos, a veces no tan visibles, poniendo como ejemplo el grado de escolarización en la capital. “Cuando llegamos hace doce años nos encontramos que había niños que no se habían matriculado o que lo hacían en Primaria. Ahora lo habitual es, salvo algún caso excepcional, que todos los niños de Infantil estén matriculados, y eso nos permite avanzar como comunidad, ya que empiezan a formarse como el resto de niños”, apuntaba.

En la actualidad, la comunidad gitana en la capital segoviana suma a unos 200 niños escolarizados. La dificultad está cuando llegan a los últimos cursos de la ESO, con estudiantes que, a pesar de haber tenido un buen rendimiento académico, dejan los estudios.

Desde la Fundación en Segovia se está desarrollando un programa específico de refuerzo escolar, ya que el principal problema con que se encuentran es que los escolares que llegan a los últimos cursos de la ESO o tienen que acceder a la universidad o a la formación profesional, abandonan, aún, en un alto porcentaje. “Estamos intentando no esperar a que sean mayores y se les crucen los cables y abandonen los estudios o decidan emparejarse, porque todavía se va dando, pero ya las niñas van diciendo que quieren seguir estudiando. Las cosas van cambiando”, afirma satisfecho el coordinador de la Fundación.

Por otro lado, el colectivo de gitanos en la provincia, unos 600 en la capital y otros tantos en la zona de Cuéllar, se enfrenta a otro probema, común al resto de la , como es el empleo. Luis Martínez reconoce que es un mal que sufre toda la población, “aunque las capas más débiles son las que más lo sufren”. “La mayoría de las personas gitanas en edad de trabajar tienen muy poca formación profesional, sobre todo, que es lo que demanda ahora el mercado, y eso condiciona que hay muchos desempleados para puestos con formación”, añade.

Y la discriminación por etnia es otro hándicap con el que se encuentra la población gitana, también en Segovia, en cuestiones como la del acceso a una vivienda. A este respecto, Luis Martínez señala que los gitanos notan ese rechazo, tanto en las propias agencias inmobiliarias como por parte de propietarios particulares. Por ello, la Fundación cuenta con un departamento específico vinculado a los derechos de la comunidad gitana, donde se les informa sobre esos derechos en diferentes temas, como el de la vivienda.