12 1nerea web
Vista del edificio CIDE desde la cubierta de la torre de la antigua choricera. / NEREA LLORENTE

La empresa Rogasa, adjudicataria de las últimas obras ejecutadas en el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE), ha presentado una demanda contra el Ayuntamiento de Segovia en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo por las decisiones del gobierno municipal el pasado mes de julio: la rescisión del contrato por incumplimiento en todos sus términos, la imposición de penalidades, entre otros motivos por incumplir el plazo de ejecución y sus prórrogas, y la liquidación.

Así lo ha confirmado el concejal de Desarrollo Económico y Empleo, Jesús García Zamora, que ha recordado que la Junta de Gobierno Local acordó la semana pasada continuar con el procedimiento administrativo de rescisión del contrato y así se ha comunicado y a a la empresa, a cuyos responsables se ha citado para los actos de liquidación, comprobación y medición de la obra que se llevarán a cabo en estos días.

La decisión del gobierno municipal se ha producido después de que el Consejo Consultivo de Castilla y León se pronunciara a favor de la rescisión del contrato de la última empresa que ha trabajado en el único inmueble del proyecto ambicioso proyecto del CATCírculo de las Artes y la Tecnología— que se levanta en la salida hacia Madrid, junto a la autopista AP-61. El Consistorio ha aprobado la incautación de la garantía definitiva por importes de 149.586,72 euros y de 10.267,81 euros.

La alcaldesa, Clara Luquero, explicó la semana pasada que estaba pendiente de acordar la liquidación y daba por hecho que la empresa recurría al juzgado. “Sabíamos que la parte de resolución del contrato era carne de tribunales”, aseguró.

Cuestiones pendientes

Tras el dictamen favorable a la resolución del contrato, el equipo de gobierno puede iniciar también los procedimientos para licitar la finalización del edificio CIDE, así como el mobiliario y la adjudicar de los espacios a empresas u organismos interesados.

García Zamora ha indicado que, entre las cuestiones pendientes en el inmueble, se encuentra una auditoría, certificación de instalaciones (maquinaria sobre todo) y resolver los problemas detectados en la puerta de la salida de emergencia, que podría dificultar una eventual evacuación.

Como se recordará, el presupuesto municipal de 2020 incluía una partida de 138.000 euros para el mobiliario de este centro y el de este año otra de 100.000 euros para “rematar” las actuaciones que Rogasa ha dejado pendientes. Sin embargo, el también primer teniente de alcalde, ha admitido que habrá “ajustes” en estas cuestiones pendientes debido precisamente a la situación de pandemia y a que en un año “seguramente el precio de mercado ha cambiado”.

Señala el edil socialista, por ejemplo, que la situación sanitaria ha multiplicado el teletrabajo y ahora las estancias para coworking presencial (oficinas compartidas) exigen otras necesidades.

Considera también que posiblemente “hay que repensar los espacios destinados a eventos, al menos mientras dure esta situación porque el planteamiento inicial se parece más al que habrá cuando algún día se supere la pandemia, esperamos que se resuelva todo pronto”. Tanto él como la alcaldesa han mantenido a lo largo de este año que este edificio sigue siendo un espacio que genera mucho interés entre empresas que tienen un componente tecnológico y de innovación.

La regidora segoviana indicó ayer, en un acto celebrado en la antigua choricera, la fábrica de embutidos construida en los años sesenta por la familia Postigo en la entrada de la ciudad, que en esta misma zona, los visitantes son recibidos con dos edificios emblemáticos, este, uno de los hitos de la arquitectura industrial del siglo XX, y el CIDE, representativo de este siglo XXI.