Un momento de reencuentro y sentimientos a flor de piel. Así ha sido el concierto ‘La Dulzaina en la Pasión’ organizado por la Junta de Cofradías, Hermandades y Feligresías celebrado en la iglesia del Seminario, con la participación de las bandas de Ademar, San Andrés, San José y San Millán.

La dulzaina, un instrumento muy típico de nuestras tierras ha sido utilizado para protagonizar el acompañamiento musical en multitud de actos y celebraciones de todo tipo: fiestas populares, bailes, romerías, procesiones… Especialmente en los pueblos, la dulzaina tiene un papel protagonista en todas las procesiones.

Son muchas las composiciones musicales para dulzaina en forma de marchas procesionales procedentes del folclore popular. Sin embargo, en Segovia capital, la dulzaina no adquiere protagonismo en la Semana Santa hasta los inicios de los años 80, especialmente gracias a la figura de Fernando Ortiz de Frutos, quien por aquellos años era componente de la banda de la cofradía de exalumnos Maristas (ADEMAR), quienes fueron los primeros intérpretes en esta tarde.

La Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última Palabra recuperó la dulzaina para introducirla dentro de su banda de cornetas y tambores en 2019,30 años después de que la cofradía decidiera integrar este instrumento en su cortejo procesional. En esta ocasión, es Francisco García Contreras quien, esta vez con la dulzaina, recupera las marchas tradicionales aprendidas de su padre y del folclore popular, interpretando en el concierto dos piezas acompañado por Fran al tamboril.

En el año 1997, la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad en el barrio de San José Obrero incorpora la dulzaina a la banda, interpretando ‘La Saeta’, famosa obra basada en el poema de Antonio Machado que musicalizó Joan Manuel Serrat. Esta interpretación de La Saeta a los pies del Acueducto o al finalizar el Via Crucis escenificado de la Pasión en la Iglesia de San José Obrero también se ha convertido en uno de los momentos más destacados de la Semana Santa de Segovia con la dulzaina como protagonista. En esta tarde, Jesús Costa interpretó esta popular pieza, junto a otras dos de composición propia.

En el año 1979, la Feligresía de San Andrés acompaña por primera vez en procesión al Cristo Yacente de Gregorio Fernández. El acompañamiento musical para la ocasión los proporcionan los hijos del dulzainero Mariano San Romualdo con el redoble de sus tambores. Desde ese momento, los Silverios y la Feligresía de San Andrés han recorrido juntos toda su historia, participando ahora los nietos de Mariano San Romualdo.

Así, en el concierto, Rita San Romualdo acompañada por su hermano Mateo San Romualdo al tamboril y Alejandro Estébanez al tamboril interpretaron varias piezas de su repertorio.