El Bocata solidario de Manos Unidas./NEREA LLORENTE

Uno de los tres pilares que sustenta la actividad diocesana en Segovia es, junto a la acción sacramental y la evangelización y formación es el acercamiento a los más pobres a través de la acción social. Organizaciones como Cáritas concentran la mayor parte del trabajo que se realiza en este ámbito a través de sus distintos programas, mientras que fuera de las fronteras provinciales y nacionales Manos Unidas vehicula la labor que se desarrolla en otros países; pero hay muchas otras actividades que se incluyen en este ámbito y que fortalecen el entramado de apoyo y cercanía con los que sufren que desarrolla la diócesis en la provincia.
El Vicario General Ángel Galindo, subraya la labor de Cáritas como la aglutinadora de la atención social en la diócesis, y valora el trabajo que desarrolla en sus programas asistenciales, pero señala que la acción social tiene un carácter transversal en cada uno de los distintos secretariados en los que se organiza. Del mismo modo, precisa que existen organizaciones e instituciones vinculadas a la Iglesia que de forma sencilla aportan su granito de arena para construir una un poco más justa.
Galindo subraya en este sentido la labor de la Pastoral Penitenciaria, que a través de un convenio firmado con Instituciones Penitenciarias permite que los internos próximos a cumplir su condena o en régimen de semilibertad puedan concluir su periodo en prisión realizando trabajos en beneficio de la comunidad. Así, desde hace tres años, los reclusos han trabajado en la diócesis en proyectos como catalogación e inventario de obras de arte en parroquias o en la propia biblioteca del Obispado, con cometidos adaptados a su capacidad y siempre en contacto con la dirección del Centro Penitenciario. Hasta el momento, tres internos han sido los que se han beneficiado de este convenio que pretende ofrecer “ámbitos culturales que beneficien a la sociedad civil”, explica el Vicario General.
En el ámbito de las relaciones institucionales, la diócesis se ha implicado directamente con la Junta de Castilla y León para ceder las casas parroquiales como viviendas para refugiados o personas sin hogar, a través de un convenio por el que el Gobierno regional asume el coste de las reparaciones que haya que hacer para poner las casas a disposición de las familias, y que se gestiona a través de Cáritas.
Mucho más alejado de las instituciones están los voluntarios que desarrollan labores de acompañamiento a las personas mayores en las más de 30 residencias de la provincia, así como los que realizan una tarea similar en las parroquias visitando a enfermos o personas que viven solas.
En este sentido, Ángel Galindo pone de manifiesto la importante labor que desarrollan estos voluntarios que llevan a cabo una tarea “difícil y complicada, pero muy gratificante para las personas que viven solas y que se sienten acompañadas y queridas”, y destaca la supervisión y el apoyo de los párrocos para dotar de más eficacia a esta iniciativa.
Galindo señala también la labor asistencial de la Fundación Nuestra Señora de la Fuencisla, creada al albur de la cesión del Hospital de la Misericordia al Grupo Recoletas, y que destina los ingresos que obtiene por este medio a financiar proyectos sociales y asistenciales. Así, señaló que la fundación repartió el pasado año un total de 40.000 euros a cerca de una decena de colectivos y asociaciones.
Las cofradías y feligresías de Segovia se suman también a la labor social de la iglesia, cumpliendo así uno de sus fines fundacionales, y el Vicario General valora el apoyo que prestan a proyectos a través de donaciones o incluso con el acompañamiento en situaciones de duelo a las familias que pierden a uno de sus miembros, sobre todo en el medio rural. n