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Amador Marugán Arribas (fértil pluma en El Adelantado de Segovia) y Benjamín Redondo Marugán participaron ayer lunes en el ciclo ‘Segovianos que hablan de Segovia’, donde presentaron sus trabajos en torno a la localidad de Nava de la Asunción.

A esta pareja de amigos, residentes en Nava de la Asunción, la curiosidad y unas viejas fotografías con papel amarillento, de esas que reflejan toda una vida, fueron las que les pusieron en marcha y les despertaron el interés por conocer la verdad de una historia que hoy, saben que estaba incompleta y algo equivocada.

Muchas horas rastreando archivos y algún curso de Paleografía después, su trabajo se guarda en cuatro libros que recogen la historia de la Villa: “La Nava, de la Asunción. Memoria fotográfica y apuntes históricos”, “Nava de la Asunción, crónicas de medio siglo 1950-2000”, “Historia de La Nava de la Asunción. La sociedad de socorros mutuos. La emancipación obrera y su contexto municipal” y “Las palabras y la música de Nava de la Asunción. Leyendas, noticias, cuentos, relatos, poesías y otras músicas de Nava de la Asunción. El Tesoro”, sin olvidarnos del que da luz al mundo del deporte, del balonmano… en el que esta localidad destaca de manera importante.

Saber cómo comenzó esta aventura y algunos detalles del trabajo realizado a lo largo del tiempo, nos permitirá observar que nuestros protagonistas son, como ellos mismos dicen, “unos obreros de las letras”… Ellos mismos lo cuentan.

—¿Cómo comenzasteis a recoger los datos sobre la historia de Nava de la Asunción?
Benjamín: Teníamos unas cuantas fotografías del pueblo, de sus gentes y queríamos montar una exposición. Pedimos más fotografías a los vecinos de Nava de la Asunción, hicimos una primera exposición con unas cuantas fotografías y, cuando teníamos todo el material, comenzamos a preguntarnos cosas como ¿quiénes son los que aparecen en las fotos? ¿quiénes construyeron la iglesia o la ermita?… y comenzamos la investigación.
Primero fue en el Archivo Histórico de Segovia, después, en el Archivo de la Iglesia. Cogimos vacaciones en el trabajo y nos metimos durante quince días en el Archivo del Ayuntamiento para ver lo que había…al final, entre Segovia y el municipio y la Iglesia, sacamos toda la historia, hasta los años 50 (1950-1959).
Fue la curiosidad la que nos llevó a meternos más a fondo. En el repaso a todo lo que teníamos a mano para recoger datos. Entre otras cosas, nos repasamos desde el número 1, todos los números de El Adelantado de Segovia, de donde han salido muchas cosas…

—Entonces, ¿el motivo de iniciar la investigación fue la curiosidad?
—Benjamín: Por ejemplo, la Iglesia de Nava tiene dos contrafuertes y en ellos, unos ladrillos están más nuevos que otros. Nos preguntamos ¿por qué? La respuesta es que se hizo un añadido a la Iglesia al construirse la capilla mayor…
Amador: A modo de presentación te diré que “nosotros somos unos obreros de las letras” que hemos forjado nuestra “intelectualidad” con el interés que hemos tenido por descubrir la historia de nuestro pueblo. La exposición nos empujó a entrar en este mundo y unir las palabras para contar la historia y hacer, hasta el momento, cuatro libros más otro, dedicado a la historia del balonmano, como referencia del deporte de Nava de la Asunción.
Todo lo que aparece en los libros está documentado, hemos huido de lo que es el comentario verbal. Nos hemos centrado en los documentos encontrados en el Archivo Parroquial, en el Municipal, que estaba muy limitado porque se quemó en el año 1920, y también el de Simancas.
Benjamín: Luego vimos que había que dar un salto e hicimos un curso de Paleografía en la Universidad de Alcalá de Henares, porque había cosas que “no las pillábamos”.

—Pues… la Paleografía es complicada…
Amador: Hemos utilizado muchas horas intentando ver y comprender estos textos y hemos llegado a verlo, no como para entenderlo como la escritura actual, pero sí como para entender las abreviaturas, las caligrafías, las formas de redactar… y… puedo asegurar que son unas caligrafías ¡preciosísimas!, hacían una obra de arte con ello.

—Toda esta aventura ¿cuándo empieza? ¿cuántos años lleváis con la investigación?
Amador: Desde el año 83-84 que hicimos un documental sobre Fray Sebastián de Arévalo, un personaje que nació en Nava de Asunción y llegó a ser obispo de Mondoñedo y de Burgo de Osma. Este documental fue otra de las cosas que nos indujo a “tirar hacia adelante”. Luego vino la organización de la exposición y el primer libro, que lo presentamos en el año 1990. Este primer libro, es un guión de toda la historia de Nava de la Asunción.

—Con todas vuestras investigaciones sobre la mesa ¿qué habéis encontrado que sea diferente a lo que se creía que había ocurrido tiempo atrás?
Benjamín: De la antigüedad, lo que se contaba, muchas veces no tenía nada que ver y hemos aportado los datos sobre la iglesia, la ermita y, sobre este obispo (Fray Sebastián de Arévalo). La documentación la hemos sacado del propio Archivo Secreto del Vaticano porque, de este hombre se hablaban cosas y tenemos dos expedientes que son extraordinarios. Eso sí, estaban escritos en latín vaticano y nos los han tenido que traducir.
También tenemos el recuerdo del segundo libro. Antes de publicarlo, convocamos a la gente para dar una conferencia sobre los temas que se abordarían en la publicación y lo expusimos en las paredes, por si había algún error.
Hicimos una exposición que trataba sobre “Los Apodos” de Nava y otra sobre “Los Emigrantes de Nava”.
Sobre los emigrantes, sacamos la relación de los 580 emigrantes que hubo en Nava y, aportamos datos sobre dónde y cuándo fueron cada uno de ellos. Fue muy emotivo porque, gracias a eso, mucha gente tuvo la opción de tener la documentación para ir a Francia con esos datos y poder conseguir una pensión… Los archivos, los encontró Amador en la UGT, que estaban absolutamente perdidos, se sacó cada ficha de los vecinos de Nava, buscando entre todas las de la provincia.
Pero, no solo ha ocurrido con la gente de Nava. En otros lugares se enteraron de que los archivos estaban allí, eran gentes de la vendimia y otros trabajos. También ellos, acudieron a ese fondo y, con esa tarjeta, han podido decir en Francia: “Yo soy este y, este sello que es de Segovia, dice que tal y tal…y, con ello he trabajado tantos días en Francia”. Ahora disfrutan de su pensión, que a lo mejor solo da para comprar el pan y la leche cada día pero…¡es suya!
Amador: Sobre cuándo comenzó esta investigación, podemos contar que lo que conseguimos es, para empezar, que muchas leyendas se rompieran como la del obispo, Fray Sebastián, se decía que venía de una familia pobre… no es verdad y lo podemos demostrar con datos.

—Pertenecía a una familia de cierta categoría social…
Amador: Sí, acomodada económica y socialmente. Si no se venía de cierta procedencia, no podías ser obispo. Como para ser caballero de ciertas órdenes, que tenías que tener caballo, pero no de carga…
Luego hay otra leyenda, la que dice que Nava de la Asunción es un pueblo joven y sin historia pero, el primer documento que hemos localizado es del siglo XII, de Alfonso X el Sabio, un deslinde que hace la Comunidad de Villa y Tierra… todo esto, sorprendió muchísimo, a mí el primero. El título de Villa…nadie sabe por qué dejamos de depender de Coca.
Benjamín: De hecho, como Nava se llamaba, antes de ser villa, “Nava de Coca”, cuando acudíamos a algún Archivo, siempre salía “Coca”, “Coca”, “Coca”… en los archivos normales, y en los fotográficos porque, nos los hemos visto todos…desde Barcelona hasta Madrid.
Chocábamos siempre con Coca. Lo cierto es que hemos realizado la investigación, apoyándonos de forma importante en la imagen. Casi todas las fotografías que hemos conseguido son de las gentes del pueblo que, por cierto, han estado “muy participativos”.
Amador: Teníamos claro que las imágenes eran tan importantes como el texto. Una imagen te va descubriendo la realidad social y económica de aquella época. Por lo tanto, cuando editamos el primer libro, en el 1990, colaboraron en la edición el Ayuntamiento, la Caja de Ahorros y la Diputación. El responsable de la Obra Social de la Caja de Ahorros en aquellos días, Malaquías del Pozo, cuando alguien le presentaba una historia, él decía que quería algo como lo que habíamos hecho nosotros.

—Es una obra de lectura agradable y fluida… fotos…
Benjamín: Ahora, nos piden fotografías y, como consideramos que pertenecen al archivo popular, porque todo el mundo nos las ha cedido, las pasamos sin problema
Amador: En las investigaciones, también hemos tratado acontecimientos extraordinarios como la llegada del tren, la línea Segovia-Medina del Campo, que fue anterior a la de Madrid-Villalba, y representó una evolución industrial en el pueblo realmente impresionante. De hecho, a Jaime Gil de Biezma le sorprendió, en el año 1956, el comportamiento de los vecinos y el crecimiento industrial del pueblo.
También, en 1987, pasó el tren del progreso por Nava de la Asunción pero, los responsables municipales no supieron engancharse a él, porque el futuro estaba en los servicios. Desgraciadamente, a ello se unió la grave crisis económica y, el tejido industrial de Nava, quedó muy tocado. Esperamos que esa inquietud innovadora se mantenga porque si no, estaremos abocados a lo que hoy se conoce como “la España Vaciada”, que es una pena pero, también es la realidad.
Por ejemplo, en el balonmano, Nava de la Asunción está en la élite pero, no tiene gente para renovar, hay una cantera pero no es suficiente y los jóvenes que hay en el pueblo, cuando se marchan a la Universidad…

—¿Ahora por dónde va vuestro trabajo? Pues… la investigación sobre Nava de la Asunción ya está recogida en los cuatro libros…
Benjamín: Estoy finalizando un trabajo muy potente sobre Castilla entera… y, creo que… para fin de año estará acabado. Llevo desde 2012 con ello.
Amador: El último trabajo que hemos realizado en común, A y B, como nos conocen, es una historia gráfica del deporte en Nava de la Asunción. Con motivo de la inauguración del nuevo pabellón, nos pidieron que hiciéramos algo y, lo que hicimos fue una historia en imágenes de todo el deporte de Nava de la Asunción. Cuando hablamos de deporte nos referimos a pelota-mano, baloncesto, atletismo… En esta historia, a través de 800 fotografías hemos realizado un homenaje a todo el deporte de Nava de la Asunción. Todo está plasmado en unos paneles en este nuevo pabellón.

—¿Cuántas fotos tenéis en vuestro archivo?
Amador: Unas 15 mil. Y siempre aparece algo nuevo. Siempre hemos diferenciado entre documentación de texto y documentación gráfica. Cuando hicimos el tercer libro, creíamos que ya no quedaba ninguna imagen por aparecer, que las teníamos todas… pero, aparecieron cosas impresionantes que ahora están en el libro dedicado a la historia de una asociación centenaria (con 116 años), llamada “La Protección Obrera”. Escribimos su historia, con documentos e imágenes de trabajadores.
Benjamín: También Amador es corresponsal de El Adelantado de Segovia y está siempre haciendo trabajos.
Amador: Ha sido otra de las cosas que ha contribuido a nuestra formación intelectual. En el año 1983 empecé a hacer cosas para el periódico y, aunque hoy hago algo menos, aún sigo. Es complicado hacer periodismo en un pueblo pero, yo no quería limitarme a contar “lo bien que lo hace este grupo…”, “lo bien que canta el coro que ha venido…” No, lo que siempre he querido era contar la realidad, lo que, por otro lado, siempre te lleva a algunas enemistades como, por poner un ejemplo, a nivel municipal, no se han acordado de nosotros , teniendo cuatro libros editados sobre la historia de pueblo, para ser Cronistas Oficiales de Nava de la Asunción. No tenemos todavía esta categoría pero, a lo mejor los culpables somos nosotros porque siempre hemos mantenido un compromiso social fuerte. No solo hemos escrito libros, hemos dinamizado culturalmente el pueblo
Benjamín: Siempre hemos pensado que estaría bien que jóvenes licenciados, gente preparada… que siguieran, que nos rectificaran, que ampliaran…lo que hemos hecho, porque nosotros tenemos nuestros límites. Nos encantaría que gente joven se tirara a la piscina y “tirara del hilo”. Sé que algunos lo han intentado pero… no podían.

—Los libros, el tiempo dedicado a investigar, todo el trabajo realizado ¿habéis calculado lo que ha podido costar, en dinero contante y sonante?
—Benjamín: La primera vez que estábamos presentando el libro, estaban allí representantes de la Obra Social de Caja Segovia; el alcalde de Nava… éramos siete u ocho en la mesa y, le dije a Amador: ¿Qué pinta toda esta gente aquí? El segundo libro, lo editamos nosotros, 2000 volúmenes y, el tercero, lo sacamos nosotros. Este, el último, lo hemos sacado nosotros también.
Afortunadamente, de este último han sido 500 libros y se han vendido rápidamente y del CD con la música, se han hecho otros 500 discos y nos quedan los que hemos guardado…
Amador: Esto siempre nos ha costado dinero pero lo hemos hecho con mucho gusto y además, hemos procurado vender los libros a precio de coste ¿Por qué? Porque nuestra meta era acercarlos a la gente, que supiera lo mismo que sabemos nosotros, no hemos querido ir de listos… La primera edición del primer libro, fueron 2000 ejemplares, en un mes se agotaron. El segundo, hicimos otros 2000 y también, en un mes se agotó. El tercero fue igual. El cuarto, que era otro tema, hicimos una tirada menor pero, también ha tenido buena aceptación.