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Estado de ejecución de las obras de reurbanización en la calle de Tomasa de la Iglesia. / Kamarero

El barrio de San José contará con una nueva fase de rehabilitación residencial, que será la cuarta. Al menos eso es lo que la concejala de Urbanismo y Patrimonio Histórico, Clara Martín, afirma después de reunirse la semana pasada con la jefa del Servicio de Rehabilitación de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente en Valladolid.

Tras la aprobación en octubre del Real Decreto del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana por el que se regulan los programas de ayuda en materia de rehabilitación residencial y vivienda social del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, Martín ha explicado que hasta el 11 de diciembre, la semana anterior a la convocatoria de elecciones en Castilla y León, las ciudades de la Comunidad que gestionan programas de regeneración urbana (ARU) no fueron convocadas a una reunión en la Consejería para abordar el desarrollo de estas medidas que cuentan con financiación de los fondos europeos.

Los responsables del ejecutivo autonómico informaron de que no iba a lanzarse una nueva convocatoria y dieron indicaciones para que los ayuntamientos adapten las memoria-programa de las áreas donde se está ejecutando un ARU a los criterios que marca el citado Real Decreto, de manera que la Junta “las autorizará a medida que se vayan presentando”, según Martín.

En este sentido, la edil socialista explica que hay variaciones en la valoración de aspectos como la renta familiar de los potenciales beneficiarios y también sobre la eficiencia energética de los edificios.

La prioridad de la Concejalía de Patrimonio en este momento es adaptar la memoria-programa del ARU de San José-El Palo Mirasierra, actualmente en ejecución, “porque es un programa que está funcionando muy bien”.

En ese Real Decreto aplicable ha cambiado de nuevo la denominación de las áreas beneficiadas. Lo que hace años eran áreas de rehabilitación integral (ARI), que en los cascos históricos se llamaron ARCH, luego pasaron a ser áreas de regeneración urbana (ARU) y ahora reciben el nombre de entornos residenciales de rehabilitación programada (ERRP).

Hay que tener en cuenta que la tercera fase del ARU de San José-El Palo Mirasierra está todavía en ejecución. De hecho, aunque las obras de urbanización de un tramo de la calle de Tomasa de la Iglesia están muy avanzadas, a falta de remates como la red eléctrica, el concejal de Obras, Miguel Merino, ha comentado que las bajas temperaturas de los últimos días aconsejan posponer el asfaltado. Mientras tanto, indica, se ha dado un toque de atención a la empresa adjudicataria para que mantenga el pavimento despejado y haga un esfuerzo de limpieza del mismo.

En cuanto a la rehabilitación, con mejoras en accesibilidad y eficiencia energética en edificios residenciales, el Ayuntamiento adjudicó subvenciones para un centenar de viviendas de este barrio, pero una de las comunidades de propietarios beneficiadas, que suma 35 viviendas, renunció a la ayuda.

La concejala Clara Martín ha comentado que eso obliga a hacer una nueva convocatoria para agotar ese cupo de 100 viviendas de la cuarta fase del programa público, lo que a su vez permitirá ejecutar obras de reurbanización en otras calles del barrio.

La idea es completar el centenar de viviendas y, a la vez, ampliar la convocatoria conforme a la normativa que regula los programas que se benefician de fondos europeos pero todavía tenemos que ver a nivel interno cómo lo planteamos”, añade.

Al mismo tiempo, anuncia que la Concejalía elaborará nuevas memorias-programa para los barrios de San Millán y San Lorenzo y actualizará la más antigua, la de El Salvador. “Cuando las tengamos las lanzaremos para su aprobación por la Junta pero hay que ser realistas y va a ser muy difícil que nos autorice todas. Pensamos que hay más posibilidades en San Millán, porque se ajusta mejor, en lo relativo al polígono de viviendas sociales, al criterio de unidad en el espacio urbano y problemática similar«, apunta.