La cosecha de girasol cierra con un descenso de la producción del 50%

Las elevadas temperaturas del verano impiden que la campaña de uno de los cultivos más extendidos en la provincia acabe con rentabilidad pese al elevado precio conseguido a consecuencia de la escasez y la guerra en Ucrania

Girasol Mala Cosecha 29
El intenso calor registrado este pasado verano y la escasez de lluvias han pasado factura al girasol, un cultivo que viene representando el 8 por ciento de la producción final agraria de Segovia.

Pese al notable aumento de la superficie cultivada este año de girasol en Segovia, la producción final no ha alcanzado la que se recogió en la campaña pasada. El fuerte calor y la escasez de precipitaciones han hecho de la cosecha de girasol de 2022 una de las más bajas de los últimos años.

De acuerdo con las estimaciones de los productores segovianos los rendimientos se han quedado en la mitad de lo que fue el año pasado, todo por culpa de una climatología adversa.

La imagen de las fincas dedicadas a girasol han mostrado un aspecto poco habitual en los últimos años: plantas de poca altura y con las cabezas muy pequeñas.

Al principio de la campaña se pensó que este año podría ser bueno para los productores. La Unión Europea permitió sembrar en los terrenos que estaban dedicados a barbecho gracias a una disposición especial que abría esa posibilidad excepcional debido a la guerra en Ucrania. El conflicto impedía la salida de grano de aquel país y se redujeron las existencias en los mercados de todo el mundo, de modo que se buscaron alternativas para evitar el desabastecimiento.

Con esta posibilidad especial se pasó de las 25.270 hectáreas cultivadas el año pasado, a más de 38.100 sembradas de girasol en la temporada actual.

Sin embargo y pese a ese incremento del 33 por ciento, la producción total se quedará en unas 20.600 toneladas aproximadamente, lejos de las 22.038 que se recogieron en la campaña pasada, según las estimaciones de la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León.

El presidente de UCCL-Segovia, Alfonso Pescador, aduce a las “altísimas temperaturas y a la casi nula lluvia”, el mal resultado del girasol en la provincia. “Las temperaturas continuadas por encima de los 35 grados perjudican mucho a los cultivos”, recuerda. Todo ello ha hecho que los rendimientos medios de este año hayan estado en los 400 kilogramos por hectárea, o en 600 en fincas buenas, frente a los 800 kilos que se recogían como mínimo en años pasados.

FAUNA SILVESTRE
Además, Pescador recuerda el daño que ha infligido la fauna silvestre a los cultivos. “Los agricultores somo los que mantenemos algunas especies de fauna”, afirma en tono que parecería irónico si no fuera por lo negativo que supone. Recuerda que este verano han sido muchos los productores que han visto comidos o destrozados parte de sus cultivos por aves, jabalís y corzos. Por ello pidieron a la Junta que se aprobaran medidas para controlar la fauna salvaje y reducir sus efectos negativos.

De la misma opinión es el presidente de Asaja-Segovia, Guzmán Bayón, quien calcula en el 50 por ciento la producción que se recogerá este año, respecto a las de 2021. “Pese a que se ha sembrado casi un 40% más de superficie, la producción total no ha llegado a la que se recogió el otoño pasado”.

Cuadro Evolucion del precio

Ambos dirigentes agrarios reconocen que los precios que están percibiendo los productores han subido de forma notable. Sin embargo no se muestran satisfechos dado el aumento que han experimentado muchos insumos, como los fertilizantes o los combustibles.
Guzmán Bayón detalla que el girasol no es el cultivo que más padece el alza de los insumos, a excepción de los carburantes. Pero aún así, el precio actual sigue sin compensar la inversión realizada. “Si comparamos los 300 euros en que estuvo cotizando hace unos años, con los más de 600 de ahora, parece que ha subido, pero el rendimiento ha bajado mucho”, sostiene el presidente de Asaja.

Alfonso Pescador, por su parte, recuerda que al principio de la campaña se pensaba que sería positiva para el agricultor al permitirse la siembra en los barbechos y por el aumento del precio que se había registrado ya en la campaña anterior. Sin embargo, “aunque se ha compensado algo con ese alza, la producción ha sido muy baja; ha salido muy poco, y la pipa ni siquiera ha llegado a granar bien”. señala.

A la espera de recuperar la ayuda de la PAC como cultivo proteico

Los representantes de los agricultores segovianos, consideran que la recuperación de la ayuda al girasol como cultivo proteico sería beneficiosa y necesaria para muchas zonas de la provincia donde este producto se ha convertido en parte fundamental de la actividad rural.

El presidente de Asaja-Segovia, Guzmán Bayón, recuerda que los productores de girasol dejaron de percibir la ayuda de la PAC como cultivo proteico, “de forma repentina y sin advertirlo previamente”. “Llevamos tiempo diciendo que no tiene lógica que se retire esta ayuda, que es fundamental para muchos territorios en los que lleva muchos años cultivándose”.

También lo demanda el representante de UCCL, Alfonso Pescador, quien advierte de que si no se recupera dicha subvención, la superficie que se cultive será mucho menor. “Se dejará pendiente de cómo avance la temporada de cereal porque, si no se puede sembrar, quedará mucha superficie para esta oleaginosa; pero si no resulta rentable, se dejará sin cultivar”.

En otros ámbitos se confía en la recuperación de esa ayuda. Desde la Asociación Española del Girasol (AEG) recuerdan que España es un país deficitario en la producción de aceite de girasol, por lo que es necesaria la importación de aceite para cubrir la demanda interna.

Esta importación procede principalmente de los países del este de Europa. La experiencia de la campaña pasada, en la que el conflicto bélico en Ucrania provocó fuertes distorsiones en los mercados y riesgo de desabastecimiento, plantea claramente la necesidad de aumentar la superficie de girasol cultivada en España. “Estamos ante un cultivo rentable, con bajo nivel de insumos, y que tiene un impacto muy positivo en el medio ambiente, principalmente por la escasa aplicación de agroquímicos en comparación con otros cultivos, y por ser una planta que favorece el desarrollo de insectos polinizadores, claves para el mantenimiento de nuestros ecosistemas”, destaca Juan Fernández, presidente de esta asociación. “No podemos dejar atrás el riesgo de recesión que nos amenaza, que podría afectar al consumo y a los precios. Es una oportunidad que debemos aprovechar para acercarnos al autoabastecimiento de aceite de girasol, y potenciar al mismo tiempo nuestra industria de extracción de este aceite con excelentes propiedades nutricionales, tan apreciado en los hogares españoles”. En Bruselas trabajan para poner de manifiesto la importancia de este producto que resulta fundamental en la alimentación animal.

Ver más artículos

Redactor jefe de EL ADELANTADO DE SEGOVIA