Más de un centenar de romeros subieron al puerto para participar en esta fiesta popular, en la que la expresidenta de las Cortes Silvia Clemente y el sacerdote José María López recibieron los títulos de ‘La Chata’ y ‘Arcipreste’.

Hace 53 años, Jaime Alpens Gasparini quiso poner en valor el Puerto de Malangosto como lugar elegido por Juan Ruiz, Arcipreste de Hita para situar uno de los relatos del ‘Libro del Buen Amor’, en el que narra su encuentro con la ‘Chata’ una ventera mal encarada con la que consiguió trabar relación y compartir viandas y ‘luchas’ tras impedirle el paso por la árida zona montañosa en dirección a Sotosalbos.
Sólo la pandemia y una restrictiva tramitación administrativa ha conseguido en este tiempo impedir que un grupo de voluntariosos romeros suban los casi 2.000 metros de altitud hasta coronar el puerto para desde allí celebrar la que es considerada como la romería más alta del mundo, y recrear desde allí ese encuentro entre la ‘Chata’ y el Arcipreste en una jornada de marcada raigambre popular y religiosa.
Tras dos años de pandemia, los romeros volvieron a recorrer en procesión el camino entre el Chozo de pastores y el pico de Malangosto en la 51 edición de esta fiesta, en la que ayer participaron más de 120 personas, según explicó el portavoz de la Asociación Libro del Buen Amor –promotora de esta romería- Juan Antonio Tapia.
El fuerte calor de la jornada no supuso un obstáculo para la participación en la romería, y los romeros se pertrecharon de gorras, viseras y agua para afrontar la mañana. Tapia señaló que la jornada fue “muy emotiva”, ya que al reencuentro con el emblemático paraje se suma la añoranza y el recuerdo para dos romeros muy singulares que en estos años sin romería han fallecido, como el periodista Alfredo Matesanz, y el integrante de la asociación Eduardo Sanz, para los que hubo un emocionado recuerdo durante los actos.
Tapia expresó su satisfacción por la participación obtenida, ya que “después de dos años sin reunirnos, nos temíamos que pudiera haber muchas bajas, pero los romeros han respondido y hemos podido participar de una jornada privilegiada con un tiempo muy agradable”.
Hasta el puerto de Malangosto subieron la expresidenta de las Cortes de Castilla y León Silvia Clemente y el sacerdote José María López para recoger sus distinciones como ‘La Chata’ y el ‘Arcipreste’ con las que la asociación distingue a las personas e instituciones que contribuyen al desarrollo de la romería. En el caso de Clemente, la asociación valora el esfuerzo y la dedicación que prestó durante su etapa política para favorecer esta romería, mientras que el sacerdote segoviano recibió el agradecimiento de más de dos décadas al frente de la tradicional misa que tiene lugar en el puerto, con la cruz de hierro que corona el pico como testigo de excepción.
Tanto Clemente como López fueron los encargados de recrear el encuentro que narra el Arcipreste de Hita, en el que incluyeron con ingenio algunos temas de actualidad que hicieron pasar un buen rato al público asistente.
Tras la entrega de los premios, donde hubo lugar también para distinguir al romero más joven y más veterano, parte de los romeros se quedó junto a la fuente del Cambrones para compartir un bocadillo como almuerzo, ya que desde 2019 no se permite la organización de la tradicional comida que se llevaba a cabo en este entorno natural.

RESURGIMIENTO
Tapia manifestó que este año, el principal objetivo de la romería era su “resurgimiento” tras la pandemia, que a tenor de la participación registrada ayer “se ha conseguido sobradamente” según sus propias palabras, pero el futuro de esta fiesta popular se presenta incierto. El relevo generacional que necesita no parece llegar a corto plazo y “somos tres personas las que lo estamos sacando adelante gracias al esfuerzo personal y privado”.
Además, las trabas administrativas a la hora de celebrar esta romería son el principal impedimento que amenaza su futuro. Prueba de ello es que ayer, los romeros con dificultades de acceso a la zona tuvieron que llegar al puerto desde la vertiente de Madrid, al igual que el equipo de megafonía necesario para el desarrollo de las actividades. “Menos mal que teníamos 50 metros de cable, porque el grupo electrógeno estaba en Madrid y la megafonía en Segovia”, aseguraba Tapia.
Para la organización, la romería de Malangosto es un evento “totalmente ajeno y abandonado por las instituciones”, ya que desde la declaración de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama “no se ha hecho nada más que prohibir, sin tener en cuenta los valores que tiene esta fiesta popular, que está planteada en su origen para unir a los pueblos del valle de Lozoya con los de la vertiente segoviana.
“La romería debería ser un valor importante como actividad vinculada al conocimiento del Parque Nacional de Guadarrama”, asegura Tapia, que considera “inconcebibles” algunas medidas como la de la prohibición de realizar la típica comida tras los actos religiosos y culturales. De igual modo, denunció el abandono que luce la fuente del Cambrones, pero valora el buen uso del camino de acceso, que se encuentra en unas buenas condiciones.

Jaime Alpens, un visionario enamorado
del Arcipreste de Hita

En agosto de 2006, casi un año después de su muerte, el 16 de noviembre de 2005 a los 80 años de edad, las cenizas de Jaime Alpens Gasparini fueron esparcidas en el puerto de Malangosto, en el lugar elegido por este enamorado de la cultura y la tradición castellana a la que se dedicó a su llegada a Segovia en la década de los 60 del siglo pasado para abrir una de las primeras academias de enseñanza de idiomas en España.
En 1969, Alpens Gasparini quiso promover el acto en forma de conmemoración por el camino recorrido por el Arcipreste de Hita a través del Puerto del Malangosto y su encuentro con La Chata. Una celebración que estaba destinada como una jornada festiva con las personas que viven en esta zona y de encuentro con el paraje natural donde se desarrolla.
La tarea de Alpens contribuyó también decisivamente al desarrollo de la fiesta de Las Alcaldesas de Zamarramala, dándole difusión internacional hasta convertirla de Interés Turístico Nacional, incluyendo actividades como la invitación a las esposas de los embajadores extranjeros en España para dar mayor visibilidad a esta fiesta.