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La compañía salmantina La Chana, en una actuación. / EL ADELANTADO

La compañía salmantina La Chana ha estrenado en Titirimundi su nueva obra ‘Balada para una revolución’, un espectáculo que, sin moralinas ni grandes moralejas, ofrece el relato de la revuelta de los Comuneros de Castilla contra el monarca Carlos V desde el particular punto de vista de una oveja.

No hay mayores pretensiones en este espectáculo más allá de “contar una historia poco conocida”, según ha asegurado en una entrevista con Efe uno de los fundadores y miembro de la compañía teatral, Jaime Santos, quien encontró en el personaje de la oveja Mery el vehículo perfecto para armar su relato.

Me pareció interesante entrar en este disparate y que lo cuente una oveja merina le quita peso y, a la vez, le da más importancia al mensaje”, comenta el artista, que interpreta estos días diversos personajes en la obra junto a la bailarina Ana Luz de Andrés en el auditorio del campus segoviano de la Universidad de Valladolid.

El espectáculo arranca con la presentación de la oveja protagonista, que fue criada toda su vida con Juana la Loca hasta la llegada a Castilla de Carlos V, quien decide llevarla consigo de acompañante por una tierra que le era hostil.

Después de una serie de periplos, Mery acaba abandonada hasta que la encuentra el que sería uno de los grandes líderes de la revuelta comunera, Juan Padilla, que la lleva hasta su rebaño, donde el animal ya percibe un espíritu “asambleario” propio de la revolución al que no se acaba de acostumbrar.

A ella no le gustan los jaleos, dice que las ovejas nacieron para ser contadas y no alborotadas”, ha relatado Santos, que destaca del carácter de la protagonista el “fuste aristocrático” de quien se niega a pertenecer al rebaño.

Cuando comienza la guerra, desatada por el rechazo a la política exterior contraria a las tradiciones castellanas de Carlos V y medidas tan impopulares como la subida de impuestos, Mery tendrá un papel decisivo en la contienda del que no se había oído hablar hasta ahora.

Sin mensajes

La Chana ha creado este espectáculo como respuesta a un encargo de la Fundación Villalar, que coproduce la obra con motivo del V Centenario de los Comuneros y, según ha explicado Jaime Santos, no esconde ningún mensaje, mucho menos político: “No me gustan las moralinas”, ha precisado.

La trayectoria de la compañía de teatro, creada hace 34 años, ha estado siempre muy ligada a Titirimundi, festival en el que participa desde 1996, en un primer momento en años alternos y después casi cada año.

Afortunadamente, esta agrupación no se ha visto demasiado afectada por las cancelaciones de eventos o los parones de programación derivados de la pandemia: “Por suerte, no nos ha afectado demasiado, excepto cuando se cerró todo. En cuanto se abrió, no hemos parado, hemos tenido suerte”, ha comentado Santos.

Lo peor fue volver a los teatros con las personas separadas y con mascarilla, algo que el artista compara con actuar en “cementerios”: “Ahora se va notando que hay más alegría, va mejorando, las personas están más abiertas, con más ánimo y más relajadas. Al principio fue duro no recibir nada”, apunta.