Lorente, García Rivilla y Martín Rodríguez, ayer en el Trascoro de la Catedral, mostrando las reproducciones de los tres huesos del Infante. / Kamarero

El Infante Don Pedro, enterrado en la Catedral de Segovia, hijo del rey Enrique II de Castilla y ligado a la leyenda que cuenta que murió al precipitarse desde una ventana o almena del Alcázar cuando estaba al cuidado de un ama de cría o aya, que se tiró a continuación al percatarse de la magnitud del suceso, no llegó a cumplir los dos años.

Así lo ha determinado un estudio antropológico con los restos óseos encontrados en noviembre dirigido por el catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada José Antonio Lorente Acosta, que ha presentado en el trascoro de la Catedral segoviana la investigación desarrollada, junto al jefe del Servicio de Radiología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de la ciudad andaluza, José Luis Martín Rodríguez, y el deán del templo, Ángel García Rivilla.

El 18 de noviembre del año pasado se abrió un cofre forrado con terciopelo que guardaba los restos del Infante, 461 años después de su traslado desde la antigua catedral donde se presume estaba la sepultura, ya que falleció el 22 de julio de 1366. Debido a los trabajos de restauración del sepulcro, que se encuentra en la sala de Santa Catalina de la Catedral, fue necesario abrir la tapa de la efigie del niño para restaurarla, momento en el que se encontró esa caja de pequeño tamaño encajada en un hueco abierto en la base.

El infante Don Pedro no cumplió dos años
Los investigadores de la Universidad de Granada, junto al deán de la Catedral y los restauradores del sepulcro, posaron ayer junto a este último, en la sala de Santa Catalina de la Catedral. / Kamarero

“Aqví iaze el Infante Don Pedro fijo del señor rei Don Enrique Segundo’. El friso de la reja que rodea el sepulcro que conserva desde hace casi cinco siglos sus restos mortales deja bien clara la identidad de la personalidad enterrada allí. Pero su muerte a temprana edad dejó algunas incógnitas sobre las causas que todavía no han quedado resueltas con el estudio antropológico de los tres huesos que estaban depositados en el cofre. De hecho, ni siquiera se ha podido determinar el sexo de la persona a la que pertenecieron.

Esos huesos encontrados dentro del cofre se trasladaron a principios del último diciembre hasta Granada porque su Universidad lleva a cabo un programa de colaboración con diferentes entidades para aportar información científica sobre los restos de personajes históricos.

Lorente ha relatado que los restos fueron analizados, en primer lugar, por el área de Antropología mediante comparativas con huesos de diferentes edades, un trabajo que estuvo a cargo de la catedrática de Antropología Física Inmaculada Alemán, que no ha podido acudir a Segovia por encontrarse en cuarentena por un caso de Covid en el departamento.

Después, en otro proceso dirigido por el jefe del Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Clínico San Cecilio de Granada, José Luis Martín, se realizó un TAC de los restos, una técnica que obtiene una secuencia de radiografías por secciones.

A través de estos estudios se ha descubierto que los fragmentos corresponderían a restos de los dos fémures y una de las tibias del infante, de un tamaño que ha permitido concretar su edad entre seis meses y un año y medio.

Al pequeño se le había atribuido la edad de entre 10 y 12 años, seguramente porque es la que aparenta tener la figura representada por la escultura que guarda sus restos en la Catedral de Segovia.

Además, por la forma de los huesos, el equipo investigador sostiene que podrían pertenecer a una persona que sufría raquistismo, debido a la detección de un arqueamiento y una ligera rotación de estas partes del cuerpo. Se trata de una enfermedad que era relativamente frecuente en la nobleza de la Edad Media, reacia a tomar el sol, y por lo tanto, con déficit de vitamina D.

Recreación en 3D

Gracias a la información recabada por el equipo de Radiología también se ha conseguido realizar una reconstrucción volumétrica con impresión 3D de los tres huesos, que han sido entregados al deán de la Catedral, Ángel García Rivilla, quien ha asegurado que serán expuestos al público.

Una vez que los restos óseos fueron sometidos a las diferentes pruebas por parte de los profesionales del área de antropología y en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio, se seleccionó el que se utilizará para el estudio genético, y los dos huesos restantes fueron llevados de vuelta a Segovia. Este tercer estudio no ha podido realizarse de momento debido a la situación de Covid pero Lorente apunta a la próxima primavera para retomar la investigación en el laboratorio, a partir de la tibia, que no llega a los 10 centímetros de longitud y es la pieza mejor conservada.

La inhumación de los otros dos huesos tuvo lugar el pasado 20 de diciembre con la presencia del deán y los restauradores del sepulcro, Paloma Sánchez y Graziano Panzieri, que fueron los encargados de volver a cerrarlo con una grúa mecánica.

Junto con los restos hallados dentro del cofre se encontraron dos sayas con nesgas de niño y una banda o fragmento de tejido, dentro del cual, enrollados, aparecieron los huesos. Estos textiles y huesos fueron ubicados en el cofre tras el traslado de los restos del Infante desde la antigua catedral hasta la nueva, concretamente en la capilla de Santa Catalina, en agosto de 1558. Dentro de esta capilla, antes museo y ahora sala de exposiciones, se levantó el sepulcro para ofrecer un espacio solemne al Infante.

Estas vestimentas encontradas son consideradas de gran valor debido al buen estado de conservación, tipo de tejido, antigüedad y al tratarse de ropa de niño. El Cabildo hizo entrega de las mismas el pasado 22 de septiembre al Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, en Simancas, para llevar a cabo su estudio y restauración.

El Cabildo quiere que la sala de Santa Catalina, acondicionada para mostrar la rica orfebrería de la Catedral a los visitantes, cuente también con una musealización en torno al Infante, sus restos y ropa.