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El Ayuntamiento de Segovia se ha situado entre los consistorios de Castilla y León que registran los mayores ingresos de naturaleza medioambiental. De hecho, teniendo en cuenta la población, lidera este tipo de ingresos por habitante, con 189,5 euros en 2017, año que ha tomado como referencia el Consejo de Cuentas de la Comunidad Autónoma en un informe donde fiscaliza las actuaciones de los ayuntamientos de más de 10.000 habitantes sobre medio ambiente en sus municipios.

En cifras globales es el de Salamanca, con 19,1 millones el que más ingresa, seguido del de Burgos (11,7 millones), Segovia (9,8) y Palencia (9,3).

Llama la atención la enorme diferencia, en cuanto a ingresos por habitante, ya que mientras la media en el conjunto de Castilla y León se sitúa en 67,7 euros, Segovia y Béjar se acercan a los 200 euros, Miranda de Ebro, Zamora y Benavente superan los 100 euros, Burgos, Aranda de Duero, Ciudad Rodrigo y Laguna de Duero están próximos a la media pero en Valladolid es de 18 euros y en Ponferrada de 1,5.

En la mayoría de ayuntamientos el principal ingreso es la tasa de recogida de basuras, seguida de las de abastecimiento, alcantarillado y depuración de agua. En el caso de la capital segoviana los ingresos por tasas municipales ascendieron a 9.359.427 euros en el año de referencia y destacó la tasa por el servicio de agua (5,8 millones), seguida de la del servicio de recogida y tratamiento de basuras (3,4) y la tasa por licencias medioambientales (129.689 euros). Otros ingresos fueron los 392.641 euros por la gestión del papel, 55.329 por la de vidrio, 1.220 por material de desecho y 1.172 del alquiler de bicicletas.

Entre las tasas que generan ingresos a otros ayuntamientos y no figuran en la ficha de Segovia del informe se encuentran, entre otras, la de tenencia de animales potencialmente peligrosos (que generaron 2.650 euros al de Ávila en 2017); la de tratamiento de escombros en el de Burgos (569.800 euros anuales), la de huertos de ocio de este mismo consistorio (7.700 euros), los ingresos por venta de energía eléctrica fotovoltaica del Ayuntamiento de Miranda de Ebro (2.190 euros), la venta de energía eléctrica por el de Béjar (610.858 euros)o los de la tasa de protección del medio ambiente en Valladolid (10.838 euros).

El informe recoge en un anexo el volumen total de residuos domésticos recogidos en 2017 en los 23 ayuntamientos de más de 10.000 habitantes de Castilla y León. Segovia ocupa la posición 15ª, con algo más de 5.687 toneladas, muy lejos de las 145.726 toneladas de Salamanca, aunque hay que indicar que en parte se debe al apartado de ‘resto’, que en Segovia no figura.

Por fracciones de residuos llama la atención que el volumen de envases ligeros recogidos en el municipio segoviano está por debajo del de la vecina capital abulense en 250 toneladas y sin embargo la triplica en cuanto al de aparatos eléctricos y electrónicos retirados.

Hay grandes diferencias en la Comunidad Autónoma en recogida de aceites usados, de manera que, dejando al margen a las capitales más pobladas, destacan Aranda de Duero y Laguna de Duero, aproximadamente con 20.000 toneladas anuales cada una, mientras Segovia no llega a las 20 toneladas, por debajo de Soria (21,69). Mucho más alejadas se sitúan otras dos capitales de provincia: Ávila, con una tonelada al año, y Zamora, con 0,76 toneladas.

Análisis

El informe del Tribunal de Cuentas ofrece luces y sombras sobre las actuaciones del Ayuntamiento de Segovia en materia medioambiental. En este sentido, valora la medición de la calidad del aire, el ahorro energético en el alumbrado público o su mapa del ruido, entre otras, pero señala que no se ha esforzado en mejorar la contaminación lumínica o la calidad acústica en la ciudad.

El municipio no tiene un diagnóstico

El informe del Tribunal de Cuentas de Castilla y León sobre actuaciones en materia medioambiental señala a Segovia como una de las cuatro capitales de provincia de la Comunidad donde el Ayuntamiento no ha realizado un diagnóstico o evaluación.

De los 23 ayuntamientos con más de 10.000 habitantes de Castilla y León, únicamente diez han realizado ese diagnóstico, siendo el más reciente el de León (2017) y el más antiguo el de Burgos (1999).

Segovia carece también, al igual que Ávila, Salamanca, Soria y Zamora, de un plan de acción ambiental que sí tienen, por ejemplo, Burgos, León, Ponferrada, San Andrés de Rabanedo, Palencia, Valladolid, Laguna de Duero o Medina del Campo. Estos planes incluyen una serie de indicadores económicos, ambientales, sociales y otros específicos de cada Ayuntamiento, según los casos.

El consistorio segoviano carece además, según el citado informe, de un sistema de gestión medioambiental y de procedimientos específicos para determinar los aspectos medioambientales de sus actividades y servicios.

Eso conlleva, por ejemplo, que no haya identificado riesgos medioambientales directos en la planificación de su gestión, como emisiones atmosféricas y vertidos al agua, o indirectos, como consecuencia de las actividades, productos y servicios que puedan producir impactos medioambientales significativos sobre los que tenga pleno control.

Por otro lado, aunque Segovia se ha adherido a las redes españolas de ciudades por el clima y ciudades saludables, así como a la de gobiernos locales + Biodiversidad, es uno de las pocas capitales que no se ha sumado al Pacto de los alcaldes por el clima y la energía; tampoco a la Carta de Aalborg y a la Agenda 21 local.