Luis Moreno.

Luis Moreno Jordana, nacido en Zaragoza, es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra y MBA por la Escuela Internacional de Negocios de Columbus-IBS; desde 2011 es profesor asociado en la sede zaragozana de ESIC, Business & Marketing School. Durante su trayectoria profesional con más de 25 años de experiencia, Luis Moreno Jordana ha desempeñado diversos cargos de responsabilidad en empresas del sector de productos de consumo. Desde 2014 es director general de Fundación ECOLEC, sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor de aparatos eléctricos y electrónicos líder del sector.

— En el primer semestre de 2020 han tratado un 12% menos de toneladas que en el mismo periodo de 2019. ¿Cómo explica esta evolución?
— A pesar de haberse declarado la gestión de residuos como actividad esencial durante el confinamiento, el cierre de los puntos de venta de electrodomésticos durante casi tres meses ha lastrado al consumo de este tipo de productos y, sin consumo no hay generación de residuos. A medida que se han ido levantando con posterioridad las restricciones, los niveles de gestión de RAEE están tendiendo a situarse por debajo de nuestra estimación inicial para 2020, alrededor de un 10%, lo que nos sitúa en cantidades de recogida similares a las de 2019, unos 120 millones de kilogramos de RAEE.

— ¿Cómo evoluciona la venta de electrodomésticos on line respecto a los puntos de venta presenciales?
— Nos encontramos con un contexto, fruto también de la crisis sanitaria, que favorece la venta on line. Por ejemplo, a evolución de las ventas de aparatos eléctricos y electrónicos en la campaña del Black Friday viene disfrutando de crecimientos acumulados en los últimos cinco años de alrededor del 100%, si bien esta campaña de 2020 se espera con mucha incertidumbre. En el sector electro se habla de “listas de espera” para comprar electrodomésticos debido al desabastecimiento puntual de algunos modelos por restricciones en las fábricas de China o Turquía debido a la pandemia de la COVID-19. Lo anterior, el crecimiento de la venta on line, no quita para que se siga manteniendo la venta a través de las tiendas tradicionales: la omnicanalidad, es decir, la combinación de la venta on line y física es la apuesta de todos los retailers, tanto grandes superficies como comercio de proximidad.

— ¿Debe ser obligatoria en la venta on line la recogida sin cargo del electrodoméstico sustituido?
— Sí, desde 2015 la normativa que regula la gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos establece que las obligaciones relativas a la recogida y gestión del electrodoméstico sustituido en la venta de un producto nuevo son iguales para las tiendas físicas que para las tiendas on line.

— ¿Cuál es la respuesta habitual del cliente cuando este servicio no está incluido?
— Para empezar el cliente, mayoritariamente, desconoce que le asiste este derecho. La venta por Internet está guiada por el factor precio y el consumidor se desentiende de otras cuestiones que también son importante, como, por ejemplo, la retirada sin cargo del electrodoméstico usado.

— ¿Qué efecto ha tenido la pandemia en su sector?
— A pesar del descenso de cantidades gestionadas durante el primer semestre, como he comentado antes, esperamos cerrar el ejercicio con un ligero decremento sobre la estimación que hicimos para 2020. Nuestra actividad ha sido declarada como esencial por el Gobierno y, pese a las dificultades operativas y de gestión que ha traído la pandemia, y el confinamiento, hemos tenido la flexibilidad suficiente para haber podido seguir prestando nuestro servicio a fabricantes, distribuidores y puntos limpios.

— ¿Qué amenazas supone la crisis económica del coronavirus para la recogida de residuos?
— La amenaza estará vinculada con la posible contracción del consumo de este tipo de productos; como hemos apuntado antes, si no hay consumo, no hay generación de residuos.

— Castilla y León está en décima posición, con un 13% menos respecto a 2019. ¿Qué falta por hacer?
— Castilla y León está en línea con la caída de gestión de RAEE que nosotros hemos registrado en el primer semestre 2020. En 2019 la comunidad castellano-leonesa registro un incremento en las cantidades recogidas de un 8%, también en línea con nuestro crecimiento a nivel nacional.

Castilla y León, a pesar de la extensión y la dispersión poblacional, es una comunidad autónoma puntera en la gestión de este tipo de residuos, ya que cuenta con dos instalaciones de reciclado de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y casi un centenar de puntos de venta forman parte del programa #GreenShop de ECOLEC, un programa de vinculación y reconocimiento a aquellos puntos de venta de electrodomésticos que apuestan por el cuidado del Medio Ambiente y la Economía Circular.

— ¿Cómo valora el reconocimiento de la gestión de residuos electrónicos como una actividad esencial durante la pandemia?
— La valoración que hacemos, como no puede ser de otra manera, es positiva; si bien ciertos sectores de consumo se han paralizado o ralentizado durante el confinamiento, los ciudadanos no hemos dejado de consumir y, por extensión, de generar residuos.

— La generación de residuos ha aumentado un 21% en los últimos cinco años, tres veces más que el incremento de la población mundial. ¿Qué análisis hace?
— Tenemos que hacer un análisis optimista pero no ingenuo. Este incremento de basura electrónica supone que se han consumido aparatos eléctricos y electrónicos, los cuales facilitan nuestra vida; durante el confinamiento hemos visto lo necesaria y útil que ha sido la tecnología, la cual nos ha permitido no parar determinadas actividades económicas.

Por otro lado, tenemos que estar vigilantes a cómo se gestionan todos esos residuos: si se hace de una forma correcta es una fuente de recursos (metales y plásticos) que podemos volver a emplear para producir nuevos bienes y productos. Por el contrario, una mala gestión (vertederos, tráfico irregular) nos puede abocar al desastre en pocos años: contaminación y pérdida de recursos que no harán sostenible nuestro estilo de vida.

— Habrá 74 millones de toneladas de residuos en 2030. ¿Cuánto puede aguantar el planeta?
— Depende de nosotros; como he dicho antes, si hacemos una buena gestión de estos residuos no tenemos que preocuparnos.

— Pide la concienciación en todos los agentes que intervienen en el ciclo de vida de los aparatos. ¿Cómo?
— En primer lugar, asumiendo cada uno, fabricantes, distribuidores, consumidores, gestores de residuos, su responsabilidad en la parte de la cadena que ocupa. Para ello es necesario contar con información y formación, saber lo importante que es nuestro papel en la correcta gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

También es necesario facilitar la gestión al ciudadano y que sepa que puede entregar en un punto de venta de más de 400 metros cuadrados un residuo de pequeño electrodoméstico sin comprar un producto nuevo; que la recogida de los RAEE cuando se adquiere un producto nuevo debe ser gratuita por parte del distribuidor y ha de ofrecérsela al consumidor, tanto en la venta tradicional como en la venta on line. Por poner dos ejemplos.

— ¿Debemos apostar por aparatos con mayor duración o por aparatos más ecológicos?
— Creo que los fabricantes están conjugando ambas cuestiones. Además, tampoco debemos olvidar que se está cambiando la relación con este tipo de productos: en países de nuestro entorno se está dejando de comprar electrodomésticos para contratar únicamente su uso, ocupándose el fabricante de su mantenimiento y su sustitución por otro producto al final del contrato de servicios. Desde hace años, en las oficinas no se tienen en propiedad las impresoras y copiadoras: se alquila su uso y se paga por la puesta a disposición del aparato y las copias que se realizan.

— ¿Estamos perdiendo la batalla por la conservación del planeta? ¿Cómo se conciencia a la ciudadanía?
— Hay que partir de la educación e incluir el cuidado y el respeto por el Medio Ambiente en el itinerario curricular de los estudiantes e incidir especialmente en los adolescentes. Para el resto de los ciudadanos, invertir en campañas de concienciación y sensibilización que se desarrollen por parte de los fabricantes e importadores de aparatos eléctricos y electrónicos a través de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, los cuales son la correa de transmisión de todos los agentes que participan en el ciclo de vida del producto, tienen una visión de conjunto y pueden diseñar las campañas y acciones de concienciación más adecuadas y eficientes para lograr los objetivos ecológicos que marca la normativa comunitaria y nacional.

— Ustedes trabajan para reducir la huella del carbono. ¿Qué papel juega la tecnología en su lucha?
— Señalan que entre el 20 y el 30% de las emisiones de dióxido de carbono de una ciudad se producen en el último kilómetro del reparto de compras efectuadas por internet. ¿Qué propone para combatir este fenómeno creciente de consumo?

La pandemia ha acelerado muchos cambios que se venían produciendo en los últimos años, uno de ellos el crecimiento de la venta on line. Este tipo de comercio ya es una realidad innegable y hemos de encontrar los mecanismos que lo hagan sostenible desde un punto de vista medioambiental. En nuestro caso, dentro del proceso de gestión de residuos, la logística también tiene un papel fundamental: más de un 40% de nuestros recursos económicos los destinamos a logística de residuos. Por ello, en septiembre de 2019 pusimos en marcha el primer #GreenTruck, un vehículo menos contaminante y con el cual, en un año, evitamos lanzar a la atmósfera 13.500 kg de CO2.

— ¿Han apoyado suficientemente las Administraciones que haya modelos alternativos en el ámbito de la Energía?
— Desde 2017 tanto la Administración General del Estado como las Comunidades Autónomas están haciendo una apuesta clara por la sostenibilidad y la Economía Circular. Prueba de ello es el Pacto por una Economía Circular suscrito con la UE en 2017, la reciente aprobación de la Estrategia Española de Economía Circular, España Circular 2030 o la propuesta de la Estrategia de Economía Circular de Castilla y León 2020-2030, sometida a información pública el pasado mes de junio.

— ¿Qué le pide su sector a los poderes públicos?
— Claridad y coordinación a la hora de fijar políticas y medidas para que nos puedan acercar al cumplimiento de los objetivos ecológicos y a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

— ¿Y a la ciudadanía?
— Asumir la responsabilidad que todos tenemos como ciudadanos y consumidores: quizá seamos el eslabón de la cadena que, individualmente, cuenta con menos recursos, pero colectivamente somos la palanca que permite poner en marcha toda la cadena de la correcta gestión de los residuos.