Estación de servicio situada junto a la rotonda del Pastor, en uno de los accesos de la capital segoviana. / Rocío Pardos
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Las gasolineras urbanas de la capital segoviana, que no se encuentran en las principales vías de comunicación del transporte de mercancías por carretera, han experimentado un fuerte descenso en su actividad, que llega al 94% en fines de semana y festivos y entre el 84% y el 85% de caída de las ventas de carburante entre semana, según explica Luis Miguel González Arroyo, presidente de la Asociación Segoviana de Estaciones de Servicio (ASES), que aclara que son datos en relación a la semana anterior a la declaración del estado de alarma.

Este empresario, que regenta la gasolinera de Padre Claret en la ciudad de Segovia, advierte que esos porcentajes indican una situación “insostenible”, como también lo es la de la gran mayoría de estaciones de servicio, ya que la media de ventas ha caído en torno a un 80% de lunes a viernes no festivos y del 90% en fines de semana, según las cifras que maneja la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES).

González Arroyo hace suyas las reclamaciones que el sector ha lanzado desde el pasado 30 de marzo al Gobierno de España para que establezca unos servicios mínimos y evitar así la quiebra de estos negocios de gasolineras y el aumento del desempleo debido a la crisis de coronavirus.

El empresario segoviano insiste en que es necesario regular la actividad y adaptar la oferta de combustibles de automoción a una demanda cada vez más reducida, como se ha podido comprobar esta semana en la que tampoco han podido operar empresas de construcción y profesionales de servicios auxiliares como electricistas o fontaneros, entre otros.

Por otra parte, considera que las autoridades laborales deberían permitir que las empresas del sector puedan llevar a cabo expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs) por fuerza mayor, y señala que “algún compañero de Segovia lo ha intentado pero no le han dejado y puede ser necesario para no salir muy damnificados si esto se alarga más porque con este volumen de ventas a ver qué hacemos”.

En la provincia de Segovia hay un total de 72 estaciones de servicio, según la información del geoportal de gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica, al que está adscrita la Subdirección General de Hidrocarburos.

Desde CEEES insisten en que hasta el momento la Administración no ha tenido en cuenta sus demandas “con las terribles consecuencias que esta actitud está teniendo sobre nuestros negocios, la inmensa mayoría de ellos pymes que ya se están encontrando en dificultades a la hora de abonar las nóminas a sus empleados”.

González Arroyo explica que en Castilla y León hay en torno a 4.000 trabajadores en estaciones de servicio, de un total de más de 50.000 en toda España.

Indica, por otro lado que, cada vez es mayor la automatización de gasolineras, y la mayoría, incluso las que mantienen personal, están adaptadas para que los conductores puedan repostar y pagar sin tener contacto directo con los empleados, lo que redunda en la protección tanto de estos como de los clientes, a lo que ha ayudado que las entidades bancarias hayan abierto el tope del uso de la tarjeta de crédito en los datáfonos hasta las 50 euros sin necesidad de que el usuario tenga que dar el ‘pin’.

También advierte de las dificultades para conseguir material de protección: “Lo más que hemos podido conseguir han sido guantes, desinfectante y alguna mascarilla pero si no hay equipos para los sanitarios, en nuestro sector ya se puede la gente imaginar”.

Sin riesgo de desabastecimiento

Comenta el presidente de ASES que en el Ministerio de Transportes tienen que saber que no se van a producir problemas de desabastecimiento de combustible en las estaciones de servicio españolas debido a la caída del consumo desde que el 16 de marzo entraron en vigor las restricciones a la movilidad por el estado de alarma.

“Las reservas estratégicas, que normalmente son para noventa días, estoy convencido de que se habrán ido a un año en el último mes y dudo mucho que las refinerías estén produciendo porque no tendrán posibilidad de almacenaje”, sostiene.

Como ejemplo, explica que en su gasolinera, “que no es de las que más venden”, normalmente cada seis días tiene que hacer un pedido y recibe un camión cisterna lleno, con capacidad para 35.000 litros, compartimentado con hasta seis tipos de combustible, en función de las necesidades. El último pedido de estas características lo hizo el 12 de marzo y calcula que en algunos productos todavía tiene reserva para un mes.

Como curiosidad, añade que el día 30 recibió un pedido de 4.000 litros de un tipo de gasóleo que no se encuentra entre los de mayores ventas pero tiene autoservicio y de manera excepcional ha habido conductores que han hecho uso de este producto.

Este empresario explica que no ha apreciado un cambio en el repostaje porque los conductores profesionales (camioneros, taxistas, etc.) ya de forma habitual suelen llenar el depósito de sus vehículos y los que trabajan en servicios esenciales mantienen los mismos hábitos que antes de la crisis sanitaria.