No tenía pensado montar un negocio. Pero la vida -y sus experiencias- le llevaron a ello. Desde que era bastante “jovencita”, le llamaba la atención ese mundo. Más aún cuando su abuela necesitó de los servicios de quienes, años después, se convirtieron en sus compañeros de profesión. Sonia Díaz quería tener el poder de ayudar a la gente. ¿Cómo? Con un contacto “de tú a tú”. Tenía claro que quería especializarse en la mujer. Y, en concreto, en las patologías del suelo pélvico. Esto siempre ha sido un tema tabú. Pero cada vez son más las mujeres que saben que hay soluciones para problemas que solían normalizarse. “Antes, la gente decía que era normal hacerse pis después del parto o tener dolor al mantener relaciones”, relata. Hace tiempo que quedó demostrado que esto “no es así”. Y que hay que actuar frente a lo desconocido. Precisamente, de ello se encarga en la clínica de fisioterapia que abrió en Segovia en 2011.

Con frecuencia, la segoviana se topa con problemas como la incontinencia urinaria y fecal, dolor en las relaciones, endometriosis o prolapsos. Confía en que, en algunos de estos casos, hay un paso previo a la intervención quirúrgica: el tratamiento de fisioterapia. La uroginecología y la obstetricia siguen siendo campos desconocidos. A Díaz le interesaban. Por eso profundizó en el estudio de la anatomía, patología y fisiología, y en diversas áreas de conocimiento de las que todavía no se conoce lo suficiente.

“Acompañar a la mujer en todas las etapas de su vida es apasionante”, afirma. Al principio, le daba cierto vértigo abrir su centro, ‘Fisio+Segovia’, en “una ciudad tan pequeña”. Pero estaba segura de que debía enfocarse en la mujer. Era algo distinto. Y exclusivo en Segovia. Esto, a su juicio, lo hacía necesario.

El trabajo en el suelo pélvico durante el embarazo es vital. Aunque no solo en este periodo. De ahí la importancia de que las mujeres sepan cuidar de su cuerpo. Conozcan su musculatura. Y la trabajen. Pero dar el paso y acudir a este tipo de centros no es sencillo. Se trata de una zona muy íntima, por lo que la confianza con el profesional es imprescindible. “A veces vienen con miedo y pensando que les puedes hacer daño”, sostiene. Antes de tratar a las mujeres, les hace una exploración. Durante todo el proceso, procura ser lo más respetuosa posible.

Lo cierto es que, en los últimos años, ha aumentado el número de mujeres con problemas de suelo pélvico que piden ayuda. “A esto no se le suele dar importancia mientras que, cuando tienes un dolor en la rodilla, vas al médico y lo ves tan normal”, garantiza. Por eso hace especial hincapié en la necesidad de diferenciar entre lo que es habitual y normal.

Este tipo de patologías tienen una connotación a nivel personal. Y social. Con su trabajo, Díaz ayuda a muchas mujeres. Está feliz por ello: cada vez más encuentran solución a sus problemas. A ellas les acompaña durante dos de sus etapas vitales más importantes: el embarazo y el postparto. No obstante, también trata a pacientes que no han sido madres. Pero que tienen problemas de suelo pélvico. “Es necesario tener información y estar preparadas a nivel físico”, manifiesta. Es esta la única vía para que alcancen su pleno bienestar. Y transformen el dolor en felicidad.