Academia Artilleria Estudiantes KAM5194
Los alumnos han mantenido la actividad siguiendo estrictamente todos los protocolos sanitarios establecidos. / KAMARERO

Como para cualquier otro centro de enseñanza, la pandemia ha trastocado la organización logística en la Academia de Artillería en un curso en el que la implantación de las medidas sanitarias han marcado el devenir de su actividad docente. Con la lección aprendida tras los primeros y duros meses del confinamiento, el bicentenario centro de enseñanza militar recuperó su actividad tras el verano de 2020 para albergar a los alumnos de la 309 promoción de alféreces cadetes y a la 46 promoción de sargentos alumnos que se incorporarán a las distintas unidades artilleras como oficiales y suboficiales del arma.

No ha sido nada fácil. El coronel director de la Academia, Alejandro Serrano, reconoce que a lo largo del curso “hemos pasado momentos de apretura”, que se han superado no sólo con el esfuerzo de los alumnos, sino con el trabajo del cuadro de profesores y de todo el personal civil y militar del centro, con la prudencia y el respeto a las normas sanitarias por bandera.

Hemos tenido que adaptarnos, vigilar aforos, establecer burbujas de actividad, pero al final podemos decir que hemos cumplido los objetivos –asegura el director- y hemos podido llevar a cabo todas las actividades, incluso las de instrucción y adiestramiento que se desarrollan fuera de la Academia con las unidades de Artillería”.

El plan de contingencia establecido por el centro ha hecho posible que las clases teóricas hayan podido desarrollarse de forma presencial durante todo el curso, ya que “hemos dispuesto espacios en las aulas suficientes para llevar a cabo la actividad docente”, explica el coronel Serrano, que precisa que se ha llevado a cabo una “vigilancia continua” ante cualquier eventualidad, apoyada por la realización de pruebas y test de antígenos de forma regular.

Pese a ello, la Academia de Artillería no pudo eludir la presencia del Covid-19 en el centro, y en febrero de este año se declaró un brote con un total de 7 alumnos contagiados cuyo origen fue situado fuera del centro de enseñanza militar. Los alumnos pertenecían a un grupo del mismo curso y fueron aislados en los espacios reservados a tal fin en el Polígono de Baterías, cumpliendo el protocolo de aislamiento de 10 días marcado por las autoridades sanitarias.

Este hecho hizo que la Academia redoblara sus esfuerzos en los periodos vacacionales de los alumnos, que tuvieron que realizar un test rápido de antígenos a su regreso al acuartelamiento de San Francisco, al igual que el resto de personal, tal y como informó en su día el propio centro.

En el aspecto práctico, el director explicó que la premisa sobre la que se ha sustentado la organización de los ejercicios fuera del centro ha sido la de “hacer las prácticas con la máxima normalidad y teniendo los precauciones”.

“Hemos seguido el mismo patrón de las antiguas actividades, porque se necesitan los mismos materiales y la misma colaboración de las unidades –explica Serrano-, pero hemos empleado medidas como emplear más medios de locomoción para transportar a los alumnos, hacer grupos más amplios o extremar la obligatoriedad del uso de la mascarilla y el lavado de manos, teniendo en cuenta que la mayor parte de los trabajos prácticos se desarrollan al aire libre”. Todo ello ha hecho que los alumnos hayan podido completar su currículo académico durante el año sin que se haya registrado ningún déficit en la formación, y salvo la suspensión de alguna actividad puntual “hemos completado el curso como en un año normal, y los alumnos salen con toda su formación teórica y práctica completada”.

En cuanto a la actividad de formación y perfeccionamiento de las unidades artilleras, la Academia ha mantenido los cursos tanto de Electrónica como de ‘Targeting’ adaptando aulas y horarios para poder albergar a los oficiales y suboficiales en las condiciones marcadas por las autoridades sanitarias. De igual modo, el centro de simulación también ha mantenido su actividad, aunque se ha visto obligado a reducir aforos, lo que ha mermado la presencia de alumnos de las distintas unidades que se forman.

De cara al curso 2021-2022, las perspectivas son más optimistas. El avance en la vacunación y el lento pero progresivo descenso de las cifras de contagios y de la presión hospitalaria parecen presagiar que la Academia de Artillería regresará a la normalidad, pero el coronel Serrano sigue agarrado a la prudencia a la hora de evaluar el futuro.

Inevitablemente, tenemos que seguir siendo prudentes, pero tenemos la ventaja de que incluso condicionados por las medidas sanitarias, hemos sido capaces de desarrollar un curso medianamente normal –señala-. El plan A es la normalidad absoluta y el plan B es continuar como hasta ahora, sabiendo que de ambas formas cumplimos con la misión de formar a nuestros alumnos. Nos adaptamos a la situación, somos prudentes, aplicamos las normas y conseguimos así mantener el ritmo de enseñanza para proporcionar al Ejército los mejores oficiales y suboficiales posibles”.