El coronel Alejandro Serrano en el inicio del curso de la Academia Artillería. / E.A

La Academia de Artillería celebró su tradicional acto institucional de inicio del curso académico 2020-2021, después de que este martes se incorporaran los alumnos de quinto curso procedentes de la Academia General Militar. Como consecuencia de las medidas sanitarias provocadas por la pandemia, el acto no tuvo lugar en el Patio de Armas del Alcázar de Segovia; se realizó en la Academia de Artillería en un acto académico interno pero igualmente cargado de emoción y tradición.

Este año cursarán sus estudios en el centro 38 alféreces alumnos de quinto curso, pertenecientes a la 309 promoción de la escala de oficiales de Artillería (LXXVI de la Academia General Militar) , 86 sargentos alumnos de tercer curso y 82 alumnos de segundo curso, pertenecientes a las XLVI y XLVII promociones de la Escala de Suboficiales, respectivamente.

Del mismo modo que el 16 de mayo de 1764, el padre Eximeno, primer jefe de estudios del Real Colegio de Artillería, pronunció la lección inaugural, ayer fue el teniente coronel Francisco José Martín Moya, subdirector y jefe de estudios de la Academia, quien impartió la primera lección del curso

Un discurso emotivo

En su intervención, Martín Moya, puso en valor el modelo de enseñanza de la Academia de Artillería. “Una meditada combinación de teoría y práctica que permita alcanzar no solo los conocimientos técnicos necesarios, sino también las actitudes y valores que permitan ejercer el liderazgo de forma eficaz. Porque además del ejercicio del mando, deberán ser capaces de influir, inspirar, ilusionar e impulsar en sus subordinados el espíritu de servicio, cohesionar a su unidad y dirigirla hacia el cumplimiento de los objetivos ordenados por el mando”.

El suboficial recalcó la especial responsabilidad que asumirán sus alumnos. “A diferencia de otras organizaciones, en las Fuerzas Armadas ustedes han jurado o prometido entregar su vida –si fuera preciso– en defensa de España, lo que entrañaría la asunción de riesgos y la posible implicación en acciones violentas en el cumplimiento de la misión. Esta es la responsabilidad más seria que pueden tener.”

Moya habló del liderazgo como una “piedra angular”. También destacó la “motivación y moral” para “liderar a través de la iniciativa, identificando la cohesión de sus futuros equipos y la iniciativa de sus futuros subordinados como factores esenciales en el combate”. Y citó al general Patton: «Nunca les diga a sus hombres cómo hacer las cosas. Dígales qué hacer y le sorprenderán con su ingenio»

El suboficial citó al general Martín García de Arista y Loygorri, que en 1814 sostuvo en una carta a Fernando VII: “Cuando una educación noble e ilustrada despeja el entendimiento y fortalece el corazón, aunque no alcance a transformar en héroes todos los jóvenes que la reciben, tiene una gran probabilidad de predisponer a muchos y de conseguir algunos”.