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El aumento de la incidencia trajo nuevas restricciones. / KAMARERO

Cuando llega lo inesperado malogra todo lo pensado, rezaba el dicho. La pandemia parecía languidecer hace tan solo unas semanas, hasta el punto de presentar durante el mes de junio los mejores registros epidemiológicos del año 2021 apoyados por una campaña de vacunación que presumía un cercano y deseado final. Sin embargo, el coronavirus guardaba una carta más para romper con estos buenos pronósticos y recordar a todos que todavía se vive en un periodo de pandemia.

No es la primera vez que da sorpresas, ya que el patógeno siempre repunta cuando la movilidad y las interacciones sociales aumentan, pero en esta ocasión no se esperaba una nueva ola y menos de esa virulencia.

Julio presenta el segundo peor registro de contagiados por Covid-19 para un mes tras la primera ola, tan solo por detrás del fatídico enero que concentró la tercera. Por su parte, el séptimo parcial del año ha dejado una nueva, la quinta, que ha traído grandes cifras de incidencia entre los jóvenes, pero que gracias a las vacunas no ha dejado grandes valores de fallecidos ni ha inflado la presión asistencial de los hospitales.

Esta sin duda es la mejor noticia, ya que con esta quinta ola ha terminado por demostrar la eficacia de las vacunas. A pesar de las grandes cifras de contagios, el número de muertes por Covid-19 durante julio se ha reducido a dos, valor que palidece al lado de las 63 registradas durante el pasado enero, cuando todavía la campaña de vacunación estaba recién comenzada.

Sobre sus características, como ya se ha comentado, se ha concentrado en buena parte entre los jóvenes, afectando también a los padres de estos. También hay que destacar que esta nueva explosión está íntimamente unida a la novedosa variante Delta, cepa que incrementa la capacidad de transmisión de un virus que ya en su fase originaría se destacaba por su facilidad de propagación.

De vuelta a los datos, julio acumuló 1.852 confirmados por Covid-19, 1.652 más que los 204 detectados en junio.

De esta forma, se ha pasado de un mes que se sitúa como uno de los mejores de la serie, el tercero, al segundo con más contagios. Siempre recordar, que los datos de la primera ola (marzo y abril de 2020) se dejan fuera de estos análisis al contar con unos datos de contagiados inexactos por la ausencia de test y las muchas personas que pasaron la enfermedad en casa sin figurar en los registros.

Más amable es la evolución semanal de los positivos por Covid-19. De esta forma, el mes de julio presenta una tendencia al alza en el número de contagiados hasta su última semana, momento en el que relaja las cifras de manera contundente.

Este cambio de tendencia podría estar marcando una reducción de los casos que sea preludio del final de la ola, pero ante lo imprevisible del virus mejor esperar al final de la presente semana para ver si se confirma el cambio de evolución y la remisión de las cifras de contagiados.

El recién iniciado mes de agosto previsiblemente reducirá los datos de su predecesor a tenor del descenso registrado en el final de julio. Además, la campaña de vacunación sigue su curso y los segovianos con la pauta completa del antiviral superan ya el 60%.

Aunque cada día el patógeno lo tiene más difícil, no conviene confiarse (de nuevo) para evitar más sustos, ya que si algo ha demostrado este coronavirus es que hace pagar caro los excesos de confianza. Cada día se está un paso más cerca del deseado final, pero conviene recordar que seguimos inmersos en una pandemia que cada día cuesta la vida a personas.