Julio Rodriguez Fuentetaja Entrevista 50
El intendente jefe de la Policía Local de Segovia. / E. A.

Julio Rodríguez Fuentetaja (Segovia, 1958) cumple 65 años en febrero del año que viene y se jubilará después de casi 38 años al frente de la Policía Local como intendente jefe de este servicio municipal; casi cuatro décadas de dedicación profesional en las que ha despachado con diez alcaldes y alcaldesas y afrontado hitos de la historia de la ciudad, como la reciente pandemia de covid o el corte del tráfico bajo los arcos centrales del Acueducto en julio de 1992.

— ¿Formar parte de la Policía Local le viene de familia o fueron otros los motivos por los que entró en este cuerpo?
— No había antecedentes en mi familia y no se muy bien por qué fue. Antes de opositar directamente a la plaza de jefe de la Policía Local, en 1985, era militar, oficial del Ejército, concretamente teniente de infantería. Pero soy segoviano y para infantería no había ningún destino en Segovia. Salió la vacante de jefe de la entonces policía municipal y como estaba destinado en el País Vasco, con una situación muy compleja en esa época, me presenté al concurso-oposición que convocó el Ayuntamiento y aprobé.

— ¿Encontró muchas dificultades en el cargo, al venir de fuera del cuerpo y sin experiencia previa?
— Reconozco que el Ejército no tiene que ver con la Policía Local de una capital de provincia como Segovia. Solo coincide en que llevamos uniforme pero las funciones son completamente distintas. Pero te vas adaptando. Cuando entré empezaba el cambio en los cuerpos de policía local. En Segovia había un reglamento de Guardia Municipal, por eso algunos nos siguen llamando guardias, y pocos años antes, en 1980 o 1981, se habían unificado secciones porque había serenos, motoristas (que se encargaban del tráfico) y estaban un poco separadas. En 1986, con la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad , se estableció un nuevo modelo. Ese fue el punto de partida. Yo había entrado en la Policía Local de Segovia un año antes, con lo cual todo era nuevo. Yo era un jefe nuevo y el escenario era nuevo para los ayuntamientos, para las comunidades autónomas y para los cuerpos policiales. Inicialmente parecía complejo porque entonces yo tenía 27 años y en la plantilla había muchos policías municipales bastante mayores. Me decían en la ciudad que iba a tener problemas con ellos, pero fue todo lo contrario. La relación siempre fue magnífica y encontré mucho apoyo. A partir de entonces empezaron a entrar promociones nuevas, bien por jubilación o porque se fomentó el aumento de la plantilla. Cuando entré éramos 82 y ahora somos 108.

— ¿Los que en ese momento integraban las nuevas promociones son las que ahora están en edad de jubilarse?
— Los que llegamos en los años ochenta estamos al final de la etapa profesional. Los policías locales pueden acogerse voluntariamente a la jubilación anticipada a los 60 años, si cumplen otros requisitos. Algunos llevan en el cuerpo 35 años o más y llevamos ya dos o tres años con bastantes jubilaciones, y los próximos dos o tres también habrá muchas.

— Sin embargo, el jefe va a esperar a cumplir los 65 ¿por qué?
— Hace cuatro año podía haberlo hecho, por años de servicio, cotización… Pero aguanté un poco más porque había elecciones y quería dejar esto organizado; luego vino la pandemia y no me parecía bien abandonar el barco en ese momento. Han sido años de una actividad muy intensa pero también gratificantes porque hemos podido ayudar a muchísimas personas. Ahora parece que todo vuelve más o menos a la normalidad y me puedo ir tranquilo. En estos años creo que he aportado todo lo que he podido. En algún momento hay que hacer el relevo, eso es bueno y creo que la edad es importante, que venga alguien que dé un nuevo impulso.

— ¿Qué tiene pensado hacer?
— Tengo muchas aficiones pero no me he planteado nada concreto. Serán cosas que haga por devoción, no por obligación. Principalmente dedicar más tiempo a mi familia. Será otra manera de vivir. Hay gente que antes de jubilarse ya ha planeado ir los lunes al gimnasio, los martes a no sé qué, los miércoles… No, no, no. Según vayan viniendo las cosas haré lo que surja.

No parece de los que se quedan en casa viendo la tele.
— Soy bastante hiperactivo, no puedo estar sin hacer nada. Tenía un compañero al que pregunté que cuando se jubilara qué iba a hacer, porque es un hombre que no tiene muchas aficiones, y respondió: “yo mirar”. Bueno, pues yo no valgo para eso. Hay que tener en cuenta que este trabajo exige estar pendiente 24 horas al día los 365 días del año. Cuando asumes una responsabilidad como esta lo aceptas, y creo que lo he llevado bastante bien, nunca me ha agobiado el trabajo y cuando empezó a haber teléfonos móviles y recientemente tecnologías para el teletrabajo son cosas que dan cierta autonomía, porque antes si iba a un sitio tenía que avisar y llamar para que anotaran el teléfono de donde estaba.

¿Cuándo desconecta el jefe de la Policía Local?
— Mira, hasta en vacaciones teletrabajo un par de horas o tres, casi fijo. Nunca desconecto totalmente. No suelo coger más de una semana seguida de vacaciones y nunca, desde que estoy en la Policía Local, me he cogido un mes entero.

En una ciudad pequeña como Segovia, y después de tantos años al frente de la Policía Local, ¿le acosan o incordian por la calle?
— Hay mucha gente que me llama o que se encuentra conmigo y me comenta algún tema, un poco de todo, hasta problemas con sus vecinos, que no suelen ser policiales, o me piden consejo. Soy segoviano y conozco al 80% de la población de la ciudad. No tengo problema en hablar con nadie porque si lo hacen es porque tienen confianza. Es saludable que los ciudadanos confíen en su Policía Local, que es la más próxima. Otra cosa es la gente que, a lo mejor, intenta abusar de esa confianza, pero estamos también para cortar ese tipo de cosas.

¿Ha recibido presiones de algún responsable municipal?
— En los primeros seis años despaché con cinco alcaldes: Trapero, Zamarriego, Sánchez Reus, Julio Navajo y Perteguer. Pensé: como esto siempre sea así va a ser tremendo. Luego ha habido más estabilidad. No, no es por quedar bien pero no he recibido presiones de ninguno los diez alcaldes y alcaldesas que he tenido como jefe de la Policía Local, ni de ellos ni de concejales. Les agradezco a todos el trato y con muchos me sigo viendo, nos tomamos un café de vez en cuando.